domingo 21 de octubre de 2018 | 12:56
Columnas

En Contexto. ¿Por quién doblan los machetes?

@lusacevedop jue 11 oct 2018 20:41
Javier Jiménez Espriú
Javier Jiménez Espriú
Foto propiedad de: Internet

 

Las imágenes de Javier Jiménez Espriú, tocado con un elegante sombrero ranchero y caminando al frente de un enjambre de comuneros de las zonas opositoras a la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), trajo a la memoria algunas escenas de ¿Por quién doblan las campanas?, la novela entrañable de Ernest Hemingway.

Dada la distancia entre la obra del premio Nobel y las ocurrencias con las que se tratan de justificar las promesas de campaña por medio de una consulta basada en la confusión, la desorganización y los mensajes contradictorios, queda claro que estamos a la vista de un drama innecesario.

A diferencia de la obra de Hemingway, para este argumento no se plantea romance sino más bien una ambientación de guerra. Si imaginamos la película basada en esta novela, no alcanzo a visualizar la actuación de Gary Cooper ni, mucho menos, la de Ingrid Bergman. Ni modo.

Pero imaginemos.

No pensemos en las montañas de España en los años de su Guerra Civil, sino en los campos áridos de Texcoco. No, no piensen en el idílico lago azteca del águila posada en un nopal devorando una serpiente sino en las salmueras alcalinas actuales.

Ahí imaginen que Jordan es Jiménez Espriú. El voluntario extranjero que lucha por los republicanos, opuestos al fascismo y a quien se le ordena, en la novela, volar un puente para cerrar el paso al gobierno opresor y corrupto.

Como Jordan que requirió de reclutar a gente decidida para que lo apoyen, el que será secretario de Comunicaciones y Transportes del gobierno electo, necesita argumentos sólidos y verosímiles para dar sentido a la consulta y cumplir con el mandato de que sea el pueblo el que decida.

Fueron muchas horas de caminata y de observación de los argumentos de los comuneros que no quieren el aeropuerto, aunque muchos de sus hijos y parientes participan de esa empresa.

A Jiménez Espriú, al igual que a Jordan en la novela, se le ve preocupado porque está en medio de los argumentos de los comuneros. Si bien aquí no hay una María, que en la pantalla era Ingrid Bergman y que es quien da sentido al carácter romántico de la historia, no hay elementos suficientes para mostrar a los medios de comunicación convocados que las exigencias de los comuneros son atendibles, menos cuando se muestran los machetes.

Desde antes de que iniciara el recorrido, Jiménez Espriú diría que la mejor opción para la nueva terminal aérea será “la que la ciudadanía determine con el sondeo que se va a aplicar a fines de este mes, como lo determinó el presidente electo…”.

Y surgieron las contradicciones que, como las bombas de los fascistas de la novela de Hemingway, fueron apareciendo en el entorno del enviado de López Obrador: que se violó un decreto, que no se nos ha escuchado, que hay más de 60 minas ilegales de donde se extrae la piedra arena, grava y tezontle para rellenar el terreno de las pistas…

Pero también, que es un ecocidio y que se afecta a millones de ciudadanos, que no solamente es Atenco, y aunque se escucharon argumentos -que por conocidos no dejan de ser importantes por de quien vienen- como que la tierra es muy salitrosa, que tiene sosa y que ya no es productiva, pero que la vamos a defender con la vida.

Agotado por el bombardeo de los comuneros y los machetes en lo alto, Jiménez Espriú terminó su recorrido sin argumentos novedosos y sí con múltiples amenazas de los pobladores de la zona que blandiendo los machetes dicen que darán la vida por estas tierras.

Y como como el desvalido Jordan de la novela, no abandonó a la clientela y solidario entre las consignas que se repiten hasta el cansancio, dijo que los aeropuertos de Santa Lucía y el actual (Benito Juárez) son compatibles, pero el de Texcoco, es inviable y caro.

Vendrían luego más ideas, como la rehabilitación del aeropuerto de Toluca, pero especialmente el sondeo, sin medir el costo de oportunidad que esto puede significarle al país.

@lusacevedop