lunes 15 de octubre de 2018 | 11:53
Columnas

Meade y Mikel, por un partido nuevo: El “Cuau” y su empatía pueden ser opciones

@jlca007 mié 10 oct 2018 00:10
Cuauhtémoc Blanco es una gente de calle químicamente pura.
Cuauhtémoc Blanco es una gente de calle químicamente pura.
Foto propiedad de: Internet

 

“El líder político ha de procurar que los anhelos y los sueños, en especial de los jóvenes, encuentren su lugar en la democracia representativa que se expresa en las urnas”.

Felipe González Márquez, Líder del PSOE y ex presidente del gobierno español.

Cubrí para El Economista la última elección en la que Felipe González ganó la presidencia del gobierno español derrotando al derechista Partido Popular.

La modernización de España y su integración completa en el contexto europeo tuvieron lugar durante sus años de gobierno de entre 1982 y 1996.

En esa ocasión platiqué en el Centro de Convenciones Joan Miró de Madrid con el más influyente político en la vida de Felipe González, Alfonso Guerra, quien varias veces fungió como su vicepresidente.

Le pregunté a Guerra cuáles habrían sido las claves de esa victoria de González.

Y el experimentado socialista sevillano, compañero de Felipe desde los tiempos de Yopis, me respondió:

“En esta elección han existido dos elementos diferenciales con respecto de las otras ganadas por Felipe.

Uno de ellos fue la importancia que cobraron las encuestas durante ese proceso electoral.

La otra el agotamiento evidente de los partidos políticos tradicionales que ya no entusiasmaban mucho a la clientela electoral de la España posfranquista.

Hoy yo diría que más que las encuestas, influyen en las elecciones de este tiempo las redes sociales.

Y lo que pronosticaba con gran visión Alfonso Guerra, el agotamiento de los partidos se convirtió años después en una realidad.

Casi doce años después de aquella afirmación que me hizo Guerra, irrumpió en el espectro de partidos de España un movimiento que denominó PODEMOS, encabezado por Pablo Iglesias, que de inmediato se alzó como la opción esperada por los votantes decepcionados por la corrupción y el patrimonialismo con el que manejaban el gobierno los partidos políticos tradicionales.

Le comenté lo anterior a José Antonio Meade en una plática que sostuvimos apenas el mes pasado y me respondió con una rapidez que dejó sorprendido:

“¡Esa es la opción! Un partido verdaderamente ciudadano. Hubiera invitado a esta plática a Mikel Arriola con quien he estado conversando sobre el futuro de los partidos en México.”

Continuó Meade diciendo: “Ante el agotamiento de los partidos tradicionales en México, incluyendo a MORENA, porque quien ganó las elecciones de julio fue Andrés Manuel López Obrador con su constancia política y su permanente denuncia contra la impunidad y la corrupción, la opción más promisoria es fundar un partido nuevo totalmente ligado al sentir de reivindicación integral de los ciudadanos.”

Le recordé entonces a José Antonio Meade los rasgos fundamentales del surgimiento de PODEMOS.

“Podemos es un partido político español, fundado el 11 de marzo de 2014 y liderado por Pablo Iglesias Turrión.

Cuatro meses después de su formación, Podemos participó en las elecciones europeas de 2014, logrando cinco escaños (de 54) con el 7,98 % de los votos, lo que lo convirtió en el cuarto partido más votado de España. En los primeros veinte días que permitió la inscripción, reunió más de 100 mil miembros, convirtiéndose en el tercer partido en número de afiliados y en octubre alcanzaba el segundo lugar, con más de 200 000. También llegó a aparecer como el primer partido del país en intención directa de voto, según las encuestas.

En las elecciones generales celebradas el 20 de diciembre de 2015, las listas presentadas por Podemos para el Congreso de los Diputados, en solitario o en coalición con otras formaciones políticas, obtuvieron el 20,68 % de los votos y 69 diputados en el conjunto del Estado.”

Desde esa fecha no he vuelto a conversar ni con Meade ni con Mikel.

Pero sé de muy buena fuente que siguen considerando estos dos políticos netamente ciudadanos en la formación de un nuevo partido que pudiera competir ya en los comicios del 2021 venidero.

Y la verdad es que el agotamiento de los partidos tradicionales se observa hasta en el fenómeno que representa el nuevo gobernador de MORELOS, Cuauhtémoc Blanco, quien el día que asumió el cargo expresó abiertamente que si el pueblo de México quería, él estaba dispuesto a buscar la presidencia de la república.

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Sus actos le llegan a la sociedad con una empatía que rebasa la fama deportiva para trascender a la identificación como gente del pueblo que verdaderamente siente sus necesidades básicas de subsistencia y sus temores ante la inseguridad creciente.

Cuauhtémoc Blanco dio un golpe de gran efecto mediático con la invitación que le hizo a Diego Armando Maradona para que lo visitara en Morelos.

Toda la afición futbolística celebró el acontecimiento que reunió a dos astros, ambos portaron como jugadores profesionales en sus camisetas el emblemático número 10, mismo que consagró el Rey Pelé.

Y todo ello ocurrió mientras el dilema de la construcción del nuevo aeropuerto y el agarrón a sillazos en el foro educativo celebrado en Acapulco, se convierten en serios problemas tanto de imagen como de capacidad de conducción política para el gobierno, que lo será formalmente hasta dentro de 51 días.

Meade, Mikel y Cuauhtémoc están en la ruta correcta.

El gobierno que viene parece atrapado en el exceso de propósitos y su poca viabilidad para lograr su realización.