lunes 15 de octubre de 2018 | 11:52
Columnas

Javier Corral, Paulo Díez: “hablar de corrupción en las mulas de mi compadre”

@rogantopedre mié 10 oct 2018 16:17
Javier Corral
Javier Corral
Foto propiedad de: Internet

 

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) es sin duda una de las instituciones que más ha aportado a la identificación del grave problema de la corrupción en el país. Sus investigaciones se han convertido en documentos valiosos para comprender de mejor manera las causas y los efectos de este que es uno de los flagelos que más dañan la imagen y que frenan el desarrollo de México.

 

El ejemplo de la institución que preside el empresario Salvador Díaz Morodo, ha sido seguido por otras instancias no gubernamentales preocupadas por encontrar las áreas de riesgo que permiten la reproducción de estas conductas, por examinar sus mecanismos de operación, exhibir sus efectos y estudiar las experiencias exitosas de otras partes del mundo. Entre esas otras instituciones serias y con autoridad para hablar de este tema, se encuentra la sección México de Transparencia Internacional.

 

Coincidentemente, ninguna de esos dos organismos de la sociedad civil participa en el llamado “Encuentro Nacional Anticorrupción” que se organiza este fin de semana en el estado de Chihuahua, como ha dado a conocer el articulista de SDPNoticias, Bonifacio Zamacona y la razón, puede suponerse desde ahora, es muy simple: para hablar de un tema tan complejo, se requiere no sólo de experiencia, sino sobre todo de autoridad moral.

 

El recuento que realiza Zamacona en su texto respecto a la carencia de autoridad moral del convocante a ese encuentro, el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, es minuciosa, y una revisión de la citada convocatoria, de las instituciones que convocan y de los participantes, confirma la hipótesis de que estamos ante el uso de dinero público por parte de un gobernador, para construir --con la ayuda de expertos e instituciones de buena fe-- una imagen nacional que dista de la evaluación que de él y de la corrupción de su gobierno tienen los ciudadanos de Chihuahua.

 

Corral ha tenido como aliado para este foro y para otros temas de su agenda política, a un viejo conocido de los medios de comunicación, el abogado Paulo Díez Gargari, un personaje que carece de la trayectoria y la fortaleza ética que tienen el resto de los conferencistas, pero que ha sido subido al nivel de Mauricio Merino, de María Amparo Casar, de José Octavio López Presa y de Denisse Dresser, para participar como ponente con alguno de sus temas que a diferencia de los estudios del IMCO, de Transparencia Internacional, de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey y de las investigaciones de la Universidad Iberoamericana, han sido sólo grandes escándalos mediáticos.

 

Quizá los ponentes invitados de otros países no lo sepan, porque no es su obligación estar enterado de todo lo que pasa en México, pero el resto de los conferencistas no puede ignorar por ejemplo, que fueron las declaraciones de Paulo Díez las que motivaron que la asociación civil “Ahora” denunciara en medio de un gran escándalo, tres semanas antes de las elecciones de junio de 2017, que el gobierno federal y una empresa española estaban financiando la campaña del priista Alfredo del Mazo en el estado de México.

 

El asunto ocupó muchas planas en los periódicos, muchos tuits en redes sociales y varias horas en los noticieros de Carmen Aristegui, pero ese espacio y tiempo no fue proporcional cuando meses después, se supo que la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (FEPADE) había decidido archivar el caso porque la parte demandante no se había presentado a ratificar la denuncia. En el fondo, la no ratificación de la denuncia ocurrió por dos razones muy simples: primero, las “pruebas” presentadas por Paulo Díez sobre ese asunto, no soportaban el más elemental análisis, y segundo, a “esos luchadores sociales”, a esos “denunciantes de la corrupción”, en realidad no les interesa llegar al fondo de los asuntos, lo que buscan es sólo el escándalo en los medios y causar daño a la imagen de quienes son víctimas de sus mentiras. 

 

Paulo Díez, el conferencista estrella del foro y asesor jurídico de Javier Corral, es el representante de Infraiber, una empresa prototipo de esa corrupción que van a ir a diagnosticar, a denunciar y a tratar de resolver con sus propuestas en ese foro de Chihuahua, investigadores de la talla del maestro Adrián Franco, del doctor José Roldán, de Alejandra Palacios o de María Marván.

 

Díez Gargari, ex candidato perdedor del PAN a una diputación plurinominal en el pasado proceso electoral, representa legalmente a una empresa que ha hecho en los últimos cuatro años, lo que ahora él y el gobernador de Chihuahua tratan de hacer por demás cínicamente con este “encuentro nacional”: que se hable de corrupción “pero en las mulas de mi compadre”.

 

En el caso del mandatario de Chihuahua, brillan por su ausencia investigadores locales que puedan documentar los desvíos de recursos, el nepotismo, la demagogia de gobernar desde el campo de golf y la ineptitud, que también son formas de corromperse en el gobierno, y en el caso de Paulo Díez, es previsible que hablará de nuevo de sus temas recurrentes, esperando que nadie le pregunte sobre las motivaciones que tiene para defender a una empresa como Infraiber, que se creó en diciembre de 2010 y que tres meses más tarde, ya había recibido por asignación directa un contrato público en el Estado de México, por 4 mil millones de pesos.

 

A lo mejor a alguno de los participantes les interesa saber que ese personaje con el que comparten cartel, tiene procesos penales abiertos por extorsión y por engaño al mercado, un delito que aunque poco aplicado, en su caso tiene solicitud formal de que se proceda en su contra por parte de la Procuraduría Fiscal de la Federación y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) debido a que sus señalamientos, que le han permitido construir una falsa imagen de “activista ciudadano” han sido mentiras que han afectado no sólo a una empresa sino a sus accionistas y a inversores de la Bolsa Mexicana.

 

A mí no me causa extrañeza que un par de vivales como Corral y Paulo Díez quieran usar de tontos útiles a académicos e investigadores; lo que me sorprende es que a estas alturas, nadie en Morena ni en el próximo gabinete le haya dicho a la futura secretaria de la Función Pública, la maestra Eréndira Sandoval, que Chihuahua huele a una trampa del panismo. Y que no puede ir directo a ese matadero.