lunes 15 de octubre de 2018 | 11:54
Columnas

En Contexto. Transformación sin desplazar a las mujeres con más edad y menos preparación

@lusacevedop mié 10 oct 2018 15:10
El mercado laboral, por razones de costos más que por competitividad, prefieren la automatización y las ventajas que ofrece la tecnología, que la capacitación y las oportunidades que ofrece un mercado interno demandante de bienes y servicios con mejores precios y calidad
El mercado laboral, por razones de costos más que por competitividad, prefieren la automatización y las ventajas que ofrece la tecnología, que la capacitación y las oportunidades que ofrece un mercado interno demandante de bienes y servicios con mejores precios y calidad
Foto propiedad de: Internet

 

 

De los temas que no han sido contemplados, al menos abiertamente, por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador es el de la participación de la mujer en la vida nacional y los problemas que puede significar emprender un nuevo modelo de modernización en el que son indispensables las nuevas tecnologías.

El asunto no se limita al simplismo de promesas de campaña sobre la inclusión o el reconocimiento de la activa intervención femenina, sino que implica resolver la profunda brecha de género prevaleciente en el país y que, pese a lo que se diga, tiende a marginarlas.

Para nadie es extraño que la digitalización o la inteligencia artificial sean asuntos tan cercanos que todos queremos tenerlos a nuestro alcance. Los gobiernos hacen uso de esos factores para acercar a la población la idea de la modernización acelerada, aunque casi siempre sin estrategias definidas y sin medir las consecuencias

Nadie puede quedar sin acceso a las tecnologías, no favorecer su acceso generalizado sería criminal y opuesto a la democracia.

De manera destacada en nuestro país, las mujeres desempeñan la mayor cantidad de actividades y servicios que, por habituales, son quienes primero sufren los efectos de la automatización y, por tal motivo, son desplazadas como primer paso de ese proceso.

El mercado laboral, por razones de costos más que por competitividad, prefieren la automatización y las ventajas que ofrece la tecnología, que la capacitación y las oportunidades que ofrece un mercado interno demandante de bienes y servicios con mejores precios y calidad.

Los empleos más rutinarios, en donde generalmente se coloca a un amplio sector de la población femenina que no ha tenido acceso a la educación o formación de trabajo, tienden a ser los más vulnerables con las consecuencias de género que eso implica.

En un reciente estudio elaborado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) se advierte que como resultado de la acelerada dinámica que han mostrado los avances tecnológicos en todos los órdenes, alrededor de 26 millones de empleos femeninos en 30 países (28 países miembros de la OCDE, pero también Chipre y Singapur) corren el alto riesgo de ser desplazados por la tecnología.

Dicho de otra manera; 26 millones de mujeres trabajadoras de esos 30 países, en donde está México, enfrentan una probabilidad superior del 70 por ciento de ser automatizados durante los próximos 20 años.

Pero lo peor es que en la medida en que estas naciones están menos desarrolladas, como México, la desocupación femenina en los empleos más rutinarios será casi inmediata con la problemática socioeconómica que eso puede significar.

Imaginemos lo que significará con el tema de las pensiones y, peor aún, con la pauperización que representan los esquemas de outsourcing, que se favorecen el subempleo y la pérdida de derechos laborales.

Según el FMI, las trabajadoras enfrentan el mayor riesgo de automatización en comparación con los trabajadores masculinos, en una relación de 11 por ciento de la fuerza laboral femenina, en comparación con 9 por ciento de la fuerza laboral masculina.

Más aún. Indica que las trabajadoras con menos educación y de mayor edad, lo que incluye a las mujeres de 40 años o más, al igual que el personal administrativo, de servicios y de ventas poco calificadas, son las que están expuestas de manera desproporcionada a la automatización.

De ahí que el FMI estima que alrededor de 180 millones de empleos femeninos corren el alto riesgo de ser desplazados en todo el mundo.

A la fecha, no se observa la existencia o consideración para desarrollar políticas públicas que puedan proporcionar capacitación para que las mujeres mexicanas adquieran habilidades acordes a las tendencias tecnológicas o que contribuyan a cerrar las profundas brechas prevalecientes en términos de liderazgo.

La modernización no se agota en promover la conectividad o dotar de Internet para todos sino en desarrollar las condiciones para que la inevitable transformación digital que exige nuestro país se traduzca en la flexibilidad laboral que favorezca a las mujeres, especialmente a las de más edad y las menos calificadas.

@lusacevedop