martes 11 de diciembre de 2018 | 03:33
Columnas

Democracia: La puesta en escena de la transición

@jcma23 mié 10 oct 2018 16:07
Andrés Manuel López Obrador
Andrés Manuel López Obrador
Foto propiedad de: Internet

 

Primera llamada, primera...

El reparto: AMLO, como presidente electo, da a conocer los principales programas de su gobierno, rumbo a la Cuarta Transformación. Los miembros del gabinete del futuro gobierno federal (2018-2024), han recibido órdenes, por parte del futuro mandatario, de poner en marcha reuniones públicas con los distintos sectores de la sociedad que han sido afectados por las políticas públicas fallidas y aplicadas durante el gobierno que está por concluir (2012-2018). Así, durante las últimas semanas, se iniciaron los trabajos de consulta pública en materia de derechos humanos, en el ámbito de la educación y, por supuesto, en materia de comunicaciones y transportes: la ubicación y construcción del mega proyecto del aeropuerto internacional de la CDMX (en el Estado de México).

 

No al Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, dijo AMLO en campaña electoral. No al menos en los términos en que se diseñó: Por sus altos costos económicos, sociales y ecológicos. Los representantes de los empresarios, sobre todo de quienes invierten en esa obra, muestran su oposición a la iniciativa del presidente electo. Otros grupos sociales, como las comunidades aledañas al antiguo Lago de Texcoco, aplauden la propuesta de consulta pública hecha por el futuro mandatario. La solución inmediata para evitar la polarización: Una consulta con voto en urnas, acompañada de una amplia discusión para decidir el trazo de las políticas públicas aeroportuarias. Ésta no es una contienda entre partidos, sino entre sectores sociales claramente divididos.

No a la Reforma Educativa, dijo AMLO durante la campaña. No al menos en los términos en que se diseñó; porque los maestros no fueron consultados, porque fueron ofendidos por ello. Además, porque fueron sometidos a fuertes presiones evaluadoras y porque se les juzgó injustamente, al poner en entredicho su permanencia en el empleo. La Reforma Educativa “será cancelada” no tanto por sus contenidos ni por sus métodos, sino por sus altos costos para la democracia, -deduzco del discurso pejista-. Los representantes de los empresarios (como Mexicanos Primero), sobre todo de los grupos interesados o de quienes invierten en obras de infraestructura educativa, muestran su oposición a la iniciativa del tabasqueño. Pero hay otros actores con amplios poderes e intereses, a favor y en contra: La dirigencia oficial del Sindicato; la ex dirigente “facial” del Sindicato y sus incondicionales; y la disidencia a ambas dirigencias institucionales. Ninguno de ellos abandonará la puesta en escena, pues todos están inmersos (invitados) en el nuevo juego democrático.

Otros actores que participan activamente en este escenario educativo teatral, son los líderes del Poder Legislativo, que desde septiembre pasado es dominado (en ambas cámaras) por una mayoría morenista. El pronunciamiento temprano de algunos de sus dirigentes ha ido en el sentido de modificar todos los términos de la Reforma Educativa impugnada. “No quedará ni una coma”, dijo uno de los diputados morenista en la Cámara de Diputados federal. El cambio verdadero en Educación va en serio.

Un poco de limón a la herida. Ante el agravio al magisterio, al futuro secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, se le ha hecho fácil realizar (en concertación con los dirigentes de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, ANUIES), las reuniones públicas, a efecto de alcanzar un “Acuerdo Nacional por la Educación”, mediante un concierto a muchas voces. Toda la diversidad, toda la pluralidad posible (e imposible) en escena: Ahí aparecen de manera intermitente, lo mismo Gobernadores que Secretarios de Educación de las entidades federativas (de diferentes orígenes partidistas); rectores y rectoras universitarios; funcionarios públicos altos y medios; así como figuras estelares de la investigación educativa nacional, internacional y universal, que no entraron a los sorteos para alcanzar el micrófono, es decir, que gozan de privilegios para expresar su voz en los foros, ya sea en lo personal o en lo institucional.

También han entrado a escena bloques compactos de dirigentes sindicales, que han estado alineados con la antigua Reforma Educativa. Aquellos que nunca defendieron a sus compañeros agremiados afectados; dirigentes oficiales que estuvieron dispuestos a “Aprender a Aprender” de la mano de Aurelio Nuño. La línea política de esta cúpula gremial hoy, sin embargo, consiste en reciclar el “mayoriteo” en las mesas. Reflejos condicionados de los tiempos de la antidemocracia sindical. Ahí están las consecuencias fuera de guion: las pasiones desbordadas y la tragicomedia sin medida en Acapulco, donde una fracción sindical disidente protagonizó una batalla campal contra los “institucionales” en plena reunión pública, a base de sillazos y botellazos de agua fría. Ésta no es una contienda entre partidos, sino entre sectores sociales claramente divididos.

Considero conveniente que se abran los foros a todas las manifestaciones y que las futuras autoridades tomen nota de las distintas propuestas, especialmente en voz de las maestras y los maestros; sin embargo, pienso que las formas en que se está operando la llamada consulta educativa, genera más dudas que certezas. ¿O esa es la intención de las reuniones, Lic. Moctezuma?

Segunda llamada, segunda...

Los miembros del próximo gobierno federal anuncian que algunas reuniones públicas serán canceladas, debido a que no hay condiciones apropiadas para llevar a cabo un diálogo civilizado, esto en materia de derechos humanos. ¿Cómo quedan las expectativas de los ciudadanos? Al futuro gobierno le debe quedar claro que escuchar a las distintas voces, que se expresan en modo políticamente correcto o no, es el alto costo que se habrá de pagar durante el proceso de transición a la democracia.

La sociedad aparece en escena (por el momento) como un actor o una actriz de reparto diversificado, polarizado, contrastado, en fin, que se siente ninguneado; que se percibe como participante de una farsa o una simulación. ¿Es el ensayo general? En los tres casos de políticas públicas nacionales, o sea, el nuevo aeropuerto, la educación pública y los derechos humanos, los agravios son profundos, las inconformidades son grandes y la tolerancia es de casi cero. ¡¡¡Y eso que aún no se ha levantado del telón!!!

Esperaremos con paciencia: público, actores, productores, técnicos y demás equipo artístico, -es decir, la sociedad mexicana-, la tercera llamada, ¡¡¡comenzamos!!! que se dará en el teatro del Congreso de la Unión, el próximo 1 de diciembre.

 

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