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Columnas

Bomba de tiempo en la Ciudad de México

@horacio_urbano mié 10 oct 2018 22:14
¿Qué creen ustedes que va a pasar cuando miles de personas de bajos ingresos no encuentren una solución formal y legal para su demanda de vivienda?
¿Qué creen ustedes que va a pasar cuando miles de personas de bajos ingresos no encuentren una solución formal y legal para su demanda de vivienda?
Foto propiedad de: Internet

Mala idea ponerle camisa de fuerza al desarrollo de una ciudad.

Las ciudades son, por definición, ese espacio que permite que la gente se agrupe para que a partir de estar junta se pueda proteger mejor en todos los aspectos.

Eso sí, el que una ciudad sea eficiente nada tiene que ver con la suerte, es tema que depende de factores muy específicos: planeación, regulación, inversión y gestión de gobierno.

Por supuesto, en un proceso eficiente de hacer ciudad, toca al gobierno la obligación de conducir el desarrollo y hacer que se cumpla lo planeado, corrigiendo desviaciones y aplicando las sanciones que procedan a quienes pretendan pasarse por el Arco del Triunfo la regulación vigente.

Y es evidente que si entendemos que las ciudades deben estar hechas para las personas, algo que no puede faltar en ellas son viviendas.

Es también evidente, que la eficiencia de una ciudad va de la mano de la capacidad que tenga de transformarse y que esa capacidad de transformación inevitablemente se ve reflejada en proyectos inmobiliarios.

Peor aún si entendemos que esta transformación va o debiera ir dirigida a generar riqueza económica y social, así como funcionalidad y belleza urbanas.

Por eso resulta absurdo poner el freno de mano a la construcción en la Ciudad más grande del país, aún y cuando esto sea bajo el pretexto de revisar excesos cometidos en anteriores administraciones.

El caso es que ya son al menos 12 las delegaciones que anunciaron el cierre de las ventanillas en que procesan trámites relacionados con nuevas construcciones.

Lo que se agrega a lo dicho por la próxima gobernante de la entidad, Claudia Sheinbaum, respecto a frenar nuevos desarrollos inmobiliarios de alto impacto y volver a revisar los que ya están autorizados.

Lo primero que hay que decir es que esta moratoria urbana pone de manifiesto que las autoridades han sido incapaces de conducir el desarrollo de la Ciudad, y que al curarse en salud están tomando una decisión que afecta a millones de personas que o perderán su trabajo, o verán caer sus ventas, o tendrán que salir de la ciudad al no poder pagar los altos costos de comprar o rentar una vivienda en ella.

Los efectos que tendrá todo esto en la economía de la Ciudad son muy preocupante, se perderán más de 100,000 empleos relacionados con los proyectos que serán frenados, ello sin contar con los miles que se perderán también en actividades profundamente dependientes de la construcción.

Se perderá también la posibilidad de contar con los empleos que genera un centro comercial, un complejo de oficinas o un hotel...

Se perderá la derrama económica que lleva la construcción a cerca de 40 ramas de la economía.

Pero si estas pérdidas económicas no les suenan importantes a las nuevas autoridades, quizá valga la pena señalar lo que representa para la gente el que siempre no se construya el centro comercial que le iba a quedar cerca de su casa.

Y aguas, porque estamos hablando de la ciudad del país en que más se han elevado los precios de las viviendas, y no hay nada mejor para provocar el encarecimiento de un bien como el hacerlo escaso.

Frenar la construcción en la capital del país provocará el fin de las opciones de vivienda para la población de menores ingresos.

Provocará que miles de personas tengan que salir de los barrios en que crecieron, para ir a buscar una vivienda en los municipios mexiquenses conurbados.

Hablaba al principio de la imposibilidad de poner camisas de fuerza al desarrollo de una ciudad... ¿Y es que qué creen ustedes que va a pasar cuando miles de personas de bajos ingresos no encuentren una solución formal y legal para su demanda de vivienda?

¡Bingo! Pues claro... Van a salir a poner su vivienda en donde mejor puedan, provocando que la oferta que no se genere de manera formal se genere desde la informalidad por la vía de la invasión de predios... Lo que en muchos casos será aún más grave en la medida en que estas invasiones se den en barrancas, cauces de ríos y otras zonas de alto riesgo.

Cerrar ventanillas es una forma de reconocer que no se puede con el paquete...

Es la forma en que las autoridades reconocen que no están preparadas para asumir el compromiso de conducir el desarrollo de la ciudad.

Porque lo que las autoridades tendrían que hacer es tomar el toro por los cuernos... Haciendo cuanta revisión quieran, pero sin frenar la marcha de los proyectos y sin correr irresponsablemente el riesgo de ahuyentar  inversiones.

Antes que frenar permisos, lo que tendrían que hacer es tomar el compromiso de actualizar los instrumentos de planeación urbana y de, como parte de este proceso, implementar medidas que permitan que la ciudad siga operando en tanto queda lista esta actualización.

Y por supuesto, una de estas medidas de transición tendría que ser un plan emergente de vivienda...

Lo que no pueden hacer es cerrar ventanillas porque eso implica renunciar a una de sus mayores obligaciones; conducir el desarrollo de la ciudad.