jueves 13 de diciembre de 2018 | 01:46
Columnas

¿Dónde van a vivir los millennials?

@horacio_urbano mar 25 sep 2018 22:53
Un millennial reconoce que no le urge formar una familia, o al menos no en el modo que llamamos tradicional.
Un millennial reconoce que no le urge formar una familia, o al menos no en el modo que llamamos tradicional.
Foto propiedad de: Internet

A ver... No... No es que los millennials no quieran comprar casa... Es que no van a poder pagarla... O no dónde quieren... O no cómo la quieren.

Es sencillamente que ese encarecimiento de la vivienda al que en tantas ocasiones me he referido en este espacio, terminará pegando de lleno a una generación que muy difícilmente podrá comprar la misma vivienda que compraron sus papás.

Es simple, 70% de la población urbana del país no puede pagar el precio de una vivienda en esa ciudad que la vio nacer, crecer... Y que parece ser que la verá migrar.

Y de esa población marginada del acceso a la vivienda, al menos otro 70% corresponde a esa generación millennial.

Lo que sí hay que reconocer, es que al margen del desencanto que les provoca entender estar lejos de la posibilidad de poder comprar una casa en ese lugar que acostumbraban llamar “su ciudad”, estos jóvenes son reflejo de una serie de transformaciones de todo tipo que se ven reflejadas en sus patrones de consumo; el de la vivienda incluido.

Es así que un millennial reconoce que no le urge formar una familia, o al menos no en el modo que llamamos tradicional.

Por eso no está casado con la idea de comprar una vivienda de tres recámaras y de pensar que ese será el lugar en que viva toda su vida.

El millennial es además un producto de los nuevos tiempos... De esos que entienden o dicen entender la necesidad imperiosa de proteger el medio ambiente, lo que lo lleva a procurar librarse de la dependencia del automóvil, privilegiando el transporte público y esquemas alternativos de movilidad no motorizada... La bicicleta pues...

Y por supuesto... Como tantas y tantas veces se ha dicho... Un millennial difícilmente considera la opción de hacer carrera en una empresa y asumir que trabajará en ella por muchos años (y menos toda la vida).

Y pues sí... El millennial no podrá comprar la casa que compraron sus papás... Aunque la buena noticia es que quizá no sea eso lo que esté buscando.

Por supuesto, al margen de trazar las bases de lo que sería un programa de vivienda que pudiera dar mejor respuesta a los millennial que la que hoy tienen, lo primero que habría que decir es que el problema de fondo está en la necesidad de elevar ingresos y capacidad de compra de éste y todos los segmentos de población.

Porque he dicho antes y vuelvo a decir, que la verdadera esencia del reto habitacional está en la pobreza.

En una pobreza que da poco nivel adquisitivo a gran parte de la sociedad, millennial incluidos, e igualmente bajas capacidades de ahorro y endeudamiento, factores indispensables para tener acceso a una vivienda.

Dicha esta realidad, veamos algunos aspectos que marcan lo que los millennials puedan necesitar en materia de vivienda.

De entrada hay que decir que los millennials no están obsesionados con la necesidad enfermiza de ser propietarios... Están más que abiertos a la posibilidad de rentar... Ellos lo que quieren es hacer uso de una vivienda que en un momento específico de su vida responda a sus necesidades.

Eso acaba también con la idea de la casa ataúd, porque estos jóvenes son más inquietos que generaciones pasadas, y así como es seguro que cambiarán varias veces de empleo a lo largo de su vida laboral, lo es también el hecho de que por esta y muchas otras razones están más que abiertos a la posibilidad de habitar distintas casas a lo largo de sus vidas.

Los millennials están más que dispuestos a sacrificar metros cuadrados de superficie habitable, con tal de ganar ubicación... Ubicación y servicios de ciudad... Ubicación e identidad y pertenencia barrial.

Los millennials están dispuestos también a que su vivienda no tenga estacionamiento, porque esto cae de maravilla con una visión generacional que privilegia la protección al medio ambiente y marca claramente ritos de pertenencia a una tribu, como es el de declararse abiertamente en favor de la bicicleta y usuario frecuente del transporte público.

Pero bueno... Eso quiere el millennial... El reto cae del lado de una sociedad que, empezando por el gobierno, tendría que hacer lo que fuera necesario para que la transformación de las ciudades responda al enorme reto de abrir espacios para que vivan en ellas todos quienes lo quieran hacer... Incluidos desde luego los jóvenes.

Será importante que las autoridades se metan de lleno a dinámicas de planeación urbana mucho más eficientes e integrales.

Dinámicas centradas en la gente... En toda la gente... En cada grupo de gente...

Y que lleven eso lo mismo a instrumentos de planeación urbana, que a trabajar con otros organismos públicos o privados, para generar los instrumentos financieros que faciliten que estos grupos puedan tener más fácil acceso a una vivienda.

El gobierno debe ser un regulador... Un planificador... Y un facilitador que provoque que se generen las soluciones de vivienda que respondan a las necesidades muy específicas de vivienda de cada segmento de población.

Porque lo fácil es decir que los millennials  son gente rara que ya no quiere tener casa y adora vivir con sus papás... Lo difícil es entender sus realidades y crear soluciones alineadas con las mismas.

Lo difícil es hacer lo que todos entendemos que es lo que le toca hacer a los gobiernos.

 

Horacio Urbano es presidente fundador de Centro Urbano, think tank especializado en temas inmobiliarios y urbanos

Correo electrónico: [email protected]

Twitter: @horacio_urbano