martes 18 de septiembre de 2018 | 01:24
Columnas

¿Por qué Martí Batres no aplaudió en el probablemente, último desfile militar?

@FridaGomezP dom 16 sep 2018 17:04
Martí Batres
Martí Batres
Foto propiedad de: Internet

 

 

En la escena una mañana fría que se debatía a ser lluviosa o simplemente, nublada. Enrique Peña Nieto, el príista que perdió la Presidencia de la República ante MORENA, en el balcón principal de Palacio Nacional se disponía a compartir la fila con los titulares de las fuerzas armadas y los máximos representantes del poder judicial y legislativo: el presidente de la SCJN, Luis Aguilar, así como con el Presidente de la Cámara de Senadores, Martí Batres. 

En un país con indignación colectiva por el privilegio, los más desfavorecidos en la lucha de clases se perciben triunfante al tener en Batres y en el mismo presidente a "luchadores sociales", personas que no tuvieron estudios en escuelas privadas, ni viajes para formarse en universidades extranjeras, mucho menos espacios para codearse con hijos de ex-presidentes, ni con embajadores, ni con cualquier personaje emanado de la clase política que dominará hasta el primero de diciembre. 

Es más, ni en la élite que brilla el intelecto y coloca a los más privilegiados de esta categoría como académicos habían tenido influencia Martí Batres o Andrés. Simplemente en el caso de Martí,  que nació en 1967, tardó hasta 21 años en conseguir su título profesional, pues estudió en la Escuela Nacional Preparatoria 7 desde 1983 hasta 1986, pero su "hambre de justicia" con episodios como la toma de los centros de educación pública retardaron lo que debió haber sido un egreso universitario por ahí de 1990.

En el determinismo social que condena a que los mexicanos que nacen en la pobreza difícilmente salgan de ella, y que orillaba a la amplia "clase media" a trabajar todo el tiempo con tal de sobrevivir, poco probable era imaginarse en la misma escena a un hijo de Atlacomulco con licenciatura en la prestigiosa Universidad Panamericana compartiendo reflectores con Martí. Pero hoy ha sucedido.

En el 207 aniversario de la Independencia, ante el posible último desfile militar por las medidas de austeridad, con la plancha del Zócalo vibrando por tamboras y cornetas, Batres decidió no aplaudir el trabajo de las fuerzas armadas. 

LAS RAZONES

En sus posibles razones estará la guerra contra el narcotráfico y sus decesos. La desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa en 2014. Las violaciones a mujeres indígenas perpetradas por elementos del ejército sistemáticamente. La matanza de Tlatlaya en 2014. Las ejecuciones  extrajudiciales de Tanhuato, Michoacán, en 2015.  La intervención del  "Triángulo Rojo" para hacer frente a huachiloleros que dejó en Palmarito Tochapan a 6 civiles muertos. Y seguramente, muchos otros delitos penales y militares, como abuso de autoridad, insubordinación, deserción, desobediencia y hasta robo, que son por los que hay frecuentes condenas.

Sí. La presencia del crimen organizado a lo largo y ancho del país nos ha sumido en una especie de "guerra civil" entre <<ciudadanos>>  narcotraficantes, sicarios, narcomenudistas, mulas y jóvenes reclutados desde adolescentes contra las fuerzas armadas del Estado. No ha existido fuerza humana para la resolución pacífica ni para la contención de la violencia, los enfrentamientos son pan de cada día y definitivamente las fuerzas armadas tienen en su historia manchas de sangre y abusos de todo tipo, métodos cuestionados para la obtención de información y un sin número de acusaciones por prácticas inhumanas. 

LOS HECHOS 

Pero ¿Se justifica que Batres, en calidad de presidente del Senado, rechace a las fuerzas armadas sin mirar su versión de los hechos cotidianos? En las fuerzas armadas radican los militares y elementos de la marina que se encargan de realizar los planes de rescate ante las catástrofes naturales. Se encuentran las enfermeras que acudieron a Oaxaca y Chiapas en las comunidades más alejadas para atender a las víctimas por los sismos. Se encuentran seres humanos que se capacitan para la búsqueda y rescate en edificios colapsos, en huracanes, tormentas tropicales y todo tipo de auxilio poblacional. Se encuentran los hombres que navegan por horas y hacen posible que la industria pesquera haya incrementado. Vaya, en esos pelotones armados que cubrían toda la plancha del Zócalo se encontraban personas que arriesgan sus vidas día con día, que tienen familias, que no viven  los lujos ni privilegios que Batres critica, que salen sin saber si volverán con un 80% de mayor riesgo que cualquier otro mexicano. En esas filas están los que, por días, semanas, o meses se adentran en los Estados más violentos con la consciencia de que tal vez, sea el último desfile militar de sus vidas. 

En la disciplina militar, ellos obedecen las órdenes de una estructura piramidal que tiene en la punta al Presidente . Desfilaron personajes que aman a su país pero que, como todos los ciudadanos -como cualquier ser humano- tienen miedo, en el fondo. Los que tienen que ejecutar instrucciones que, a veces, no entienden o no justifican. Esos que se despiertan antes que nadie, y enfrenta lo más crudo en el campo. A los que matan a quemarropa, los que viven presión y órdenes con el orgullo de aprender "disciplina",desde los cuarteles. Los que no dejan de ser pueblo por portar trajes verdes. Ellos fueron los despreciados por Batres.

Fue en 1821 cuando se realizó el primer desfile militar del México Independiente. Agustín de Iturbide encabezó el momento con el triunfo del Ejército Trigarante  y con algunas interrupciones temporales, año con año se ha marchado para recordar ese momento y para agradecer que sean ellos los que hacen el "trabajo duro" o "sucio". 

La austeridad que ha prometido el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, es una condición que podría acercar la suspensión del tradicional desfile militar sin fecha de retorno. Las fuerzas armadas han sido condecoradas a lo largo de la historia por su papel estratégico para la defensa de aquello que llamamos "soberanía nacional", aunque tal vez, la única soberanía que han tenido que enfrentar últimamente es la del crimen organizado. No dejan de ser mujeres y hombres que hacen su trabajo, que siguen órdenes y que  hoy recibieron todo el desprecio del único representante de MORENA que se encontraba en la escena. La triste escena del posible último desfile militar.