martes 18 de septiembre de 2018 | 01:24
Columnas

Apuesta @FelipeCantuR a corriente gandalla de @AccionNacional

@pepongrillon dom 16 sep 2018 14:23
Ante la desesperación por la falta de respaldo ciudadano, Felipe acude al círculo  más nefasto de poder al interior del partido albiazul: los gandallas.
Ante la desesperación por la falta de respaldo ciudadano, Felipe acude al círculo más nefasto de poder al interior del partido albiazul: los gandallas.
Foto propiedad de: Internet

 

 

A semanas de resolverse la impugnación de la elección de Monterrey en la Sala Regional del Tribunal Electoral federal, el panista Felipe de Jesús Cantú, a quien le fuera retirada la constancia de mayoría como alcalde electo tras acreditarse una serie de irregularidades graves en la jornada electoral de las cuales misteriosamente se habría beneficiado, ya tiene favorito para la próxima elección interna de la dirigencia del Partido Acción Nacional.

Mensajes, declaraciones e incluso reiteradas visitas a Monterrey del grupo  afín a Ricardo Anaya han dejado claro que Felipe apoyará a Marko Cortés para llegar a la dirigencia del PAN. Marko es un férreo miembro de la criticada corriente política interna de Anaya y es el sucesor de la misma para la dirigencia del PAN.

Ante la desesperación por la falta de respaldo ciudadano, Felipe acude al círculo  más nefasto de poder al interior del partido albiazul: los gandallas. El grupo de Anaya, quien llegó a la candidatura del PAN a la presidencia de la república autoimponiéndose y atropellando a cuanto militante destacado se le pusiera enfrente, es ahora el que busca perpetuarse en la dirigencia de Acción Nacional por conducto de Marko Cortés.

Actualmente esta misma corriente ostenta el poder en la figura de Damián Zepeda, otro gandalla más que sin consultar a nadie utilizó sus facultades como dirigente para autonombrarse coordinador de los senadores del PAN con todo el presupuesto y beneficios que ello implica.

No llama la atención que la obsesión y terquedad de Felipe de Jesús lo hayan  orillado a dejar atrás los valores y principios del PAN, que dicho por los mismos decanos de ese partido, están ausentes en el grupo de los gandallas, al que ya se sumó Cantú.

Felipe le vendió el alma al diablo. El excandidato panista corrió a acercarse al calor del poder de quienes hoy tienen secuestrado a su partido para quitarse el frío de la falta de respaldo de los regiomontanos.

Hoy Felipe además de mostrarse como un perdedor obsesionado, aporta su parte a la  implosión del PAN.