domingo 18 de noviembre de 2018 | 11:34
Columnas

La Cuarta Transformación: simple eslogan sin sustancia

@eloygarza jue 13 sep 2018 06:57
Los políticos de Morena no buscan el interés público sino el interés personal. Así de simple.
Los políticos de Morena no buscan el interés público sino el interés personal. Así de simple.
Foto propiedad de: Internet

Que nadie se preste a engaño: la Cuarta Transformación de AMLO es un eslogan, una simple frase pegadora pero vaporosa. Las buenas intenciones también se valen del marketing y este es el caso. En realidad nada cambiará porque los políticos (los profesionales de la grilla y la maniobra maquiavélica como Ricardo Monreal) operan bajo los principios del beneficio personal y los reacomodos convenencieros.

El economista James M. Buchanan se ganó el Premio Nobel, entre otras razones, por decir una obviedad: los gobernantes no son sabios ni ecuánimes. Ni siquiera los más reconocidos históricamente. Menos aún, los gobernantes son criaturas angelicales. Los Padres Fundadores de EUA, comenzado por James Madison, concluyeron que, dado que los políticos no son ángeles sino lo contrario, había que imponerles controles. En otras palabras, amarrarles las manos.

Para Buchanan los políticos son siempre egoístas, lo mismo para alcanzar el poder, como para hacer suyas las doctrinas más populares, como en el caso de Morena, incluso cuando se mantienen fieles a sus propias ideas. Apegarse a una ideología tampoco los hace más sabios ni ecuánimes. ¿Entonces? El gobernante de carne y hueso aspira a perpetuarse en su posición, la de su clan, sus amigos y su partido. Es un círculo vicioso. Aquí y en China.

Muchos legisladores de Morena podrán objetarme que así opera la democracia, que garantiza un gobierno acorde con la mayoría. Sin embargo, el respeto al veredicto de las urnas no garantiza que la mayoría (ente más disperso y efímero de lo que se piensa), sea víctima de ideas falsas, o que adopte medidas equivocadas que, a corto o mediano plazo, resulten desastrosas. El pueblo es una ficticia acumulación de voluntades. Por eso los asuntos técnicos como los aeropuertos no se someten a consulta pública. Sólo en el México de la supuesta Cuarta Transformación veremos estas cosas.

Y si los políticos no son arcángeles, tampoco los gobiernos son entidades generosas o altruistas. Si comprendemos que todo gobierno es un simple agregado de personas, con sus conveniencias de clan, amistades o partido, los políticos de Morena no buscan el interés público sino el interés personal. Así de simple.

Incluso las finanzas públicas están contaminadas de condiciones políticas, de mezquindades y puntapiés entre políticos en el gobierno. Esa salvedad hace la diferencia entre el México que busca la Cuarta Transformación y el México que tenemos a nuestro pesar, con frases estrambóticas o marcas sin sustento. De verdad, la solución no está  en el estanque turbio de la política sino afuera, en la iniciativa personal de cada mexicano.

[email protected]