jueves 15 de noviembre de 2018 | 06:10
Columnas

Ayotzinapa: “Razón de Estado” y encubrimiento de la verdad. Parte III y última

@JorgeRetanaYart mié 12 sep 2018 10:37
A cuatro años de los sangrientos hechos del 26-27 de septiembre de 2014, Ayotzinapa está de regreso
A cuatro años de los sangrientos hechos del 26-27 de septiembre de 2014, Ayotzinapa está de regreso
Foto propiedad de: Internet

 

Hemos explicado el concepto y la praxis en México del concepto “Razón de Estado” vinculado al caso Ayotzinapa, que en tiempos modernos ha trocado por el “tema o agenda de Seguridad Nacional”, no siempre con el mismo contenido político, pero que lo incluye en algún momento, el alcance otorgado en nuestra región en la época de las dictaduras militares que duró casi 30 años, a la “doctrina de Seguridad Nacional”: la lucha a muerte contra el “enemigo interno” identificado con un poder extranjero que en alianza querían derrocar a los gobiernos y valores occidentales: el comunismo, soviético, chino o cubano, actuando como motores ideológicos de ello en la región, el Departamento de Estado y el Pentágono, así como también, “la Escuela de las Américas”, denominada por muchos analistas latinoamericanos “escuela de dictadores”.

Hoy el combate global de las potencias occidentales es contra “el terrorismo”,  principalmente yihadista (inspiración islámica-radical), contra el “narcoterrorismo”, la narco-insurgencia, la insurgencia a secas, y todos “dentro del mismo saco”, y han aparecido nuevamente la “amenaza rusa”, la “amenaza china”, “la iraní”, “la siria”, “la coreana”, etc. Son las cruzadas ideológicas actuales del mundo occidental, capitalista globalizado, con Donald Trump a la cabeza, aunque ciertamente, con fracturas, pero estas se detienen, cesan, cuando hay que enfrentar juntos las “nuevas amenazas”, que son en realidad los viejos adversarios, antes contra el capitalismo a secas, hoy contra un capitalismo globalizado y mayormente depredador socialmente. Y el combate de los pueblos de la América, es contra el terrorismo también, pero contra los actos de terrorismo de Estado. No digo que haya Estados terroristas en nuestra región, no, sino que en su defensa a ultranza de sus articulaciones periféricas al capitalismo globalizado dominante, y de su grupo social  de poder, en su ruta por la ilegalidad, la acción discrecional y vulneradora del marco constitucional, llegan a incurrir en actos de brutalidad represiva propios de la pre-modernidad política, que hoy llaman “Terrorismo de Estado”.

 

Este último consiste en “la utilización de métodos ilegítimos e ilegales por parte de un gobierno, los cuales están orientados a inducir miedo o terror en la población civil para alcanzar sus objetivos o fomentar comportamientos que no se producirían por sí mismos. Dichas actuaciones se justificarían por una razón de Estado. El jurista español Baltasar Garzón afirma que el terrorismo de Estado es "un sistema político cuya regla de reconocimiento permite y/o impone la aplicación clandestina, impredecible y difusa, también a personas manifiestamente inocentes, de medidas coactivas prohibidas por el ordenamiento jurídico proclamado, obstaculiza o anula la actividad judicial y convierte al gobierno en agente activo de la lucha por el poder”. Así, el uso del monopolio legítimo de la fuerza adquiere una dimensión fuera de la ley, contraria al pacto social, y es un instrumento de opresión dictatorial al servicio de una oligarquía ilegítima. Distingamos, actos de terrorismo de Estado, contra un régimen de terrorismo de Estado: “Cuando el Estado a través de sus gobernantes reprime a la población, la hostiga, la persigue, de modo sistemático, para poder llegar a dominarla a través del temor, evitando cualquier acto de resistencia a la opresión, esa manera de actuar recibe el nombre de terrorismo de Estado, que es un abuso de su poder coactivo, donde los civiles son secuestrados, torturados o asesinados, sin juicio previo, o sin las garantías del debido proceso.” Por ello, el propio juez de la Audiencia Nacional ha afirmado que cuando los agentes del Estado actúan fuera del marco jurídico que ellos mismos están para resguardar, haciendo alarde de la brutalidad represiva, o encubriendo una verdad de ese tipo, estamos ante un acto “de negación del propio Estado”. El 2 de octubre de 1968, fue, también, un episodio de Terrorismo de Estado. Y en México hay más, toda la “guerra sucia” lo fue. Allí hablamos de todo un “ciclo de actos de terrorismo de Estado”.

Ver La Memoria y el Olvido, de Elías Padilla Ballesteros. Y “Yo fui de la Brigada Blanca”. Tomado del Periódico Excélsior.

http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/investig/lamemolv/memolv05.htm#N_50_

http://www.dossierpolitico.com/vernoticiasanteriores.php?artid=30052&relacion=dossierpolitico

Las Comisiones de la Verdad (en algunos casos agregan “y de Justicia”) permiten arrogar toda la claridad y precisión necesarias a los eventos de terrorismo de Estado: “Las comisiones de la verdad son organismos oficiales, no judiciales y de vigencia limitada que se constituyen para esclarecer hechos, causas y consecuencias relativos a pasadas violaciones de los derechos humanos. Al brindar especial atención al testimonio de las víctimas, las comisiones aseguran su reconocimiento; con frecuencia después de largos periodos de recibir estigmatización y ser escuchadas con escepticismo. Las comisiones de la verdad pueden contribuir a los procesos judiciales y a las reparaciones mediante sus conclusiones y recomendaciones; pueden también ayudar a que sociedades divididas superen la cultura del silencio y la desconfianza; y pueden, por último, identificar, las necesarias reformas institucionales para evitar nuevas violaciones. Las comisiones de la verdad son más efectivas cuando están incluidas en una estrategia de justicia transicional integral que incluya políticas  de reparación, acciones penales y reformas institucionales. Al entregar conclusiones claras y recomendaciones convincentes se pueden enriquecer las políticas de un país en transición y promoverlas con sólidos argumentos legales y éticos.” http://ictj.org/sites/default/files/ICTJ-Book-Truth-Seeking-Chapter2-2013-Spanish.pdf.

Son poderosos organismos sociales legales coadyuvantes. La justicia no se pide en abstracto, sino con acusaciones concretas, fincando responsabilidades luego de investigar exhaustivamente, otorgando el derecho de defensa. La ilegalidad se combate con la legalidad, los “crímenes de Estado” se combaten con la constitucionalidad judicial prevista y con una conducción escrupulosa de los procesos judiciales. No se pide venganza, sino justicia; el mejor tributo a las víctimas de ayer y de hoy es la verdad sobre la brutalidad a la que fueron sometidas y la justicia contra sus verdugos. Por ello, jamás las Comisiones de la Verdad, Las Leyes Especiales (como las de Amnistía e Indulto) la Ley de Victimas, los desagravios públicos, los monumentos de Memoria Colectiva, todos, son instrumentos para buscar la justicia constitucional, frente a la brutal transgresión del Pacto Social, jamás serán un “borrón y cuenta nueva”. Por ello, se inscriben en la ruta estratégica de un proceso nacional de pacificación para la reconciliación. Como en los países del Cono Sur, Sudáfrica, del “País Vasco”, Guatemala y El Salvador, Colombia (aún en proceso), Perú, Paraguay, Brasil y Argentina, Chile, Uruguay, todos, bajo la ruta del progreso social y la pacificación-reconciliación, con un desatacado rol de la iglesia católica y de otras confesiones, en los procesos, con grandes diversidades y problemáticas específicas para superar, pero con una misma voluntad.

En Colombia, ante los cambios constitucionales promovidos por el Presidente César Gaviria, particularmente, la negación de la Ley de Extradición a EUA de los líderes de las organizaciones criminales, que posibilitó encarcelar a Pablo Escobar (la “rendición condicionada”) mediante una negociación, y que mereció una andanada bárbara del conservadurismo colombiano y de toda la región, cuando Escobar estaba en la cárcel producto de esa negociación, el “gran Gabo” (Gabriel García Márquez) afirmó con la profunda inteligencia que tuvo siempre "a un hombre que lo perseguía la CIA, la DEA, el Ejército de Estados Unidos, la policía colombiana, y todas las policías del mundo y no lo encontró, lo metió a la cárcel un presidente colombiano con un decreto”. (https://www.dw.com/es/el-narcotr%C3%A1fico-se-enfrenta-con-la-negociaci%C3%B3n/a-40510730)

En México y sobre el caso que nos ocupa, un tribunal federal mexicano (18 de junio, 2018) declaró la imposibilidad de crear una Comisión de la Verdad para investigar la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa ocurrida en 2014, una decisión que ha sido criticada por grupos de derechos humanos. El juez Sabino Pérez García, titular de un tribunal unitario del Estado de Tamaulipas, determinó fundado un incidente de imposibilidad planteado por la PGR, a la que otro tribunal (Primer Tribunal Colegiado del Décimo Noveno Circuito con sede también en Tamaulipas) había ordenado crear una Comisión de la Verdad para el caso (4 de junio, 2018). La próxima Fiscalía General de la República (FGR) que retome el caso (el 10 de septiembre, 2018), dada la Iniciativa de Ley para integrar su Ley Orgánica presentada por el grupo parlamentario de MORENA, avalada por el Presidente Electo a través de su próxima Secretaria de Gobernación, la ex Ministra de la SCJN Olga Sánchez Cordero, como órgano autónomo, tal y como lo estipula la Constitución y los Tratados Internacionales suscritos por México en la materia, cuyo objeto fundamental es “superar la profunda crisis institucional y articular una transición para un nuevo papel del Estado en materia de justicia y seguridad pública en donde se empodera a la ciudadanía en asuntos públicos y de seguridad”. Y agregó la ex Ministra: “Existen elementos de corte constitucional que es importante revisar, pero con el actual marco se permite un mejor modelo de procuración de justicia que ponga los derechos humanos en primer término y permita el combate de la corrupción y la impunidad”. La gran diferencia es la voluntad y proyección política nacional del gobierno recientemente electo.

A cuatro años de los sangrientos hechos del 26-27 de septiembre de 2014, Ayotzinapa está de regreso, aunque nunca se fue de la mente de quienes queremos vivir en otro México. Jornada Mundial por Ayotzinapa hasta lograr la justicia.