martes 13 de noviembre de 2018 | 09:46
Columnas

México, país donde muchos políticos no saben usar computadoras

@eloygarza mar 11 sep 2018 07:56
Sin embargo, la brecha digital entre los países de primer y tercer mundo se expande día con día.
Sin embargo, la brecha digital entre los países de primer y tercer mundo se expande día con día.
Foto propiedad de: Internet

 

Cuando le preguntaron a Jean-Paul Sartre qué papel debería asumir el intelectual de América Latina respondió que comprometerse con los pobres; en nuestra región no había tiempo para filosofar sino apenas para enseñar a leer y escribir. Punto. Es fácil rebatir a Sartre: los alemanes hacen muy buenos detergentes porque Kant escribió la Crítica de la Razón Pura.

En México deberíamos enseñar programación a nuestros niños. No me refiero a la programación neurolinguística (que también es importante) sino a aprender a diseñar programas para resolver problemas mediante computadoras. Ya se que decirle eso a nuestros políticos, tan reacios a las tecnologías de información y comunicación que no sirvan más que para mandar saluditos en Facebook, es lo mismo que predicar en el desierto. En esta época, programar es nuestra principal forma de relacionarnos socialmente, nos guste o no nos guste. ¿Pero cómo queremos iniciar ese debate en un Congreso de la Unión que en vez de legislar sobre educación, debaten si contratar edecanes o usar tupperware?  

Obvio, la respuesta de reconocidos expertos en educación y de la propia SEP, es la misma: ¿cómo quieren que los alumnos aprendan programación en México si aquí a duras penas enseñamos a leer y a escribir, con escuelas sin techo y con déficit de material de lectura?

Sin embargo, la brecha digital entre los países de primer y tercer mundo se expande día con día. Si el rezago persiste, México quedará en cinco años (antes de que acabe el próximo sexenio) en los últimos lugares de competitividad laboral, empujado hacia abajo por Singapur o Hong Kong, que hace apenas unas décadas eran más miserables y analfabetas funcionales que los mexicanos.

¿Cuándo se invirtieron los papeles? Cuando los niños de Corea del Sur aprendieron el alfabeto y a programar. Si lo hicieron con recursos públicos o privados, da lo mismo: en México carecemos de suficiente inversión en ambos sectores. La programación sería una buena forma de sobrevivir en un entorno competitivo y rodeado de objetos programables. El panorama digital no tiene reversa. No hay marcha atrás. Ni aquí ni en China.

Microsoft, por ejemplo, tiene un proyecto para poner en forma a las escuelas de educación básica de Europa en temas de programación, a fin de que las empresas tecnológicas cuenten con suficiente mano de obra. Apple también tiene proyectos similares que bien podrían aterrizarse en México.

Por su parte, la BBC lanzó una iniciativa para que un millón de niños aprendan a programar. Pero en México, empresas como Bimbo prefieren promover valores morales. Eso está bien, sin duda, pero no es suficiente para ponernos a la par con las naciones emergentes. Nuestras universidades públicas y casi todas las privadas prefieren invertir en profesionales de marketing, coach y vendedores de bienes raíces. O sea, nos quieren simpáticos y rolleros pero desprogramados. El modelo Singapur lo dejamos siempre para después.

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