jueves 20 de septiembre de 2018 | 08:12
Columnas

AMLO reconsidera el futuro del Infonavit

@horacio_urbano mar 11 sep 2018 19:16
Carlos Martínez Velázquez
Carlos Martínez Velázquez
Foto propiedad de: Internet

El viernes de la semana pasada, la oficina del Presidente Electo anunciaba a través de un boletín de prensa, que Andrés Manuel López Obrador propondría al politólogo Carlos Martínez Velázquez para ocupar la dirección general del Infonavit.

Y sí, el anuncio representa un ajuste al realizado semanas atrás, cuando el mismo López Obrador, había anunciado que ese cargo sería ocupado por el urbanista Juan Carlos Zentella.

Sin sobredimensionar el caso, hay algunas cosas que decir respecto al cambio de señal que manda el Presidente Electo.

El primero y más importante tiene que ver con la naturaleza de un larguísimo proceso de transición, en que lo menos que hay que esperar, es que quien ganó las elecciones aproveche el tiempo para perfeccionar sus programas de trabajo, revisar ya más a detalle la realidad de cada organismo y hacer ejercicios que bajo diferentes escenarios le ayuden a definir por dónde ir y con quién hacerlo.

Tampoco sobra decir que no se puede sustituir a alguien que no había sido nombrado y menos aún tomado posesión del cargo, porque basta con revisar la ley con que opera el Infonavit, para descubrir que al tratarse de un organismo descentralizado que opera con patrimonio propio y sobre la base de un gobierno tripartita, su director general es propuesto por el Presidente de la República en funciones, pero debe ser ratificado por la Asamblea General del Instituto.

Y atentos, porque esto significa que la única posibilidad de que el 1 de diciembre hubiera un director general del Infonavit nombrado por el Presidente Electo, es que con base en los tiempos que señala la legislación del Instituto, el Presidente en funciones, es decir, Enrique Peña Nieto, hubiera propuesto ese candidato a la Asamblea, y ésta hubiera aceptado la propuesta.

De no ser así, habrá que esperar a que tome posesión López Obrador para que mande esa propuesta y, con base en sus tiempos, la Asamblea del Instituto la analice y acepte o rechace (lo que es poco probable que pase).  

Habría además que hablar de los perfiles de Zentella y Martínez; el primero, un urbanista con amplia experiencia en temas de vivienda y, sobre todo, de planeación territorial, y el segundo, un muy joven politólogo egresado del ITAM, cuya experiencia se centra en temas relacionados con los derechos de los consumidores.

Hay además que destacar que a pesar de un evidente objetivo social, el Infonavit es ante todo una Institución financiera que administra parte del ahorro para el retiro de más de 17 millones de trabajadores de la iniciativa privada, y que en un segundo mandato usa esos recursos para otorgar a sus derechohabientes diferentes modalidades de crédito para solucionar su demanda de vivienda.

Ninguno de estos dos temas es menor; el primero, porque hablamos de un fondo que se conforma por las aportaciones provenientes de 5% de la nómina de las más de 900,000 empresas incorporadas a la economía formal.

Y el segundo, porque en sus 46 años de vida el Infonavit ha otorgado 10.5 millones de créditos, lo que la convierte en una de las hipotecarias más grandes del mundo, y que puede presumir de haber financiado la vivienda en que vive uno de cada tres mexicanos.

Esto evidentemente implica el reto de conciliar desde la política pública objetivos de carácter social, con los parámetros de eficiencia con que inevitablemente hay que medir a una Institución financiera de este tamaño.

El enorme reto de dirigir al Infonavit tiene que ver con entender el rezago habitacional y los efectos que la producción de vivienda pueda tener en las estructuras urbanas, pero haciéndolo sin perder de vista el objetivo fundamental de garantizar la rentabilidad del fondo.

El cambio de señal dado por el Presidente Electo debe entenderse como parte natural del armado de escenarios que se da en el periodo de transición.

Seguramente Zentella seguirá formando parte del equipo de desarrollo urbano y vivienda de la actual administración... Y seguramente Martínez Velázquez recogerá la agenda social para, a partir de su experiencia, enfocar su trabajo en estrategias que permitan mejorar la atención a los derechohabientes del Instituto.

¿Hubiera sido mejor que llegara un banquero a esa posición? Es probable, pero no definitivo...

No hay que olvidar que a lo largo de los 46 años de vida del Instituto la mayoría de sus directores generales han sido políticos con poca o nula experiencia en el mundo de la vivienda y en muchos casos, con la misma poca experiencia en temas financieros.

Pero la historia cuenta... Y vale la pena que quien sea el próximo director del Infonavit se tire un clavado a los antecedentes del Instituto para ver, por ejemplo, el desastre que fueron los tiempos del Infonavit constructor de casas y comprador de  suelo.

Para ver, por ejemplo, como el fondo que administra Infonavit, sin importar lo grande que sea, se puede acabar, acabando también con la promesa de futuro que suponía una bolsa que el trabajador había ahorrado para su retiro.

Habrá que ver cómo llegan al Infonavit las prioridades que definan el Presidente Electo y Román Meyer, que como se ha dicho, será su titular en la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), y la forma en que se desarrollen desde el Infonavit y el resto de organismos nacionales de vivienda.

Por lo pronto, en días recientes, Armando Rosales, quien se anunció que será subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda en la Sedatu, ya dijo que en lo inmediato no habría cambios en la operación de los organismos nacionales de vivienda... Y que los cambios, que los habrá, se harán después de un periodo que puede ser de al menos un par de años, que permita que la nueva administración conozca muy bien la dinámica del sector y pueda hacer ajustes en busca de cumplir objetivos, pero sin meter el freno de mano.

Es el paso de la muerte... Ir haciendo cambios, pero sobre la marcha... Sin frenar el paso... Entendiendo que esto de la vivienda es un caballo que va corriendo a toda velocidad y que los retos del país exigen que así sea.

 

Horacio Urbano es presidente fundador de Centro Urbano, think tank especializado en temas inmobiliarios y urbanos

Correo electrónico: [email protected]

Twitter: @horacio_urbano