martes 18 de septiembre de 2018 | 09:15
Columnas

AMLO: Lo bueno, lo malo y lo terrorífico

@diaz_manuel mar 11 sep 2018 23:10
Lo primero que vale la pena destacar es la posición que ha mantenido en torno a las  negociaciones de la modernización del TLCAN.
Lo primero que vale la pena destacar es la posición que ha mantenido en torno a las negociaciones de la modernización del TLCAN.
Foto propiedad de: Internet

Desde el primero de julio cuando AMLO arrasó en las elecciones y Morena se convirtió de golpe y porrazo en la primera fuerza política, la perspectiva del país cambió radicalmente. Las que antes se consideraban “ocurrencias” de AMLO, hoy ya son una realidad y se convierten en políticas públicas que impactan a la nación entera.

Entre lo que se ha podido observar desde esa fecha, no solo del propio presidente  electo, sino de una buena parte de su equipo cercano, destaca lo bueno, que hay mucho, pero también lo malo y hasta lo terrorífico, que pone los pelos de punta.

Lo bueno

Lo primero que vale la pena destacar es la posición que ha mantenido en torno a las  negociaciones de la modernización del TLCAN.

Desde que AMLO se levantó con el triunfo electoral de inmediato se sumó a las negociaciones del TLCAN y designó a Jesús Seade como el enlace del gobierno electo. Seade se incorporó al equipo negociador del presidente Peña, encabezado por el secretario de Economía Ildefonso Guajardo, quien hasta entonces había mantenido estoico las negociaciones frente a un vacilante Donald Trump.

A la calidad negociadora de Guajardo se sumó la de Seade y México mostró una sola  cara, con dos gobiernos, uno en funciones y el otro en transición, lo que permitió que las negociaciones con el principal socio comercial de México se llevaran a buen término. En ese sentido, Guajardo destacó la participación de Jesús Seade como representante del gobierno en transición, ya que “después de la elección era evidente que si México iba a tener este compromiso tenía que ser por la voluntad de dos gobiernos, uno constitucional y uno en transición, porque una cosa es que el ejecutivo firme y otra cosa es que el legislativo lo apruebe”. Para cerrar, el anuncio del nombramiento de Luz María de la Mora para ocupar la subsecretaria de Comercio Exterior de Economía, dio una gran señal de estabilidad.

Sector energético 

Lo cierto es que el acuerdo bilateral alcanzado entre México y Estados Unidos y al que muy probablemente se sume en los próximos días Canadá y con ello confirmen la modernización del TLCAN, dio muestras de institucionalidad y principios de una nación fuerte, aun cuando algunos perversos, de esos que pululan alrededor de la colonia Roma por los rumbos de las oficinas de AMLO, pretendieron incorporar un capítulo en el TLCAN sobre el sector energético.

 

Los cambios que plantearon algunos trasnochados colaboradores del presidente electo tenían como interés “gestionar la privatización en curso de los recursos energéticos de México” y crear un capítulo específico para regular la industria de la energía, es decir, orientar el negocio energético para sus bolsillos. La respuesta contundente la dio Seade al aclarar en Washington que la posición del presidente electo sólo buscaba “revisar” los contratos de energía “para cualquier caso de corrupción”, de modo que todos los contratos actuales con las compañías estadounidenses serían “absolutamente” honrados, pero los negocios energéticos serían reexaminados para garantizar “que no haya nada ilegal”.  

Esto evidentemente, quedó en un susto que pudo tirar las negociaciones del TLCAN, de  donde realmente se sostiene buena parte de la estabilidad de la economía nacional.

 

Lo bueno de AMLO también ha sido que ha tenido el valor de recular en promesas de campaña inviables como el retiro del ejército, aumento de gasolina, apoyo a jóvenes y otras más en las que, vistos los números y la factibilidad, simplemente reculó. 

Lo malo

Pese a la lucidez y posición estratégica en cuanto al tema del TLCAN y la relación con Estados Unidos, en otros asuntos más domésticos, la posición de AMLO empieza a parecer caprichosa e indolente y fuertemente influenciado por personajes a los que parece que no les importa el proyecto de nación que ha impulsado el tabasqueño desde ya hace décadas,  toma decisiones de manera completamente arbitraria y mide con diferente vara las políticas y los proyectos de sus cuates, sobre las institucionales que están fuera de su interés.

Para personajes como Javier Jiménez Espriú o José María Rioboó que tienen fuertes intereses particulares en proyectos como el tren maya o sobre la reconsideración de que el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México se instale en el aeropuerto militar de Santa Lucia, en Huehuetoca, estado de México, el racero es diferente al que impone en temas como la reforma educativa.

Por ejemplo, en el caso del nuevo aeropuerto, que ya lleva un buen avance en la construcción, que cuenta con el aval técnico de las más importantes instancias internacionales y que financieramente puede tener esquemas de alta rentabilidad para el Estado mexicano, decidió primero desconocer las opiniones científicas que avalan el proyecto para someterlo a una consulta pública bajo la cual pueda justificar la imposición del interés de quien será su secretario de Comunicaciones y Transportes y de su contratista consentido. En cambio, para echar atrás la reforma educativa, bastó utilizar su aplanadora en el Congreso para imponer lo que él quiere. No más consultas, la decisión ya está tomada. Lo mismo para el Tren Maya,  que por más que se ha dicho y analizado la inoperatividad de esta inversión no será sometida a consulta pública, simplemente se impondrá, por qué, pues simplemente por sus pistolas.

Qué hay realmente detrás de este proyecto que incluso alineó a los gobernadores de la región, particularmente al de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas y al de Quintana Roo, Carlos Joaquín González. Del de Chiapas no se puede esperar mucho, es un aliado del salinismo que operó en todo momento en favor de AMLO, traicionando a su partido el Verde y olvidando aquellas bacanales donde aparecía junto con Javier Duarte, Roberto Borge y Raúl Salinas de Gortari, su labor en el proceso electoral hoy le brinda frutos y es un gran operador en favor de proyectos de dudosa trascendencia.

La respuesta estar en la creación de derechos de vía que a su vez sirvan para el sector energético del sureste y favorecer así a inversionistas ligados a personajes cercanos a AMLO, o bien dar el beneficio de la duda, que favorezca realmente la posibilidad de un desarrollo de ductos que cubran la demanda de gas natural, gasolina, y petroquímicos que impulsen el desarrollo de la región. El tiempo lo definirá y esperamos no ver que la empresa de la familia política del secretario de Comunicaciones y Transportes se convierta en un factor determinante, o que el amigo y aliado político, José María Rioboó , sea el contratista estrella de la actual administración, o si el presidente de la Asociación de Derechos de Vía, el abogado, Jesús Rodríguez Dávalos no se convierte en el gestor de las principales asociaciones de inversionistas en estos sectores facilitándoles la vía, como en su momento lo hizo con el desarrollo de la infraestructura de gas natural en el país, sobre todo con las facilidades que Jordy Herrera le daba.

Lo terrorífico

 

Aún queda mucha capacidad de sorpresa, primero con la excarcelación y juego político que se le dio a la profesora Elba Esther Gordillo. La profesora, al menos durante la última década había sido sinónimo de corrupción y de mantener la educación en los más bajos niveles. Cuando la metieron a la cárcel por una serie de delitos, muchos tenuemente la defendían, diciendo que era por cuestiones políticas. En el transcurso de su cautiverio, la profesora fincó una alianza con AMLO y varios de sus seguidores a quienes apoyó en diversas elecciones como las del Estado de México y Oaxaca. Ahora regresa como un bastión político que servirá para revertir la reforma educativa.

 

La defensa y perdón otorgado al líder de los trabajadores mineros, Napoleón Gómez Urrutia, quien por mucho tiempo estuvo exiliado y protegido en Canadá por los mineros canadienses, hoy regresa por la puerta grande, con fuero, ya que Morena y su cercanía con AMLO lo hicieron Senador de la República y lo calificaron como mártir.

Para terminar lo terrorífico, debemos mencionar a quien se convirtió en sinónimo de corrupción, que igual estuvo metido en el tema de Odebrecht, que en robarse las partidas federales o generar un estado de excepción, Javier Duarte de Ochoa, a quien por alguna razón extraña le retiraron los delitos que lo ligaban al crimen organizado y lo dejan en la antesala de su liberación.

 

Ni esperanza ni desastre, simplemente una sacudida y reacomodo de piezas, política al fin.