lunes 22 de octubre de 2018 | 08:20
Columnas

AMLO y el laberinto de la paz

@Teotihuachango jue 09 ago 2018 12:35

AMLO está golpeando las paredes de la violencia, para que todos y todas lleguemos al núcleo de la paz.
AMLO está golpeando las paredes de la violencia, para que todos y todas lleguemos al núcleo de la paz.
Foto propiedad de: Internet

En El laberinto de la soledad, Octavio Paz, retoma algunas ideas del psicoanálisis para interpretar a un paciente único: México. Aunque polémico, el libro está lleno de verdades o interpretaciones compartidas sobre nuestra cultura y su íntima constitución. El poeta nos explica: “Varias nociones afines han contribuido a hacer del Laberinto uno de los símbolos míticos más fecundos y significativos: la existencia, en el centro del recinto sagrado, de un talismán o de un objeto cualquiera, capaz de devolver la salud o la libertad al pueblo (…)”. Aquello que se resguarda, para Paz, es la soledad. Hemos blindado nuestro punto más sensible y creado fiestas, canciones, bailes, imágenes, formas, para resguardarla. Éramos seres solitarios. Sin embargo, algo pasó que nos obligó a salir del silencio. Vino la violencia y nos impidió resguardarnos en soledad. Dudar de todo, temer de quienes nos rodean, desconfiar de cualquier acto de bondad. Nos convertimos en la desconfianza encarnada.

Al centro del laberinto estaba la paz, como lo más preciado. Entre la corrupción, los excesos del crimen organizado, el capitalismo voraz y los intereses de otras naciones, levantaron altas murallas y tornaron inalcanzable el deseo de volver a vivir en paz. Nos perdíamos, nos encontrábamos en las salidas del dolor y en los pasillos de la memoria. Ante cada represión, los pasos dados se anulaban y confundíamos los caminos.

¿Qué hacer frente a un violento laberinto? De acuerdo al difunto Subcomandante Insurgente Marcos: “(…) el rebelde golpea las paredes porque sabe que el laberinto es una trampa, porque sabe que no hay más salida que rompiendo las paredes”. Nuestro nuevo gobierno ha emprendido la destrucción del laberinto. En su inteligente rebeldía, ha organizado foros y encuentros con víctimas y sociedad civil organizada, el primer paso de la escucha y la posterior acción conjunta (la autoridad no dice lo que debe hacerse, coordina el trabajo propuesto por la sociedad civil).

AMLO está golpeando las paredes de la violencia, para que todos y todas lleguemos al núcleo de la paz. La intención de los foros es un cambio discursivo radical y necesario para acceder a la justicia. Es cierto, no habrán de satisfacer a todas las voces. Cuando hay mucho dolor, incluso la justicia es insuficiente. Sin embargo, debemos seguir adelante, como la ciudadanía que perdona.

Descubrimos que los golpes para derribar los muros del laberinto no se dan a punta de pistola, no se hacen con “inteligencia militar” sino con inteligencia al servicio del amor. Perdonar es una acción de madurez y hoy, que se escribe la historia, tenemos la oportunidad de iniciar con otra mirada. Con reconciliación.

En palabras de Octavio Paz: “La plenitud, la reunión, que es reposo y dicha, concordancia con el mundo, nos esperan al fin del laberinto de la soledad”.