domingo 21 de octubre de 2018 | 03:15
Columnas

¿AMLO en riesgo de convertirse en dictador? 10 razones por las que el poeta Sicilia exagera… y miente

@FedericoArreola jue 09 ago 2018 10:03
Entiendo que los poetas exageren, y mucho... pero Sicilia además de poeta es un líder social; por lo tanto, cabría suplicarle prudencia
Entiendo que los poetas exageren, y mucho... pero Sicilia además de poeta es un líder social; por lo tanto, cabría suplicarle prudencia
Foto propiedad de: Internet


“Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir”. Refrán 

El principal error de la poesía

“El principal error de la filosofía es la exageración”, dijo Alfred North Whitehead. Si los filósofos mienten, imaginemos lo que hacen los poetas. 

Javier Sicilia no es filósofo, sino poeta. Son oficios distintos. ¿En qué se diferencian? Buscando en internet encontré algo que, me parece, escribió León Felipe, tan poeta como el señor Sicilia:

“Yo no soy el filósofo.  El filósofo dice: ‘Pienso… luego existo’. Yo digo: Lloro, grito, aúllo, blasfemo… luego existo. Creo que la Filosofía arranca del primer juicio. La Poesía, del primer lamento. No sé cuál fue la palabra primera que dijo el primer filósofo del mundo. La que dijo el primer poeta fue: ¡Ay!”.


El lamento de Sicilia

Muchas personas, cientos de miles, hasta millones han sufrido en México pérdidas espantosas debido a la absurda guerra contra el crimen organizado que emprendió Felipe Calderón para legitimarse después del fraude electoral de 2006, una guerra que el presidente Enrique Peña Nieto no supo cómo detener y, por esa razón, la situación empeoró.

Entre tantos mexicanos y tantas mexicanas que han sufrido las consecuencias de la torpe decisión de Calderón de enfrentar a las mafias de las drogas con el Ejército, alguien se convirtió en un símbolo de la resistencia de un pueblo pacífico contra la violencia imparable en prácticamente todos los rincones de nuestro país: Javier Sicilia.

Después del asesinato de su hijo, Sicilia escribió un poema:

“El mundo ya no es mundo de la palabra./ Nos la ahogaron adentro./ Como te asfixiaron, como te desgarraron a ti los pulmones./ Y el dolor no se me aparta, solo tengo al mundo./ Por el silencio de los justos/. Solo por tu silencio y por mi silencio, Juanelo”.

Poeta y líder de masas

El llanto de Sicilia conmovió a todo México que salió con él a la calle a protestar contra la violencia y a favor de la paz. El poeta, de pronto, era un líder político con una enorme autoridad moral.

Solo otro líder, Andrés Manuel López Obrador, tiene la autoridad moral de Javier Sicilia. Uno de los momentos inolvidables de mi vida fue haber estado con ellos dos, hace años, durante el fallido sexenio de Calderón, en una reunión de varias horas de duración en la que hablaron poco de política, bastante de la necesidad de una renovación ética del sistema mexicano y mucho más de la religiosidad de ambos personajes.

Si Andrés Manuel, el dirigente odiado por los poderes fácticos, logró ganar la Presidencia con una mayoría arrolladora, se debió a lo que hicieron muchas personas no necesariamente por la causa de Morena, sino para oponerse a la barbarie que ha destruido a México. Como Sicilia, sí.

Calmarse un poco

El dolor de Sicilia ha contribuido decididamente a cambiar a la nación mexicana. No creo que ello sea algo que al poeta lo tenga satisfecho, pero objetivamente hablando él ya ha cumplido, y mucho.

Sicilia no es filósofo, no es politólogo, ya no es activista y evidentemente ha renunciado al liderazgo que lo llevó a conducir masas de mexicanos entristecidos por el baño de sangre.

Esto es, Javier Sicilia debe volver a ser el poeta del dolor para recordarnos a todos lo que ha pasado y que debemos parar a la brevedad posible.

Pero, respetuosamente desde luego, le pido a Sicilia que no incursione ya en la política, al menos no en entrevistas con periodistas —sus propios escritos en Proceso son mucho más profundos y serios que sus expresiones frente a las grabadoras y cámaras de los reporteros— para que sus exageraciones de poeta no se malinterpreten. 

Lo que hoy publica El Universal —“Riesgo, que AMLO se convierta en dictador: Sicilia”— creo que no ayuda a nadie en este momento de transición política. 

Sicilia exageró, sin duda —tal vez, en el mejor escenario, la exageración mayor ha sido de El Universal—, pero para el caso es lo mismo.

Es que, ni hablar, no puede ser un dictador el hombre que intentó tres veces, participando en elecciones, ganar la Presidencia. Claro que no. AMLO no es eso ni lo será, y Sicilia lo sabe.

¿Que Morena tendrá mayoría en todas partes? Pues eso votó la gente. Corresponderá a los partidos de oposición, al PAN y a lo que quede del PRI principalmente, intentar derrotar al partido de López Obrador en 2021 y en 2024.

Por supuesto, los periodistas críticos tendrán que seguir siéndolo, a pesar de las presiones de no poca gente definitivamente fanática de AMLO y que, en su insensatez, no tolera la menor crítica al presidente electo de México.

Y los filósofos y los poetas tendrán que seguir exagerando, unos con expresiones complejas en extremo y otros con simples palabras bellas. Es lo de ellos. Pero ojalá un gran poeta que encabezó en las calles a decenas de miles de mexicanos entienda que, por lo menos en esta etapa, a él no se le está permitido exagerar. Es demasiado el peso que Javier Sicilia tiene en la opinión pública mexicana, por lo tanto es enorme su responsabilidad.