jueves 18 de julio de 2019 | 11:57
Columnas

Poema dedicado a los ministros de la Tremenda Corte que no quieren bajarse el sueldo

@FedericoArreola sáb 21 jul 2018 22:13
Se pasan los señores ministros en la defensa de su salario que sí es excesivo
Se pasan los señores ministros en la defensa de su salario que sí es excesivo
Foto propiedad de: Internet


Circula en redes sociales:

El de la voz manifiesta

que no es bodega su pecho

y a un licenciado en Derecho

le vamos a dar respuesta. 

Un tipo a quien le molesta

ver que en los tiempos actuales

vienen cambios radicales

que afectan a su bolsillo,

llamo a que pase al banquillo

Luis María Aguilar Morales.

Argumenta el acusado

que requiere “un sueldo digno”, 

y es peor que un tumor maligno

todo lo que ha declarado.

Usted, señor magistrado,

parece ser que no entiende

que con su actitud pretende

malbaratar la justicia, 

yo le tengo una noticia:

LA DIGNIDAD NO SE VENDE.

Ni por mucho, ni por poco,

porque un funcionario honesto

no flaquea ante el presupuesto

ni ante el soborno tampoco.

Dirá usted que me equivoco

o de plano que soy necio, 

así que ¡vámonos recio!

total, la verdad no ofende:

cuando su hueso defiende

SE ESTÁ USTED PONIENDO PRECIO.

Si cien mil pesos al mes

le parece “poco digno”

ya nos está dando un signo

de qué lo mueve a ser juez.

¿Motivará su interés

la aplicación del Derecho

o actúa solo en su provecho

mostrando algo ya sabido?

que es Morales su apellido

pero INMORALES sus hechos.

La Dignidad, magistrado,

es algo muy diferente:

es lo que tiene la gente

a la que usted ha ignorado.

Ese México olvidado

que le chinga día con día, 

esa inmensa mayoría

a la que sus honorarios

de VEINTE MIL pesos DIARIOS

NOS SABEN A GROSERÍA.

Dos mil seiscientos al mes

es el mínimo vigente

¿No le parece incongruente

contra lo que gana un juez?

La ética está al revés

y la disyuntiva es clara:

la justicia sale cara

porque con cada millón

que se agrega a su ambición

SE DOBLA AÚN MÁS LA VARA.

Yo soy un pobre plebeyo

pero aclaro en mis pregones

que con sus declaraciones

se ha echado la soga al cuello: 

Es más fácil que un camello

cruce el ojo de una aguja

a que se apropie un granuja

otra vez de los impuestos;

SOMOS MILLONES DISPUESTOS

A DEJAR QUE EL TIGRE RUJA.

Aquí, señor magistrado,

tengo listo el veredicto

de un jurado muy estricto

que su caso ha revisado.

Usted mismo es su abogado

-de su actuar es responsable-

es tiempo que México hable

y empiece a impartir justicia

de cinismo y de avaricia

lo declaramos: CULPABLE.