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Columnas

Gilberto López y Rivas y el falso marxismo del EZLN, con Julio Hernández

@NietzscheAristo mié 18 jul 2018 21:51
Julio Astillero
Julio Astillero
Foto propiedad de: Internet

 

El pasado 11-07-18, Julio Hernández López entrevistó en “Contraseñas”, para Hispan TV, al antropólogo Gilberto López y Rivas sobre “los retos tras la victoria” de López Obrador. El invitado fue presentado como ex asesor del EZLN y miembro de la asociación civil “Llegó la hora del florecimiento de los pueblos”, impulsora de la candidatura presidencial de Patricio Martínez, “Marichuy” (además, entre muchas otras actividades, de 2000 a 2003 fue delegado “obradorista” o perredista de Tlalpan).

López y Rivas admite que a partir de la elección del 2018 “hay una reconfiguración total del ámbito político que no habíamos visto en México nunca”. No obstante, argumentó, “lo que a nosotros nos preocupa es el rumbo que [se] está tomando respecto a ver la corrupción sólo como un fenómeno estrictamente de gobierno y no ver que intrínsecamente el propio sistema capitalista se fundamenta en el robo del trabajo de unos por otros. Eso incluso él lo niega [López Obrador] y dice que la teoría marxista no aplica para México. Lo dice de manera muy clara, que la ley del valor, de la plusvalía, de la lucha de clases no aplica para México. Lo cual nos da una idea de la contradicción intrínseca que hay en ese programa de gobierno. ¿Cómo va a compaginar el bien de todos con el interés intrínseco que tienen las grandes corporaciones capitalistas, incluyendo el narcotráfico, en ese bien de todos?”.

Invito a que no nos desanime la sorpresa ante la exhibición de un pensamiento, digamos antropológico, que en 2018 parece absolutamente anquilosado, arcaico, trasnochado en relación a la experiencia del marxismo y su presente en el mundo y en México, y procedamos a desmenuzarlo.

1. De entrada, yo que he seguido a López Obrador, sus discursos, declaraciones, entrevistas, que he leído sus programas y algunos de sus libros y he escrito sobre ello con abundancia, no registro haber leído ni escuchado en ningún sitio que el líder opositor, ahora presidente electo, se haya referido al marxismo como algo que “no aplica para México” ni que se haya referido a conceptos como la ley del valor, la plusvalía o la lucha de clases. Si alguien tiene la cita a la que se refiere López y Rivas, se agradecerá me la haga llegar.

2. Conociendo la trayectoria y el pensamiento de López Obrador, es obvio que, contrario a experiencias pasadas como la de la Unión Soviética y vigentes como las de China, Corea del Norte, Cuba y Venezuela, su planteamiento político no recurre a una ideología o doctrina externa para implementarla o imponerla en el país como sistema de gobierno, esto es, al marxismo-leninismo-estalinismo que propone López y Rivas (orgulloso espía soviético en USA, por cierto), sino que parte más bien de la propia experiencia, de la tierra y de la sangre mexicana, de sus raíces más sólidas: Independencia, pérdida territorial a manos de Estados Unidos, invasión francesa, Reforma, Revolución, hegemonía del partido oficial generado por el proceso revolucionario, la experiencia fallida de la “alternancia” derechista (y también está incorporado, por supuesto, el esencial elemento indígena en sus programas). Es decir, no va en busca de un corsé extra lógico, encuentra en casa las suficientes experiencias sociales e individuales y las herramientas para luchar por la democracia que, en el siglo XXI, va por temas; (a menos que quieras armar en serio la revolución).

3. Si bien hemos leído el Manifiesto del Partido Comunista, el volumen uno de El Capital y otros textos de Marx y Engels y se reconocen conceptos históricos y aun válidos como el de la lucha de clases, la enajenación, la plusvalía de la mercancía y la dialéctica, también es cierto que continúan siendo válidos como herramientas de estudio y explicación para el politólogo, sociólogo, economista o historiador. Mas cuando la teoría marxista ha tratado de ser aplicada ha fallado por todos lados, ha sido equívoca, errática y brutal.

4. Más allá del esquema teórico del marxismo para explicar la historia y la realidad social, su prospectiva política falló desde el principio. Propuso que la revolución llevaría al proletariado a la toma del poder y a la implementación del comunismo en las sociedades más desarrolladas, más industrializadas precisamente por el enconamiento de la lucha de clases. No obstante, allá donde se aplicó fue en sociedades básicamente campesinas, rurales, con ausencia de un verdadero proletariado, las ya mencionadas Rusia, China, Corea del Norte y Cuba.

5. La primera se convirtió en el horror de la Unión Soviética, en la “dictadura del proletariado”, en realidad en una élite gobernante a través del terror; y las otras tres, en regímenes dictatoriales aún vigentes. En suma, en lo que se conoce señor López y Rivas, como el “socialismo realmente existente”.

6. Volviendo a Marx y Engels, todos los que leímos al menos sus textos básicos para la revolución, leímos con incredulidad el concepto en que ambos tenían a México. No por meras razones emocionales o discriminatorias, como se diría hoy, simplemente por el concepto de su teoría, para que esta pudieran prosperar: consideraron extasiados, se congratularon por el hecho de que Estados Unidos se anexara los territorios mexicanos pues veían bien una “tutela” de ese país (Ejemplos: “En América, hemos presenciado la conquista de México, la que nos ha complacido”; “¿O acaso es una desgracia que la magnífica California haya sido arrancada a los perezosos  mexicanos, que no sabían qué hacer con ella?”). Según su hipótesis, en la medida en que un país en pleno proceso de industrialización -que creaba una gran clase trabajadora, potencial proletariado revolucionario- expandiera ese mecanismo hacia territorios atrasados, barbáricos, más pronto se extendería la revolución. Las citas respecto de este tema, todos lo sabemos, se encuentran en los Materiales para la historia de América Latina, de Marx y Engels (no vayan a justificar esta posición con el argumento del Marx tardío, por favor). Es una lástima que los revolucionarios no contaran con la astucia de Broadway, Hollywood, coca cola, Disney, etcétera.

7. El planteamiento del antropólogo entrevistado por Hernández López, el ex asesor del EZLN e impulsor de la campaña de “Marichuy” es cuando menos absurdo. Al rechazar la perspectiva política de López Obrador (como acaban de rechazar él y el Subcomediante la invitación al diálogo hecha por quien será el nuevo presidente a través de un humanista comprometido con causas justas como Alejandro Solalinde) y criticar su supuesta negación del marxismo, querría decir que el neozapatismo y el propio López y Rivas asumen con plenitud la visión del teórico e ideólogo alemán. En pleno avance del siglo XXI, conocida la terrorífica experiencia histórica de la praxis del comunismo, defienden e impulsan una ideología fracasada en un territorio donde no hay proletarios sino indígenas, campesinos y mestizos. Para acelerar la creación de proletariado, bien harían entonces en promover la anexión de lo que resta de México a Estados Unidos. O si quieren la revolución armada, ¿por qué no la hacen y así imponen la parte del marxismo que quieran y puedan? Pura demagogia parasitaria.

8. Absurdo es López y Rivas y el Subcomediante, un carroñero. Un farsante que en nombre de un supuesto purismo ideológico, de un grupo armado sin armas y sin guerra, mantiene una cómoda posición política de auto victimización, de burla y escarnio infructuosos que más que beneficiar a quienes dice defender o representar, los perjudica. Porque todos saben que este actor enmascarado más que revolución hace política, es lo que ha hecho desde el principio. Por eso siempre ha combatido a la izquierda electoral. Porque acaso le parezca mejor que debiera de seguir gobernando el PRIAN, para que, como diría López y Rivas en su lenguaje demodé, las contradicciones intrínsecas del sistema se pronuncien más, se profundice la miseria y así un día, no sabemos cuándo, el país atestigüe el triunfo de la guerrilla dizque zapatista. Y así ver al camarada “compa” Subcomediante, anciano, que se llamará con otro nombre, entrar como Villa o Zapata, el auténtico luchador por la tierra, al Sanborns de los Azulejos en la hoy avenida Madero a comer mole de guajolote. Así que para ellos no hay entonces razón para que dentro de una sucia y miserable sociedad capitalista como la mexicana se combata radicalmente la corrupción y se luche por la democracia.

9. Pero ni el pensamiento restringido, acartonado y trasnochado de López y Rivas ni la carroña del “cara de trapo”, como le bautizó Jaime Avilés, ni el rencor de los odiadores de las campañas de estiércol que continúan activos, podrán empañar la lucha por la democracia de los mexicanos que han votado masivamente el pasado primero de julio.

10. Y lo único cierto en términos históricos y del presente mexicano es la gran legitimidad del ganador de la elección y su movimiento, como atestiguan los medios internacionales, y el descrédito creciente de los carroñeros. Ojalá Julio Hernández, Astillero, explore más en este sentido. Y eso es todo por ahora.