martes 13 de noviembre de 2018 | 11:46
Columnas

Siempre será el Fiscal carnal de alguien

@eloygraza jue 12 jul 2018 08:48
 La garantía de que esta Fiscalía actuará sin temor a represalias o amenazas la tiene que dar el propio AMLO, forzosamente
La garantía de que esta Fiscalía actuará sin temor a represalias o amenazas la tiene que dar el propio AMLO, forzosamente
Foto propiedad de: Internet

 

Más de 30 millones de mexicanos votaron por AMLO porque los convenció de que combatiría la impunidad y la corrupción. No le otorgaron su voto de confianza para que delegara en un Fiscal autónomo la investigación de delitos federales. No le dieron su respaldo en las urnas para formar una Fiscalía independiente sino imparcial. La garantía de que esta Fiscalía actuará sin temor a represalias o amenazas la tiene que dar el propio AMLO, forzosamente, porque él será el principal responsable de su buen desempeño. Si por sus pistolas cambia al Fiscal cada dos o tres años y pone a otro (como por cierto ha sucedido en la última década) será su problema, mientras cumpla él como mandatario.

Si le quitamos legalmente a AMLO la responsabilidad de nombrar al Fiscal General (y a los fiscales subordinados a él) le quitaremos también parte del pendiente de cumplir con su principal bandera de campaña que fue acabar con tanto bandidaje. Es verdad: la PGR es un desastre y probablemente acabará descabezada este sexenio, porque ni Peña Nieto ni el Senado piensan nombrar a uno nuevo. La inseguridad pública rebasa los índices de las últimas dos décadas. Los escándalos de corrupción de la clase política no tienen madre y representan un costo de casi 10 por ciento del PIB.

 

Pero por eso mismo, el próximo mandatario no debe ceder a la sociedad civil – o más bien, a los grupos de interés económico que pretenden hablar en nombre de ella – la autonomía del Fiscal. Algo por el estilo propuso Ricardo Anaya en campaña, pero perdió la elección, entre otras razones, porque la gente vio que así pretendía deslindarse del compromiso de acabar realmente con la delincuencia (por cierto, tal parece que él mismo es un delincuente que transa naves industriales). Mejor exijamos a AMLO resultados, porque para eso lo hicimos responsable directo, sin rodeos, de la seguridad de los mexicanos, y de que los servidores públicos no sigan robando del erario.

 

Sin embargo, cada vez hay más opinólogos que creen que la Fiscalía debe separarse de una vez por todas del Poder Ejecutivo. Si la reforma constitucional al 102 se implementa, la influencia y las presiones sobre la Fiscalía nada más pasarán de manos: así de sencillo. Y por pésimo que nos caiga un mandatario, nunca será mejor que las facultades y obligaciones de combatir a los criminales se entreguen a representantes de empresas particulares. Ese sería el primer paso hacia la privatización de la justicia que ya de por sí en México anda por la calle de la amargura.

Lo dijo bien hace días Federico Arreola: “todos los perritos tienen dueño”. El Fiscal General (nunca mejor considerado metafóricamente como un perro), tendrá jefe inevitablemente y siempre será carnal de alguien. ¿Qué prefiere usted, lector, que el superior del Fiscal sea el Presidente de la República, o el Presidente de una empresa? Si es usted empleado de una de estas empresas en concreto, ahórrese la respuesta.

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