martes 13 de noviembre de 2018 | 11:45
Columnas

Once varas. Ser joven no es garantía de nada

@obedc jue 12 jul 2018 08:39
Samuel Alejandro García Sepúlveda
Samuel Alejandro García Sepúlveda
Foto propiedad de: Internet

Juventud, divino tesoro, / ¡ya te vas para no volver! / Cuando quiero llorar, no lloro... / y a veces lloro sin querer... reza el poema “Canción de Otoño en Primavera”, del nicaragüense Félix Rubén García Sarmiento, gran poeta nacido en el siglo XIX y que fue conocido como Rubén Darío.

La inefable Wikipedia, tan auxiliadora como siempre, dice que Samuel Alejandro García Sepúlveda “es un político y abogado mexicano, miembro del partido Movimiento Ciudadano que se ha desempeñado como diputado del Congreso del Estado de Nuevo León. Fecha de nacimiento: 28 de diciembre de 1987”.

No menciona aún que a Samy, como lo conocen sus cercanos, el pueblo lo benefició escogiéndolo para ocupar el  escaño de senador en el próximo período.

“Me vas a conocer”, decía la publicidad política de García Sepúlveda, quien ya gozaba reputación de fiestero, por un video que circula en redes y en el cual se le ve bien, pero bien pasado de copas.

En un segundo video, grabado al final del día de las recientes elecciones, Samy se pone un sombrero de charro y mal entona junto a su compañera de fórmula Indira Kempis Martínez y con una botella de champaña en mano “México lindo y querido” al son del mariachi.

Obviamente estaban celebrando su victoria electoral que los lleva a los dos al Senado…

La otra contradicción viene en la raíz etimológica de la palabra “Senador”: se supone que esta palabra que viene del latín “Senectus”, dios romano de la vejez, por aquello de que viejo y sabio…

Pues bien, los tiempos han cambiado y a lo mejor Rubén Darío tenía razón sus coplas en su momento, porque, ya se vio, ser joven no es ningún tesoro ni garantía, al menos de comportamiento.

Tenemos seis años para ver si Samy deja su comportamiento pueril y banal y le cumple a Nuevo León la promesa no escrita de garantía que nos dejan sus 31 años de edad.

Porque en este país sobran los ejemplos de que ser joven no es garantía de nada…

Aunque decía Salvador Allende que “ser joven y no ser revolucionario es una contradicción”.

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