lunes 16 de julio de 2018 | 02:06
Columnas

Ni Denise debe disculparse con Layda, ni Lilly debe seguir con sus insensatas denuncias contra periodistas

@maloguzmanvero jue 12 jul 2018 08:06
Si Layda Sansores no quiere que se publique que ella paga los tintes de su pelo con dinero público, pues que deje de hacerlo.
Si Layda Sansores no quiere que se publique que ella paga los tintes de su pelo con dinero público, pues que deje de hacerlo.
Foto propiedad de: Internet


“La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír”. George Orwell
“Los patos le tiran a las escopetas”. Dicho popular

Morena ganó la Presidencia de México y la mayoría en las cámaras de Senadores y Diputados, además de muy numerosas alcaldías y gubernaturas.

A muchos preocupa que el partido de López Obrador no vaya a tener contrapesos políticos. Reducidos a su mínima expresión, el PRI y el PAN poco podrán hacer para oponerse a los planes y programas de gobierno, buenos o malos, de la nueva clase dirigente.

Para controlar a los próximos gobernantes de nuestro país solo queda la prensa, por lo que hay que protegerla como el tesoro más valioso con el que cuenta actualmente la sociedad mexicana.

En ese sentido, debemos denunciar las actitudes de algunas personalidades de Morena que tienen ya cargos de elección: Lilly Téllez, senadora, y Layda Sansores, alcaldesa (y ahora mismo senadora con licencia).

En Sonora, la señora Téllez —que llegó al poder por su buen desempeño en la prensa mexicana, trabajo que le dio popularidad— cayó en el exceso lamentable de denunciar penalmente a periodistas sonorenses que, en su opinión, la insultaron. No dudo que así haya ocurrido, pero preocupa que una periodista experimentada haya dejado de entender, solo porque ahora se siente política, que siempre y en todo momento los excesos en el ejercicio de la libertad de expresión son preferibles a la falta de ésta. Ojalá Lilly recapacite y retire sus denuncias. Si no lo hace, no merecerá el respeto de sus ex colegas.

El caso de Layda Sansores no involucra denuncias legales, pero sí absurdas presiones políticas contra la líder del periodismo televisivo mexicano y una de las más importantes en el periodismo radiofónico —fue también una columnista de excelencia, pero dejó de publicar en El Universal—, la señora Denise Maerker. 

Sansores quiere que Maerker se disculpe. Absurda exigencia. Denise simplemente dio cuenta, mediante reportaje periodístico, con documentos en la mano, que Layda pagaba los tintes de su pelo artificialmente rojo, con recursos del Senado. Esa es la verdad, punto.

Lo de menos sería que Denise se disculpara y, sin duda, si se le demuestra que cometió un error, lo hará. El problema es la forma en la que la militante de Morena exige la disculpa: no en tribunales y ni siquiera en una amable carta presentando evidencia a su favor, sino con presiones callejeras que van bastante más allá del diálogo y el debate democrático. El actuar con base en la exigencia y con el poder político de su lado, atenta contra la libertad de expresión e información consagrada en nuestra Constitución.

Denise Maerker no tiene por qué disculparse. Y, carambas, si Layda Sansores no quiere que se publique que ella paga los tintes de su pelo con dinero público, pues que deje de hacerlo. Eso es algo que, por cierto, hasta podría tipificarse como delito.

Me pregunto qué pensará López Obrador de estas historias. Que sujete bien las riendas del partido, no vaya a ser que Morena se desboque. Siempre, siempre, siempre es preferible que se desboque la libertad, que la censura.