martes 13 de noviembre de 2018 | 11:46
Columnas

Urzúa, la poesía en Hacienda; Romo, ¿no va con el yerno de Trump?, ¿tan corto el amor con AMLO y más corto el olvido?

@maloguzmanvero mié 11 jul 2018 13:23
¿Por qué AMLO y Ebrard no mencionaron a Poncho Romo entre los asistentes a la junta con Pompeo y Kushner?
¿Por qué AMLO y Ebrard no mencionaron a Poncho Romo entre los asistentes a la junta con Pompeo y Kushner?
Foto propiedad de: internet


Para @sarayagripina, seudónimo que sirvió para lo que tenía que servir…
“Enamorarse es sentirse encantado por algo, y algo sólo puede encantar si es o parece ser perfección”. José Ortega y Gasset
En el amor todo ha terminado cuando uno de los amantes piensa que sería posible una ruptura”. Paul Charles Bourget
“Es tan corto el amor y es tan largo el olvido”. Pablo Neruda

 

La poesía, las matemáticas y la economía sí se llevan

Andrés Manuel ha tenido a bien elegir como su próximo secretario de Hacienda a Carlos Urzúa Macías. Éste no solo es un talentoso hidrocálido doctor en economía y profesor del Tecnológico de Monterrey –además de contar con licenciatura en matemáticas y dos maestrías–; es, también –y pocos lo saben–, poeta. De hecho, tiene publicados un par de libros de poesía. Urzúa ha obtenido, incluso, el Premio Nacional de Poesía Tintanueva con su poemario Recuerdan los Muertos.

Y, ¿a qué con esto? Pues bien, que su cercanía al próximo presidente electo no reside únicamente en que Carlos Urzúa fue en el 2000 su secretario de Finanzas en el gobierno de la Ciudad de México, cuándo se gestó –sin duda– gran confianza entre ellos. La “atracción” es mayor. Como dicen, no hay cercanía más grande ni lazo más fuerte que el amor y, tanto él como AMLO, comparten un amor profundo y un gusto inmenso por la poesía y no solo por una visión específica de lo que debía ser la economía de Estado. 

Así que, contrario a lo que se ventila (“se grilla”, sería más preciso decir), Carlos Urzúa se encuentra sólido para formar parte del próximo gabinete. Tan macizo como el cariño que le tiene Andrés Manuel a la obra de Carlos Pellicer, uno de los poetas mexicanos más importantes del siglo XX. 

Se puede afirmar, incluso, que el próximo secretario de Hacienda, junto con Olga Sánchez Cordero, Alfonso Durazo, Marcelo Ebrard y Esteban Moctezuma, conformarán los pilares del círculo más cercano al mandatario en funciones.

La política y la empresa no se mezclan; son como agua y aceite

Lo mismo no puede decirse del otro Alfonso, el Poncho Romo…

Como sabemos, se ha confirmado la visita del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, a México para este 13 de julio. Se reunirá con el próximo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y un selecto grupo de miembros de su futuro equipo: el ya mencionado Carlos Urzúa, Olga Sánchez Cordero, Graciela Márquez, Jesús Seade (quién encabeza las negociaciones por el lado mexicano), Alfonso Durazo (de Seguridad), Martha Bárcena (posible embajadora en Estados Unidos) y, naturalmente, Marcelo Ebrard.  

Será por un error de comunicación –poco probable en el caso del eficaz responsable del área, César Yáñez– o quizá porque ¿acaso el amor se acaba?, pero el hecho es que, salvo en El Financiero, ningún otro importante medio ha mencionado al futuro coordinador de gabinete de López Obrador, Alfonso Romo, como uno de los asistentes a la reunión del futuro presidente de México con Pompeo y el yerno de Trump, Jared Kushner.

En el anuncio que hicieron AMLO y el ya casi canciller Ebrard no mencionaron a Romo, ¿por qué? ¿No lo invitaron? Me cuesta trabajo creerlo. El jefe de la oficina del virtual presidente electo tendría que estar ahí y seguramente estará. Lo más probable es que se trató de un descuido, de un olvido. ¿Fue tan corto el amor entre Andrés y Poncho? ¿Y tan corto también el olvido? El amor, dijo Ortega y Gasset, es un fenómeno de la atención. Si López Obrador ya no tiene en el centro de su memoria al señor Romo, malas noticias para el empresario de Monterrey.

¿Debe, Romo, sentir pisadas en el techo? Quizá. Y es que los atributos empresariales no necesariamente resultan fortalezas entre la clase política, y no seducen a los personajes más cercanos a AMLO. Y, viceversa: una vez perdida la virginidad de un empresario al juntarse con la política, los hombres de negocios ya no cobijan de vuelta con el mismo amor. 

Lo que sí es un hecho es que Poncho Romo haría bien en ponerse una “pijama” más seductora para atraer el amor menguante que el que le agracia Andrés Manuel o, de perdis, ponerse el saco y “salir corriendo” para asistir a dicha reunión al respecto del TLC. No vaya ser que llegue tarde o, de plano, no llegue…