sábado 22 de septiembre de 2018 | 06:40
Columnas

Para que piense Moctezuma en los indígenas

@eloygraza mié 11 jul 2018 12:38
Si se enseñaran en las escuelas primarias (los modernos telpochcalli) los poemas de Juan Gregorio, en su lengua original, iría yo mismo a aplaudirle a Esteban Moctezuma.
Si se enseñaran en las escuelas primarias (los modernos telpochcalli) los poemas de Juan Gregorio, en su lengua original, iría yo mismo a aplaudirle a Esteban Moctezuma.
Foto propiedad de: Internet

Si tuviera frente a mí al próximo Secretario de Educación Pública, le propondría que en sus horas libres diseñe un programa de enseñanza nacional de lenguas indígenas. No pido que se aprenda el náhuatl en todos lados (bueno fuera), porque no alcanzaría la nómina de maestros para eso. Pero sí que se enseñen las lenguas indígenas en donde haya hablantes locales.

O sea, que se enseñe tojolabal y tzotzil en Chiapas, zapoteco y mixteco en Oaxaca, purépecha en Michoacán, cora y huichol en Nayarit, téenek en la Huasteca, tepehuán en Durango, tarahumara en Chihuahua (y las demás que se escapan a mi mala memoria). En México, antes de la Conquista, se hablaban 140 lenguas indígenas y hoy quedan muy poquitas, nada más 68, con 364 variantes dialectales. Si antes la lengua común era el náhuatl ahora es el español (sólo en Oaxaca se hablan 18 lenguas distintas, para que se mida de qué tamaño es el lindo enredo).

 

El lector recordará que en la entrevista de Hernán Cortés con el Cacique Gordo de Zempoala, la Malinche tuvo que traducir del totonaca al náhuatl, luego al maya, luego al español. ¡Qué hermosos brincos lingüísticos debió haber dado la muchacha de Coatzacoalcos, sin contar con los brincos que se dio en el petate de Cortés!

Ahora que fui de nuevo a Oaxaca, por  enésima vez, me topé en San Miguel Soyaltepec, en el Papaloapan, con la poesía de Juan Gregorio Regino. Ahí, en la cortina de la presa Temazcal, en el cauce del Río Tonto, leí una y otra vez a este poeta formidable en lengua mazateca, de quien me arrepiento no haberlo conocido antes porque es autor del maravilloso poema No es eterna la muerte.

Si se enseñaran en las escuelas primarias (los modernos telpochcalli) los poemas de Juan Gregorio, en su lengua original, iría yo mismo a aplaudirle a Esteban Moctezuma. Además quedaría bien con su jefe, Andrés Manuel, porque ya prometió tomar más en cuenta a nuestros pobres indígenas. Ojalá así sea, como dicen, por el bien de todos.