sábado 22 de septiembre de 2018 | 06:40
Columnas

La estampida de los búfalos

@rasocas mié 11 jul 2018 09:53
¿Qué viene ahora para Morena y para el gobierno de López Obrador?
¿Qué viene ahora para Morena y para el gobierno de López Obrador?
Foto propiedad de: Internet

 

En semana y media se ha producido en el país un terremoto político. El triunfo arrollador de AMLO fue un triunfo que el pueblo merecía y que trabajó por muchos años de manera silenciosa. Muchos decían que los mexicanos no eran capaces de exigir sus derechos, que era un pueblo conservador, que se alineaba al estatus quo, que le gustaba el confort y que era un pueblo futbolero. Desde luego que hay mucho de lo que dicen sus detractores, pero de que ha dado pruebas de exigir sus derechos, nadie lo puede negar, el 1º de julio lo volvió a demostrar de manera convincente.

El epicentro de este sacudimiento estuvo en las cúpulas de los fifís, de los que por décadas se han dado gusto aprovechando las finanzas públicas, dejando de pagar impuestos, viviendo del trabajo y el hambre de millones de obreros, campesinos y empleados. Junto a los gobernantes han hecho de la corrupción un estilo de vida, han procreado la vacuidad en la cultura, castrado la educación y se han robado, materialmente, las riquezas naturales que son propiedad de la nación. Estos cupuleros y sus peones sindicales que han hecho de esas organizaciones una caricatura, un negocio a su servicio, hoy corren como búfalos a ponerse a las órdenes del nuevo director de la orquesta sin el más mínimo rubor.

La actitud vergonzante que están asumiendo, contrasta groseramente con sus guerras de lodo, con sus amenazas de que se iban de México si ganaba AMLO, al que tanto satanizaron, el que iba hacer de México otra Venezuela, el que era un peligro para México, hoy se muestran sumisos ante un presidente que eligió el pueblo con más de treinta millones de votos. Su actitud está llena de explicables zalamerías hacia el presidente electo, dicen que trabajarán por México, que aquí invertirán sus recursos, que impulsarán el desarrollo, que se comportarán como gente “decente”.

¡Bien! Parece que estamos ante una recomposición forzada de las fuerzas políticas. Ante los ojos de la sociedad, varios partidos de la “chiquillada” se van de la escena pública porque los ciudadanos vieron que no aportaron nada al proceso de cambio, porque son una carga para el erario, porque no sirven más para la nueva configuración de las fuerzas políticas que trabajan por una nueva democracia. Se les acabaron sus prebendas, sus canonjías y sus trácalas.

¿Qué viene ahora para Morena y para el gobierno de López Obrador? Hay una fuerte corriente de opinión que afirma que todo va a ser miel con hojuelas. ¡No es así! La estampida de los fifís indica que no van a renunciar fácilmente a la cultura del agandalle, del tráfico de influencias, de no pagar impuestos, de conducirse como mafiosos. Solo están cambiando de piel, pero seguirán siendo lo que son por su espíritu de clase. De estos guiños y de estos comportamientos deben estar muy alertas López Obrador y el pueblo que lo llevó a la Presidencia de la República.

La fiesta popular ya pasó. Ahora viene lo mero principal. Para los que oyeron en las plazas públicas, en las calles y al través de los medios las propuestas de gobierno del nuevo presidente tienen la obligación de exigir y trabajar para desmontar de raíz el sistema de privilegios, de corrupción, de entreguismo, de impunidad y de violencia. Si los fifís ya andan zopiloteando alrededor del nuevo gobierno, es porque están de por medio sus intereses de clase. La posibilidad de que estos se monten y adueñen de las decisiones de gobierno, es una amenaza que hay que prevenir con un trabajo de organización, de vigilancia y de lucha.

Estando así el  panorama, como ciudadano, llamo a todos los comprometidos con el cambio a que pasemos a organizar de inmediato nuestro trabajo, las formas y propuestas que debemos discutir y compartir con los alcaldes y con los demás funcionarios, que nos convirtamos en la fuerza que impulse las propuestas hechas durante la campaña, los que demos vida real a la democracia participativa, los que impidamos que se vuelva a las viejas prácticas priistas. La construcción de lo que se le prometió al pueblo empieza por un comportamiento distinto de los funcionarios, por la vigilancia, participación y crítica de la militancia y de los ciudadanos sin partido.

Que no nos asusten los fifís. Ojalá su conducta recientemente mostrada, signifique un paso hacia la reconciliación nacional. Los que votamos por el cambio tomamos nota de esta actitud, la consideramos inicialmente positiva. Pero al lado de quienes ahora le han rendido admiración y respeto al presidente electo de manera interesada, debe estar el ojo avizor del pueblo. No esperar más que nos llamen o que venga alguien a organizarnos, hay que tomar la iniciativa y empezar hablar con toda la gente poniendo en la mesa el significado de las propuestas de AMLO y la sibilina actitud de quienes siempre han estado del otro lado de nuestro proyecto. Sólo así avanzaremos en la construcción de un nuevo país donde reinen la democracia, la cultura, la paz y la justicia.