lunes 16 de julio de 2018 | 02:06
Columnas

Crónica política: Morena, ¿de fenómeno a apéndice del Ejecutivo?

@rosyramales mié 11 jul 2018 08:55
Seguramente en breve veremos el destino que AMLO quiere para Morena.
Seguramente en breve veremos el destino que AMLO quiere para Morena.
Foto propiedad de: Internet

Ciertamente, como dijo Andrés Manuel López Obrador, los resultados de las recientes elecciones ubican a Morena como todo un fenómeno mundial que en tan solo cuatro años de existencia como partido político consigue lo que a la izquierda en otros países le llevó tiempo y hasta revoluciones armadas.

Para empezar, es un fenómeno interno, que en tan breve tiempo logró lo que en 29 años no ha podido el Partido de la Revolución Democrática (PRD): Ganar de un jalón la Presidencia de la República, la capital del país, cinco gubernaturas, y junto con sus aliados (PT y PES) alrededor de la mitad de los Congresos Locales y prácticamente la mayoría en el Congreso de la Unión, además de presidencias municipales.

Vaya, el PRD no ha podido conseguir ni la  mínima parte de lo obtenido por Morena en las elecciones federales del pasado 01 de julio, y quien sabe si pueda posteriormente porque la fuerza morenista casi lo desaparece; el Sol Azteca apenas obtuvo el 02.8311% en las votaciones presidenciales; el 05.2650% en senadores, y el 05.2716% en diputaciones.

Y no se diga en las elecciones concurrentes locales celebradas el mismo día en 31 entidades federativas, Morena arrasó sobre todo en el Sur-Sureste del país, en el Centro y conquistó espacios del Norte, región que en comicios anteriores había sido impenetrable por la izquierda representada por AMLO.

El mejor momento del PRD fue en el 2006 precisamente con López Obrador como su candidato presidencial vía la coalición “Por el Bien de Todos” conformada junto con el PT y Convergencia; entonces obtuvo el 35.29% frente al 35.91% del abanderado del PAN, Felipe Calderón Hinojosa (éste ayudado  por el PRI según salió a relucir tiempo después).

En el 2012 el PRD vuelve a medir fuerzas llevando a AMLO como candidato a la Presidencia de la República por la coalición “Movimiento Progresista” con los mismos aliados, alcanzando el 31.60% frente al 38.20% obtenido por el abanderado de la alianza “Compromiso por México” (PRI-PVEM), Enrique Peña Nieto.

En el 2018, López Obrador dobló la  votación alcanzada en el 2006 y en el 2012, y de 14 y 15 millones de votos llegó ahora a los 30 millones como candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia”; nada más  Morena se llevó más de 25 millones de votos. Todo un fenómeno; nadie en la historia del país había obtenido tan alta votación.

En ese contexto, cabe preguntar: ¿El fenómeno emanado de las elecciones concurrentes del pasado primero de julio lo representa Morena o AMLO?

AMLO, él le ha dado la fuerza a Morena; ha sido su presencia y su prometedora oferta de terminar con la corrupción, y de gobernar con austeridad y primero a favor de los pobres; una oferta que generó altísima expectativa ciudadana y por lo mismo Andrés y el partido corren el riesgo de desilusionar tan pronto como el pueblo perciba incumplimiento.

Claro, como partido Morena resultó un fenómeno porque en tan solo cuatro años y en una sola elección se convirtió en la primera fuerza electoral del país. Y aquí viene algo interesante, López Obrador, más que un partido, hizo verdaderamente un “Movimiento”.

Ya veremos durante el próximo sexenio, durante la entrante Legislatura Federal, gobiernos y Congresos Locales, si también consigue concretar la “Regeneración Nacional”; porque no se agotó en las urnas electorales.

Más bien solo empezó y parece un proceso largo, en riesgo si López Obrador termina por conducir mal el país. Ojalá que no. Y para ello necesita el acompañamiento cabal de todos aquellos que fueron electos el pasado 01 de julio mediante la coalición “Juntos Haremos Historia” (Morena-PT-PES).

Y vaya que hicieron historia. Incluso, Morena pudo haberla hecho solito, sin aliados; los partidos del Trabajo y Encuentro Social no aportaron más que cerca de cinco millones de votos de manera conjunta, lo cual confirma que la fuerza la tiene AMLO.

La gran ayuda de López Obrador fue el hartazgo de la sociedad civil hacia el Gobierno Federal encabezado por Enrique Peña Nieto con todo y su partido, el Revolucionario Institucional (PRI), que con sus honrosas excepciones igual ha hartado en las entidades federativas donde aún mantiene el Ejecutivo o el Legislativo, o ambos.

Otra gran ayuda fue la concurrencia de las elecciones federales con las locales en 31 entidades federativas, donde la coalición “Juntos Haremos Historia” fue total y en contados casos, parcial. En cambio, sus rivales compitieron débilmente solos en diversas demarcaciones electorales.

La concurrencia electoral fue factor clave en los éxitos electorales de Morena.

¿APÉNDICE?

Como haya sido, Morena ganó, es la primera fuerza electoral en el país y fenómeno mundial. ¿Y ahora qué sigue? Demostrar que el resultado no solamente fue producto de las circunstancias.

Ahora Morena tiene muchos retos. Por ejemplo: Convertirse en un auténtico partido político, y no un apéndice del titular del Ejecutivo Federal; un partido cuyos dirigentes y militantes sean los primeros en exigirle cuentas a AMLO como Presidente de la República.

Seguramente nadie quiere ver a López Obrador convertido en el “jefe político” del monerismo nacional, imponiendo dirigentes y candidaturas, tal como ha ocurrido en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), donde Andrés Manuel tiene su origen.

¿Replicará la práctica priista tan criticada por la izquierda mexicana? ¿O veremos un Ejecutivo respetuoso de la vida interna de Morena? ¿Y un partido vigoroso acompañando al Presidente de la República pero al mismo tiempo exigiéndole resultados?

Para nadie es desconocido que AMLO decidió quiénes serían las candidatas y candidatos a los cargos de elección popular para las elecciones del 01 de julio pasado, y que Yeidckol Polevnsky solamente jugó el papel de presidenta formal de Morena a nivel nacional, obediente y disciplinada ante el líder moral.

¿Continuarán igual las cosas?

Otro reto: El tránsito de Morena de movimiento de “organizaciones sociales”,  a partido político; caso contrario empezará a construir su fracaso cuando la sociedad civil que creyó en AMLO se percate de que los falsos luchadores sociales convertidos en morenistas siguen lucrando con el hambre y la pobreza de los mexicanos.

En fin, seguramente en breve veremos el destino que AMLO quiere para Morena.

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