sábado 17 de noviembre de 2018 | 02:25
Columnas

¿Quién mece la cuna contra Andrés Manuel?

@maloguzmanvero mar 10 jul 2018 14:14
Dada la difusión que han adquirido las críticas poco fundamentadas, para los que saben de periodismo, el origen de este “monitoreo” puede ser solo uno: la Presidencia de la República y/o su círculo más allegado
Dada la difusión que han adquirido las críticas poco fundamentadas, para los que saben de periodismo, el origen de este “monitoreo” puede ser solo uno: la Presidencia de la República y/o su círculo más allegado
Foto propiedad de: internet

“Entonces/ llegó un crítico mudo/ y otro lleno de lenguas,/ y otros, otros llegaron/ ciegos o llenos de ojos.../ Se lanzaron/ con dientes y cuchillos,/ con diccionarios y otras armas/  negras,/ con citas respetables,/se lanzaron/ a disputar mi pobre poesía/ a las sencillas gentes/ que la amaban:/ y la hicieron embudos,/ la enrollaron,/ la sujetaron con cien alfileres,/ la cubrieron con polvo de/ esqueleto,/ la llenaron de tinta,/ la escupieron con suave/ benignidad de gatos.../ Luego/ se retiraron uno a uno/ enfurecidos hasta la locura/ porque no fue bastante/ popular para ellos/ o impregnados de dulce/ menosprecio/ por mi ordinaria falta de tinieblas/ se retiraron/ todos...”  Pablo Neruda

Aún no se inaugura en funciones –vaya, ni constancia de mayoría ni presidente electo es formalmente todavía– y ya hay de sobra quienes le llevan un sucio marcaje personal a AMLO con respecto de sus aparentes detracciones.

Una cosa es ser opinión crítica, objetiva y razonable (a la cual me adhiero con absoluto convencimiento) y otra muy distinta es, en aras de impactar negativamente en la inauguración de un mandato arrolladoramente popular, se llega al grado de tergiversar la información o coludir en nombre del pueblo.

Tres ejemplos –pero hay cientos– ilustran lo anterior:

1. Pablo Hiriart el día de hoy, en su columna en El Financiero, escribe sobre cambios entre lo que dijo Andrés Manuel en su campaña y los comentarios externados por él y su equipo en esta primera semana pasadas las elecciones.

2. La “filtración” de ayer en diversos diarios nacionales, entre ellos Templo Mayordel Reforma, al respecto de que AMLO había decidido que siempre no vendería el avión presidencial.

3. El resurgimiento del zapatismo y la “organización de más” de organizaciones de la sociedad civil, que, por generación espontánea, cobran de pronto inaudito vigor... Olvidan que la etapa de transición apenas empieza y que el equipo de AMLO será acompañamiento y opinador en todo; vaya, mismo desde presencia dentro de las negociaciones de la renegociación del TLC, como en disectar la conveniencia o no de la construcción y operación del NAICM... Importante recordar que, actualmente, AMLO y su futuro equipo de gabinete solo opinan, no deciden. 

De por sí, jalones de orejas propinará AMLO a algunas de sus gentes –como seguro ocurrió ya con Carlos Urzúa, que dijo las cosas erróneamente o los medios lo tergiversaron, pues no en balde AMLO se reunió con Canacintra donde insistió en que no subirá el precio de la gasolina o de la electricidad. Pero una cosa son los autogoles y otra es la presencia de una mano externa que mece la cuna contra Andrés Manuel. 

Dada la difusión y la extensión en distintos medios de comunicación que han adquirido estas críticas poco fundamentadas, para los que saben de periodismo, el origen de este “monitoreo” puede ser solo uno: la Presidencia de la República y/o su círculo más allegado.

Es la Presidencia y el gobierno federal aún en funciones, que buscando “demostrar” lo acertado de las reformas y políticas del actual gobierno, se “lavan cara” y generan la percepción de que AMLO ya se desdice –a estas alturas– de sus compromisos de campaña y que, por lo mismo, las decisiones de gobierno hasta ahora asumidas en distintos frentes por parte de EPN no han sido tan erradas...

El error de ello, en cambio, deriva en crear una falsa percepción de los análisis que está emprendiendo Andrés Manuel y que lo orilla  a salir, una y otra vez, ante la opinión pública para reiterar lo que dijo en campaña. 

Puede ser que Andrés Manuel tenga que cambiar o modificar algunas de las propuestas de campaña. Razones hay y habrá muchas, pero que los columnistas (o sus fuentes) le permitan decidir y expresarse al respecto, antes de ofrecer respuestas diversas aún no dichas por él. Si insisten en tergiversar o señalar sus cambios, sólo por agradar al grupo que ya se va, lo pueden orillar a que mantenga ciertas promesas de campaña, aun cuando López Obrador sepa que debería modificarlas o matizarlas.

Y el problema, insisto, no es el marcaje personal, sino que –en términos futbolísticos– el arbitraje deja mucho, pero mucho, que desear.

La crítica no debiera ser subjetiva ni conducida por otra cosa que no sea el bien común. Crítica informada, razonada, propositiva y constructiva, sí; siempre. La otra está de más.