viernes 20 de julio de 2018 | 12:01
Columnas

Juan Trump: ¿por qué AMLO nombró a Ebrard en la SRE?

@diaz_manuel mar 10 jul 2018 08:50
¿Trump feliz con AMLO?
¿Trump feliz con AMLO?
Foto propiedad de: Internet

 

 

Una de las carteras más importantes, sensibles y determinantes para México por el actual contexto internacional, será sin lugar a duda la Cancillería la cual estará a cargo de Marcelo Ebrard, quien además por su cercanía y confianza, será uno de los secretarios más influyentes del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

La agenda

La cuestión es qué hará frente a los temas de la agenda internacional, empezando por la relación con Estados Unidos y su presidente, un país que desde luego concentra la mayor importancia con temas tan sensibles como trascendentes, tales como las negociaciones de la modernización del TLCAN, la seguridad fronteriza, migración, tráfico de armas y acuerdos de colaboración en torno al combate del crimen organizado, entre muchos más.

También habrá que asumir una posición frente a la guerra, hasta ahora sólo  comercial, que inició Estados Unidos y Donald Trump contra China. Qué posición asumirá México frente a Europa y Rusia y cuál será la relación con América Latina, en momentos en que persiste la crítica y la preocupación de un buen sector de la población de que vaya en dirección del régimen populista de Nicolás Maduro en Venezuela y de sus aliados como lo son Nicaragua, con el eterno Daniel Ortega, Bolivia con Evo Morales, Ecuador con Lenin Moreno y Rafael Correa o Argentina con Cristina Kirchner

El reto es grande porque tendrá que conciliar por un lado la política interior del país, la política comercial y los  acuerdos internacionales que México tiene firmados actualmente.

Si bien a Ebrard se le recuerda principalmente como el ex Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, tiene una larga experiencia en partidos políticos y en la administración pública, donde se incluye desde luego un cargo dentro de la cancillería.

Las credenciales de Marcelo

Ebrard es egresado de la carrera de Relaciones Internacionales por el Colegio de México, donde se ligó, literalmente hasta la muerte con uno de sus maestros, Manuel Camacho Solís, con quien trabajó desde su época de estudiante hasta el fallecimiento de éste, ocurrida hace apenas unos años.

Inició su carrera a las órdenes de su mentor en lo que fue la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología donde les tocó entre otras cosas, operar los comités de damnificados de los sismos de septiembre de 1985, de ahí surgieron liderazgos afines a ellos, como el de Dolores Padierna y su esposo, René Bejarano, que constituyeron la Unión Popular Nueva Tenochtitlán.

En la administración de Carlos Salinas de Gortari, Manuel Camacho fue el jefe del Departamento del Distrito Federal y Marcelo Ebrard el secretario General del PRI en la Ciudad de México y encargado de recuperar electoralmente la ciudad en favor de Salinas en las elecciones de 1991.

Ante el éxito obtenido por Marcelo, al recuperar los 40 distritos electorales, Camacho lo nombra Secretario General de Gobierno. Al final de esa administración, ante el llamado berrinche de Camacho al no ser el nominado por Salinas como candidato del PRI a la presidencia, le dan como premio, primero, la Cancillería en la cual solo dura tres semanas junto con Ebrard, a quien se llevó como su Subsecretario de Relaciones Exteriores. En esa corta gestión solo realizaron un largo viaje a China con el presidente Salinas y con el entonces secretario de Energía, Emilio Lozoya, al parecer en ese viaje se pusieron de acuerdo para que Camacho pudiera ser una opción de remplazo del candidato del PRI, quien daba muestras importantes de insubordinación e intenciones evidentes de separarse de la tutela de Carlos Salinas de Gortari.

 

Después vino un largo peregrinar de Camacho y Ebrard, juntos pasaron por infinidad de partidos. Primero en el Verde Ecologista, luego crearon su propio Partido, el Centro Democrático, que en el año 2000 pusieron a las órdenes de AMLO. A partir de ahí, Ebrard además de funcionario de todas las confianzas de AMLO en la Jefatura de Gobierno, pasó por otros partidos como el PRD, Movimiento Ciudadano y finalmente Morena.

Exilio, peregrinar, acuerdo, turismo 

Pero su peregrinar también lo llevó a experiencias internacionales, sobre todo después de que se había ausentado del país, luego de que el Tribunal Electoral le negó la candidatura a una Diputación Federal por Movimiento Ciudadano, partido de su amigo y compañero de mil batallas desde el PRI, Dante Delgado. Ebrard primero se fue a París, Francia y tiempo después reapareció a través de un video que publicó en redes sociales en el cual daba a conocer que se había incorporado a la campaña presidencial de Hilary Clinton y explicaba que era para “defender a los mexicanos, pues el populismo de extrema derecha del republicano Donald Trump representa un riesgo”.

Sin embargo, algo en lo que habrá de tener mucho cuidado el próximo canciller  de México, es en no caer en la provocación del mandatario estadounidense y mantener la diplomacia para defender los intereses de México por encima de filias y fobias que en el pasado mucho han perjudicado a la nación.

Hasta ahora después del triunfo de AMLO en la contienda electoral, ha mantenido  la diplomacia.

¿Trump feliz con AMLO? 

Primero el asesor en materia de seguridad de Trump, John Bolton advirtió  que ante un eventual triunfo de AMLO ambos mandatarios podrían generar “grandes acuerdos”. Ya el domingo por la noche, Donald Trump felicitó a López Obrador con un mensaje “Congratulations to Andres Manuel Lopez Obrador on becoming the next President of Mexico. I look very much forward to working with him. There is much to be done that will benefit both the United States and Mexico!”.

A ello, Ebrard respondió que “nosotros los mexicanos también esperamos una relación fructífera y mutuamente beneficiosa. Buen mensaje del Presidente de EU”.

¿Que no Marcelo apoyaba a Hilary? 

Lo cierto es que nunca se entendió a Marcelo Ebrard en la campaña de Hilary Clinton, cuando en realidad su relación con los políticos de Estados Unidos ha sido principalmente, en congruencia con la corriente salinista, con los republicanos y no con los demócratas como los Clinton.

Solo habrá que recordar que uno de los hombres más cercanos e influyentes con Donald Trump es el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani y es con quien AMLO y Ebrard tienen una relación muy fuerte desde, al menos el año 2002, cuando el tabasqueño era jefe de Gobierno del Distrito Federal y con el financiamiento de la iniciativa privada contrató los servicios de la consultora especializada en seguridad pública del exalcalde de Nueva York, y fue Ebrard el que se encargó del acercamiento en su calidad de secretario de Seguridad Pública para adaptar el modelo de “cero tolerancia” que aplicó Giulani en Nueva York.

Ahora, según ha trascendido en algunas publicaciones de Estados Unidos como en  el NYT, que “en momentos en los que el presidente Donald Trump promueve reformular las relaciones comerciales y fronterizas con México, las empresas petroleras estadounidenses se encuentran preocupadas porque el posible ganador de la elección presidencial mexicana haga sus propias jugadas nacionalistas”, se habla también de que Trump y AMLO tienen a un excelente operador en Washington para apagar los rumores de un supuesto peligro para Estados Unidos y ese es Rudolph Giuliani.  

La felicidad de Donald Trump por el triunfo de AMLO parece ser muy explícita, parece que le dio aún más felicidad que el propio acuerdo que tuvo con Corea del Norte, por el que incluso, lo quieren postular para premio Nobel de la Paz, ahora de acuerdo con el diario Washington Post, Trump ve a AMLO “como una versión mexicana de sí mismo” a quien dicen, ya lo apoda “Juan Trump”.

Esperemos que Ebrard no se tope con personajes con visión electorera que torpedeen su agenda bilateral con Trump y Giulani, tal como le sucedió a Luis Videgaray. Por el bien del país.