domingo 23 de septiembre de 2018 | 12:15
Columnas

Debacle (también) en NL para el PRI donde pierde Monterrey, la joya de la corona

@DMoralesPerez mar 10 jul 2018 15:54
Para colmo los priístas fueron derrotados también en Guadalupe, otro de sus bastiones, que pasa a control del PAN, perdiendo soberanía sobre otros 600 mil habitantes.
Para colmo los priístas fueron derrotados también en Guadalupe, otro de sus bastiones, que pasa a control del PAN, perdiendo soberanía sobre otros 600 mil habitantes.
Foto propiedad de: Desiderio Morales

Con el PRI sucedió en Nuevo León lo mismo que a lo largo y ancho de la república: fue arrastrado por la corriente del cambio y terminó como chiquillería.

El olor de la derrota fue particularmente funesto en Monterrey donde tras una elección muy cerrada que ameritó un conteo voto por voto, le fue arrebatada esta plaza por el PAN, la fuerza más favorecida en estas elecciones en este estado norteño, no el sello independiente.

El PRI ya anunció que se irá a tribunales buscando revertir la decisión -en un final de película perdió por un margen de 0.9 por ciento- pero si se confirma el veredicto se dibuja una magra cosecha para este partido.

SIGNOS DE LA DERROTA

*Al perder Monterrey, el PRI dejará de gobernar 1.1 millón de ciudadanos, una quinta parte de los 5 millones de habitantes de Nuevo León.

*Para colmo los priístas fueron derrotados también en Guadalupe, otro de sus bastiones, que pasa a control del PAN, perdiendo soberanía sobre otros 600 mil habitantes.

*De un plumazo, arrasados por los vientos de cambio, con estos dos reveses los priístas dejarán de gobernar la tercera parte de la población del estado.

*Fueron derrotados en la elección más importante, la Senaduría, pese a tener un excelente candidato.

*Ganaron sólo 1 de las 26 diputaciones locales: Morena/PTS que se estrena como segunda fuerza política triunfó en 10, y el PAN, el más favorecido, en 14.

*De las 12 diputaciones federales los priístas sólo triunfaron en 1, muy atrás de MORENA con 6 y el PAN con 5.

Lógico, este tsunami  que se dio a lo largo y ancho de la república, lo deja con menos población gobernada, menos recursos; y en suma, menos poder que hace tres años, cuando ya fue menguada su fortaleza con el triunfo de El Bronco que les arrebató la gubernatura.

IMAGEN DE DERROTA

Felipe de Jesús Cantú, el mismo que hace tres años mordió el polvo con el Bronco en la elección a la gubernatura, y quien hace 18 años por estas fechas ya fue alcalde regiomontano, llega hoy a la silla que ocupó antes desbancando al PRI.

Cantú le ganó la  partida tras un agotador conteo de votos a Adrián de la Garza, quien vio frustrados sus intentos de reelegirse, y con ello continuar siendo refugio de priistas que vinieron huyendo de la derrota en la gubernatura hace tres años, y llegaron con él a esta administración que es la joya de la corona de los municipios en Nuevo León.

Para colmo, perdieron  también Guadalupe, a manos también del PAN.

De los ocho municipios de la zona metropolitana, asiento del 83 por ciento de la población, retienen sólo Escobedo, Apodaca y Juárez, asiento de 1 de cada cuatro habitantes en el estado.

Los números de las  recientes elecciones reflejan la imagen de la derrota para el PRI.

*Ganaron 19 alcaldías, tres más que el PAN pero con predominancia de municipios pequeños. Tendrán soberanía sobre una tercera parte de los electores, frente a su archienemigo albiazul, quien dirigirá los destinos de cerca de las dos terceras partes de los electores (58 por ciento)

*Hace tres años los tricolores ganaron 23 alcaldías, 4 más que ahora, pero con más derechos, sobre el 45 por ciento de los ciudadanos (37.3% ahora).

*Mientras tanto los panistas, ganaron en las elecciones de hace tres años 16 alcaldías, gobernando sobre una cuarta parte de los electores. Con el triunfo de Monterey y Guadalupe dieron un gran paso: gobiernan a cerca del 60 por ciento de nuevoleoneses con derechos de voto.

*Sintomático de los tiempos que vive Nuevo León, donde el gobernador que recién regresa al Palacio, Jaime Rodríguez Calderón, goza de una pésima imagen, el voto migró del PRI al PAN, luego a MORENA, y en mucho menor grado a la fuerza independiente.

Los independientes ganaron cinco alcaldías, pero la mayoría pequeños. En total 8% de electores, contra 60% del PAN. Pero la tajada de voto independiente no es mérito del Bronco. La mayor porción de estos sufragios se desplazó hacia Miguel Treviño, un carismático candidato en San Pedro que arrebató el triunfo a la crema y nata del panismo de este municipio, tras décadas de predominio albiazul.

En el 2000 los priístas vivieron malas épocas con la fuerza de Fox.

“Se trata de un bache”, dijo el alcalde  priísta de Guadalupe, Paco Cienfuegos en declaraciones a El Norte.

Está por verse. El hoyo luce hoy mucho más profundo que en el 2000.