domingo 23 de septiembre de 2018 | 07:52
Columnas

AMLO y la diplomacia de la dignidad

@eloygraza mar 10 jul 2018 09:49
El nuevo gobierno de AMLO abre  una oportunidad de iniciar una política diplomática de dignificación nacional.
El nuevo gobierno de AMLO abre una oportunidad de iniciar una política diplomática de dignificación nacional.
Foto propiedad de: Internet

Alfonso García Robles, nuestro Premio Nobel de la Paz (1982) era un genio. Por un lado, era un diplomático con sólidos principios éticos. Por el otro lado, era un político práctico. El Tratado de Tlatelolco (1967), del que fue principal promotor, buscó proscribir las armas nucleares en América Latina y el Carikbe (zona que al menos en papel quedó libre de amenazas nucleares por parte de las grandes potencias), pero también pretendía mantener la influencia de México en el tablero de la diplomacia Intenacional.

Ya se ve que el juego de García Robles era doble. En un escenario salvaje, la mejor defensa consiste en sumarse a los más débiles y formar con ellos frente común. Robles lo pensó así, además, para tener más elementos de negociación bilateral con nuestro siempre veleidoso y voluble vecino del norte. No es lo mismo para EUA humillar a un vecino sin reputación internacional, que tratar de sobajar a un actor global.

En algún tramo de su reciente camino histórico, México dejó de ser actor global, en la oposición a las armas de destrucción masiva, sobre todo las químicas y las biológicas, porque perdió reputación con sus pares y se volvió modelo de país corrupto y violento (herencia del sistema político priista).

Al mismo tiempo, el vecino del norte extremó su proteccionismo económico, se sumió en un populismo de derecha y exacerbó su odio contra los mexicanos. El gobierno federal ha respondido a cada embestida de este tirano, tarde y mal. El muy probable fin del TLCAN es sólo un ejemplo del deterioro de nuestro capital político (no solo comercial) para mantener acuerdos de beneficio recíproco. Nos guste o no, el peso político influye en el comercio entre naciones.

El nuevo gobierno de AMLO abre una oportunidad para iniciar una política diplomática de dignificación nacional. Si se convierte en voz moral en el concierto de las naciones, las negociaciones bilaterales con EUA entrarán casi automáticamente en una fase de mayor respeto.

¿Que Trump no considera a su nivel a nadie y ve el mundo como un callejón de bribones, donde la ONU es más un elefante blanco que un tigre de papel? Falso: el problema es que no hay muchos gobiernos reputados moralmente en el mundo actual. México puede llegar a serlo en los próximos años, si sigue los pasos perdidos de Alfonso García Robles.