sábado 20 de octubre de 2018 | 06:48
Columnas

André Marín, los chairos y los derechairos

@rickypedraza jue 21 jun 2018 12:30
André Marín
André Marín
Foto propiedad de: Internet

Seguramente usted ya vio el video de André Marín en una pseudomesa de discusión con otras tres personas más. En esta mesa de un programa llamado la Última Palabra estaban presentes Alex Blanco, Alberto Garcia Aspe, Daniel Brailovsky y André Marin. La pregunta era simple ¿el triunfo ante Alemania fue mérito de los jugadores o del técnico?

La respuesta esperada, al menos por André Marin siempre fue que los jugadores eran los responsables de la victoria. El primero en contestar fue Alex Blanco, diciendo que el mérito era de los jugadores.

Después siguió Alberto García Aspe, visiblemente molesto por la pregunta, diciendo que el mérito fue del planteamiento técnico. Es aquí donde empezó la discusión chicharronera. Marín, en una actitud bastante grotesca, no dejó que García Aspe planteara su punto. Cuando oía las razones de “El Beto”, no puso atención y empezó cual niño de primaria a gritar “los jugadores, los jugadores, los jugadores”. Empezó a recordar los únicos resultados negativos del seleccionador nacional y sin oír razones pasó a hacerle la misma pregunta a Brailovsky, que para no meterse en problemas con Marín le dijo de los jugadores.

No sé si por el corte de pelo o por la actitud en la mesa de discusión me recordó a Ricardo Anaya en el debate cuando cuestionaba a Andrés Manuel.

Los chairos y los derechairos

Los dos sobrenombres tienen una connotación negativa. Los chairos son los que defienden a Morena sin importar razones. Son los amigos que tienen a AMLO como mesías y que creen que él será el salvador del país. Son los que se encienden cuando le dicen algo malo a Morena o a sus candidatos. Hacen ídolo al de Macuspana dandole virtudes que en muchas ocasiones sobrepasan las propuestas de Andrés Manuel. Como si tuviera una varita mágica que en el momento que él tome la presidencia todo cambiará de un día a otro.

 

Por el otro lado están los derechairos, los que insultan a los que van a votar por la izquierda, a los que no van a votar por Anaya. Estos son los que hablan del voto útil y que dicen que lo que planea hacer López Obrador nos convertiría en Venezuela. Los que no se dan cuenta que un buen porcentaje de las propuestas de Anaya son muy parecidas a las de AMLO. Los derechairos comparan a López Obrador con Chávez, con Maduro y últimamente con Trump. Son los que con base en el miedo o al insulto quieren convencer a los demás que la única opción es Anaya.

Vea de nuevo el video de André Marin y podrá notar que la actitud que tiene es la de un derechairo o un chairo. Interrumpir , gritar y no analizar lo que dice alguien que tiene una opinión diferente a la de él.  Si usted cambia la cantaleta de “los jugadores, los jugadores” , diciendo Anaya o AMLO entenderá lo que quiero decir.

Los derechairos y los chairos son los que han hecho bastante cansado el camino al primero de julio.

 

El miedo a expresarse

En ciertos círculos es complicado expresarse en cuanto a decisiones políticas y esto corre para los dos lados, derecha o izquierda. Muchos creen que el voto va con la posición social. En zonas como San Pedro en Monterrey o Lomas de Chapultepec en la Ciudad de México, todos piensan que el voto será por el PAN. En otras zonas de la ciudad , muchas personas piensan que todos votarán por López Obrador y esto no siempre es así.

Imagine el caso de un profesor de tenis de una colonia privada que dice que va a votar por Anaya porque cree que en la zona donde da clases todos son panista y expresarse diferente le podría reducir su ingreso. Este profesor es Morenista de hueso colorado pero lo tiene que ocultar por el temor a encontrarse con un derechairo.

Lo mismo pasa cuando una persona que piensa que la mejor opción es la derecha y dice que va a votar por Morena en el momento que se ve rodeado por intelectuales que lo criticarían si dice que la mejor opción es el PAN.

Todos tenemos amigos que son chairos o derechairos que gritan, agreden e insultan al momento de expresarse de una manera diferente a ellos. Una preferencia política no debe de ser un detonante para insultar o denigrar a la otra persona. Esperemos que controlen al pequeño “André Marín” que llevan en su conciencia.

Transformando este comentario de fanatismo en términos futbolísticos le comparto una declaración de Umberto Eco, escritor italiano hecha en el diario italiano L’Espresso . Umberto Eco dice:  “Yo no oído el futbol. Yo odio a los apasionados del futbol. No amo al hincha porque tiene una extraña característica: no entiende por qué tú no lo eres e insiste en hablar contigo como si tú lo fueras. No es que a él no le importe nada que a mí no me importe nada. Es que no consigue concebir que a alguien   no le importe nada. No lo entendería ni siquiera si yo tuviera tres ojos y dos antenas sobre las escamas verdes del occipucio.”

 

En este contexto habría que entender que no todos los que votan por Morena son chairos y que no todos los que votan por Anaya son derechairos, aunque en una discusión sin sentido se escuchan más los gritos que la razón. Seamos menos “André Marín” y entendamos que hay “hinchas” de los candidatos que no entienden que usted puede tener una preferencia diferente a la que ellos tienen.