sábado 17 de noviembre de 2018 | 02:23
Columnas

A una semana del tercer debate presidencial

@erosuamero mar 19 jun 2018 08:51
Parece ser que ahora sí, López Obrador resultó victorioso de éste ejercicio democrático
Parece ser que ahora sí, López Obrador resultó victorioso de éste ejercicio democrático
Foto propiedad de: Internet

 

Tal y como los principales pronósticos auguraron, el día martes 12 de junio del año en curso, fuimos testigos de una arena política en todo su esplendor, cuando por tercera vez el candidato a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, fue atacado en repetidas ocasiones por sus tres contrincantes políticos; Ricardo Anaya Cortés (PAN), José Antonio Meade (PRI) y Jaime Rodríguez Calderón (Independiente).

En esta ocasión, el Gran Museo del Mundo Maya, ubicado en Mérida Yucatán, fue la sede escogida para llevar a cabo este ejercicio democrático. En medio de un fuerte dispositivo de seguridad, el debate presidencial conglomeró a más de 450 periodistas, de los cuales 54 fueron de nacionalidad extranjera. Cabe destacar que previo al ejercicio, los alrededores del recinto fungieron como escenario de pasarela en la que desfilaron políticos locales y nacionales. Ya en punto de las 7:00 PM, el Consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdoba, dio un mensaje a los televidentes en el cual hizo énfasis de la importancia que tendrá la participación ciudadana en estos próximos comicios del primero de julio que, según sus propias palabras, serán los comicios más limpios e importantes de la historia de México.

Posteriormente al discurso ofrecido, el primero en arribar al inmueble fue El Bronco, seguido de José Antonio Meade, Ricardo Anaya Cortés y AMLO, quien fue el único de los candidatos que llegó con la tradicional guayabera en alusión a la entidad. Así, con cada uno de los aspirantes a la Presidencia ubicados en sus respectivos lugares, el inicio del debate se dio en un formato tradicional de mesa redonda, el cual fue moderado por los periodistas: Leonardo Curzio, Gabriela Warkentin y Carlos Puig.    

Como ha venido sucediendo en los dos debates previos, los candidatos se dieron hasta con la cubeta en una serie de discusiones que aludieron a todo tipo de cuestionamientos, críticas y difamaciones, en la mayoría de las ocasiones contra el puntero de las encuestas. Un ejemplo de esto se vio en la alusión que hizo Meade hacia Anaya con las acusaciones del supuesto lavado de dinero en el cual se ha visto involucrado: “Aquí el único que está investigado por un delito es Anaya” (LaJornada, 13/VI/18). Lo anterior dio lugar a un sostenido enfrentamiento entre estos dos candidatos, lo cual por un momento redujo en cierta medida los reiterados ataques que le referían a Andrés Manuel en comparación con debates anteriores, dando a suponer que al fin habían aceptado que, si es que quieren tener alguna remota posibilidad de alcanzar los porcentajes de aceptación que el tabasqueño ha conseguido, primeramente tenían que asegurar la posición del segundo lugar en las preferencias electorales antes de intentar arrebatarle la posición al también escritor.

Primero el propio José Antonio, después de presumir su paso por la Secretaría de Desarrollo Social y sus extraordinarios números respecto a las dos millones de personas que, de acuerdo a él, habían logrado salir de la pobreza extrema, arremetió contra Obrador al asegurar que cuando gobernó el entonces Distrito Federal se generaron más de 350 mil nuevos pobres, a lo que el acusado respondió con ironía: “¿Y yo que culpa tengo de que estos dos estén empatados?” (LaJornada, 13/VI/18).

Por otra parte, desde el momento en que se dio inicio al bloque “Pobreza-salud”, Ricardo Anaya dejó entrever que echaría la casa por la ventana en las acusaciones que tenía preparadas, principalmente en contra del ex Jefe de Gobierno de la CDMX. Y es que no sólo eludió en reiteradas ocasiones a lo largo del debate el tema que en ese lapso de tiempo se estaba tratando, sino que también en un acto de desesperación sucumbió a los ataques desmedidos hacia éste, llegando a ignorar incluso hasta a los propios moderadores que le repetían, no debía de interrumpir al candidato de MORENA cuando estuviera haciendo uso de su tiempo de réplica.

Una de las acusaciones más polémicas que usó Anaya contra AMLO fue la que involucraba al empresario José María Rioboó, asegurando que debido a que se trataba de un allegado –privilegiado- al candidato, se había beneficiado con jugosas cantidades de dinero cuando fungió como beneficiario de contratos directos, sin licitación ni concurso de por medio, por más de 150 millones de pesos: “¡Contéstame sin payasadas ni chistes, sí o no!” (LaJornada, 13/VI/18). 

Como acto seguido a esto, Anaya retó en repetidas ocasiones a que si le demostraba con documentos oficiales dicha aseveración, renunciara a su candidatura por MORENA a la Presidencia, a lo que López Obrador se burló rechazando la imputación. Pero no obstante con la insistencia, el candidato panista sacó un cartelón con la dirección de una página web en la que supuestamente se encontraban todas las pruebas de los ilícitos en los cuales había incurrido AMLO y el mencionado empresario. La página, según reportaron varios internautas desde las principales redes sociales, nunca abrió debido a que se encontraba “saturada”.

Hasta este punto es importante hacer una aclaración; según datos de “Verificado2018”, María Rioboó sí recibió cuatro adjudicaciones directas por la cantidad de 171 millones de pesos; todas éstas para la construcción y posterior puesta en marcha del Segundo Piso del Periférico, de las cuales dos de ellas se otorgaron tiempo después de que Obrador ya no se encontraba desempeñando el cargo de Jefe de Gobierno del Distrito Federal. En su derecho de réplica, el empresario Rioboó aclaró que: “Grupo Rioboó es contratista y jamás han construido físicamente nada, que desde 1978 ha trabajado con diferentes administraciones surgidas de diferentes partidos políticos y con las que ha tenido “un trato institucional” y sin que recibiera algún tipo de trato preferencial por parte de cualquier autoridad del gobierno” (Proceso, 14/VI/18).

Hasta la fecha, no hay investigación alguna que confirme algún delito en el cual haya participado Andrés Manuel junto con el mencionado empresario, tal y como algunos de sus detractores han insinuado en diferentes medios de comunicación. De esta manera, todo apunta a que a casi una semana de haberse llevado a cabo el último debate presidencial, el máximo líder de MORENA por fin pudo ganarlo a pesar de su mismo discurso de siempre y de su pésima retorica que lo caracteriza. Ahora, al final de las campañas electorales se acerca la hora de la verdad, en donde se verá si realmente las falsas acusaciones serán capaces de arrebatarle por tercera y última vez la Presidencia de la República a Andrés Manuel López Obrador.