martes 14 de agosto de 2018 | 06:22
Columnas

Rescatemos el debate: propuesta de política económica

@eduardopagaza jue 14 jun 2018 10:47
Por ello, en adelante, el candidato ganador   deberá olvidarse de perseguir obsesivamente la meta de consolidación fiscal, que estructuró la política fiscal priista, porque sus resultados han sido francamente desastrosos.
Por ello, en adelante, el candidato ganador deberá olvidarse de perseguir obsesivamente la meta de consolidación fiscal, que estructuró la política fiscal priista, porque sus resultados han sido francamente desastrosos.
Foto propiedad de: Internet

 

Después de ver lo que pasó en el tercer “debate” de los candidatos a la presidencia en Mérida,  me veo en la necesidad de proponer un debate mucho más serio sobre política económica y crecimiento.

Veamos:

El reto de cualquier candidato a la presidencia es  diferenciarse del anterior,  por ello, está obligado a cuestionar seria y consistentemente los fundamentos macroeconómicos que sostienen la política económica de su predecesor.  

Para tal fin, los candidatos deben tener claro que este modelo económico  fallido, fue operado en México por  Carlos Salinas de Gortari y Pedro Aspe Armela,  y en estos  últimos años,  se ha instrumentado  y  profundizado por  @LVidegaray , @JoseAMeadeK  y @JAGlezAnaya .

Para ello, fue fundamental habilitarlo  con las últimas once reformas estructurales promovidas por @EPN  y aprobadas por el Congreso.

En su lugar, de ahora en adelante, deben colocar en el centro del diseño de la política económica,  un Estado eficiente que incentive la inversión pública y una regulación poderosa y eficaz,  que propicie una mayor inversión privada en un ambiente de mercados eficientes y competitivos.

Estos temas, que son absolutamente centrales, nunca se tocaron en el debate.

En adelante el país,  ya no debe perseguir obsesivamente un superávit fiscal inconsistente.  El costo que tiene que pagar por esto, en términos de crecimiento y bienestar, es altísimo: La economía tiende a estancarse  y los pobres representan ya el 53% de la población.

Por ello, en adelante, el candidato ganador   deberá olvidarse de perseguir obsesivamente la meta de consolidación fiscal, que estructuró la política fiscal priista, porque sus resultados han sido francamente desastrosos.

 Todo México sabe que la deuda del país llega al 50% del Producto Interno Bruto (¡¡¡diez billones de pesos!!!), y que los pobres, representan ya el 53% de la población.

 

Con estas cifras, de que le sirve a los mexicanos alcanzar superávit  fiscal, si el costo de la deuda crece, la inversión pública se desvanece  y  el país se desindustrializa.

De que nos sirve un superávit fiscal si la inversión pública es la más baja de los últimos treinta años.

De que nos sirve un banco central autónomo, si  la especulación  consume las reservas, el peso se devalúa, la tasa de interés crece y la inflación  siempre está por arriba de lo que Hacienda y el mismo Banco de México proyectan como meta (3%).

Estos temas, fundamentales también estuvieron ausentes en el debate.

En este contexto, @lópezobrador_  y @RicardoAnayaC  , deberían interesarse en estos temas a fondo y aprovechar los 15 días que les quedan de campaña para pensarlos seria y detenidamente, ya que son asuntos estratégicos  para negociar y estructurar el presupuesto de 2019 y el futuro inmediato  del país.

Si estos candidatos a la presidencia, son serios,  deben revisar y cuestionar duramente los fundamentos macroeconómicos que sustentan la fallida política económica actual.

En adelante, no será aceptable, una estrategia de política económica que sólo persiga la consolidación fiscal  y una aparente estabilidad macroeconómica. Sobre todo porque los indicadores macroeconómicos demuestran que castiga y  excluye la posibilidad de incrementar la inversión pública y la posibilidad de crecimiento de la economía.

En adelante, de ninguna manera será aceptable una política monetaria que sólo tenga como objetivo único, el control de la inflación y  deja en un segundo plano, la importancia de la tasa de  interés,  la estabilidad del tipo de cambio  y el crecimiento.

En adelante, debe impedirse que el gasto público siga creciendo, sin que el crecimiento de la economía se verifique.

No será aceptable un gasto público poco transparente, que no se refleje en el crecimiento de la inversión y  la economía.

Hoy, la opacidad del gasto público, explica en gran medida, porque el gasto aumenta y no tiene un impacto positivo en el crecimiento de la economía.

Las finanzas públicas del país están en una situación crítica y vulnerable. El “espacio fiscal”, definido como la posibilidad de incrementar el gasto, es prácticamente nulo. La única vía de ampliar el espacio fiscal y es con una reforma fiscal que posibilite incrementar los ingresos tributarios.

México tiene ingresos tributarios de sólo 13% del PIB, debe estar en 20% del PIB.

Nadie quiere hablar de aumentar impuestos, pero los candidatos prometen mucho.

Se requiere más seriedad en el debate.

En adelante, no será aceptable una política de austeridad que no se verifica y menos una, como la que instrumento  Meade,  en donde sube el gasto corriente y decrece el gasto en inversión.

Una falsa austeridad, con más gasto corriente y recortes en gasto de inversión,  implica destrucción de la infraestructura física  y del patrimonio nacional.

Las políticas de austeridad son insuficientes y peligrosas.

En adelante, no será aceptable un país en pleno proceso de desindustrialización y desnacionalización de sus recursos naturales y energéticos.   

En adelante, sería inaceptable, continuar con una política económica que a lo largo de 30 años, imposibilitó alcanzar tasas de crecimiento del PIB por arriba del 5% anual.

Al respecto, les recuerdo que el Presidente @EPN y @LVidegaray,  prometieron un crecimiento del PIB de 5% anual, al final del sexenio. Ya estamos en este momento, el crecimiento es insuficiente y el bienestar no llega.

Lo que sí emerge, rápida y aceleradamente, es un agresivo proceso devaluatorio (21 pesos por dólar) y presiones inflacionarias que son muy agresivas, sobre todo  para los mexicanos de ingresos fijos y bajos.

Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya,  deben saber que tenemos 30 años con una clara tendencia al estancamiento económico.

Por ello, y sobre todo, los candidatos a la presidencia (AMLO y Anaya), que si tienen la posibilidad real de ganar la elección el primero de julio,  están obligados a revisar seriamente los fundamentos macroeconómicos a partir de los cuales diseñarán e instrumentarán la política económica que proponen para resolver los problemas del país.

Sin duda, la  política económica instrumentada por  Videgaray,  Meade y González Anaya, es fallida: endeudó al país, no generó bienestar,  aumento la pobreza, concentró la riqueza, amplio las  brechas regionales, desindustrializó al país y lo peor, generó una clara tendencia al estancamiento de la economía.

Los mexicanos necesitamos conocer,  con todo detalle, qué proponen los candidatos a la presidencia, que nuevas medidas de política económica aplicarán para que este país tenga crecimiento, empleo y bienestar.

Tienen quince días para hacerlo.

Reconstruir la política económica, implica para todos los candidatos a la presidencia grandes retos: En lo político se juegan la preferencia de los votantes, su legitimidad y su futuro, en lo económico, el país se juega la posibilidad de crecer más y distribuir mejor,  y  en lo social, tienen que asumir la gran deuda social que el país tiene con 53 millones de pobres, a los cuales también hay que darles respuestas ya.

Urgen Cambios…