martes 23 de octubre de 2018 | 02:33
Columnas

Ricardo Anaya: Maniobra en Retirada

@JorgeRetanaYart mié 13 jun 2018 12:18
Tiene razón AMLO en señalar que quien rompió el pacto de impunidad con EPN es el propio Anaya, y el gobierno acabó por exhibir lo que sabía de él y le estaba guardando.
Tiene razón AMLO en señalar que quien rompió el pacto de impunidad con EPN es el propio Anaya, y el gobierno acabó por exhibir lo que sabía de él y le estaba guardando.
Foto propiedad de: Internet

Es mentira que en el fracaso de la campaña de Ricardo Anaya por llegar  a la Presidencia de la República con la alianza por él construida, hayan gravitado preponderantemente las filtraciones de PGR sobre el caso Barreiro-Anaya. Que jugaron su rol, por supuesto, pero en ello hay que distinguir dos aspectos: los hechos investigados y los avances de investigación colados a la prensa, No son simples inventos desde el poder, hay un caso que debe investigarse; y cuando esto se dio a conocer, que fue en febrero de 2018, la distancia con AMLO era de 15 puntos, si hemos de tomar como referencia algún indicador de cantidad. Dicen, “Anaya estaba creciendo”, pues AMLO nunca ha dejado de crecer, con filtraciones y sin filtraciones.

El problema de fondo es que Anaya en su carrera política se asoció al dinero de manera estrecha, en eso ha sido tan priista como los más grandes priistas, nunca ha tenido prudencia en el manejo de la contradicción poder-dinero, relación demasiado conflictiva históricamente, el empresario con poder público o el líder político con poder empresarial es un problema grave, pero no para ambiciosos como él. Si Anaya se hubiera cuidado de no exponerse en una operación sobradamente sospechosa (he expuesto en otro artículo aquí las razones en que sustento esta postura), no habría abierto un flanco ampliamente vulnerable en su futura candidatura. No aguantó la segunda (la candidatura) el peso negativo del primero (la vulnerabilidad abierta). El exceso de confianza lo traicionó.

Los errores de cálculo de su “cuarto de guerra” fueron varios y centrales: “AMLO tiene un techo que es de 34%, está estacionado en ello desde hace meses”, Falso; y “las propuestas de AMLO son viejas” (como si las propuestas programáticas fueran un asunto “de moda”), y ellos levantaron la bandera de la “modernidad, la tecnología y el cambio inteligente”. La sobreestimación de sus capacidades personales, y la minusvaloración de las capacidades del “estilo AMLO” (plazas públicas de todo el país) fueron también otros graves errores; y su habilidad discursiva en el debate, su leguaje estructurado, no le daban para arrebatar la credibilidad que AMLO logró en lustros de lucha, de recorridos por todos los rincones de México, y en sus discursos “anti-sistema” en las plazas públicas, a quien, lo peor que le podían decir, era que “no se sabe de lo que ha vivido”. Muy débil estratagema para desacreditar una campaña y una candidatura enraizada en todo el territorio nacional. El gran viraje se produjo en el norte: conquistó AMLO el norte, y esto dio un vuelco definitivo en la correlación de fuerzas.

En el tema del poder y el dinero, es distinto el caso de Alfonso Romo porque él ha sido empresario toda su vida, ha logrado una fortuna determinada, no está acercándose al poder para hacerla, para lograrla, y ha operado políticamente en favor de AMLO en el medio empresarial, porque para éste último se trataba de una operación fundamental, conforme a su experiencia en campañas anteriores. Él insiste en que no quiere formar parte del gabinete, se afirma que sí lo hará, veremos en adelante si esto determina un conflicto de intereses o no. En su caso, se tomarán medidas irremediablemente.

Los militares desde sus batallones, establecen dos tipos de “marchas”, de acciones, desde sus líneas de combate: “la marcha de la línea de frente” y la “marcha de la línea de combate en retirada”, que es una maniobra desde el flanco. Si el movimiento de la línea de combate se efectúa en el flanco derecho, la maniobra en retirada se produce desde el flanco izquierdo, y viceversa. Es decir, el movimiento en un flanco de la línea de combate cubre el movimiento en el otro flanco.

Se trata de un movimiento táctico del comandante del batallón en la línea del frente conforme a la situación apreciada, a la evolución de las fuerzas militares en el campo de batalla. Todo ello tiene que ver con lo que se denomina “Arte Operacional”, que articula la maniobra táctica con el proceso estratégico. Ello permite considerar la guerra como un todo, lo que expresa y permite comprender los objetivos políticos de la guerra.

Considero que desde “el cuarto de guerra” de Ricardo Anaya, se ha lanzado una doble maniobra táctica para cubrir su retirada, entendida como la derrota que se consumará el 1º de julio: cuando se ordena la retirada desde un flanco de combate ello significa que no se puede avanzar sobre las líneas enemigas, no se puede vulnerarlas con los ataques realizados y es mejor retirarse para no sufrir mayores bajas, o no incurrir infructuosamente en mayores costos. Anaya está derrotado y se bate en retirada. Los objetivos políticos de la guerra electoral emprendida han fracasado: llegar al poder del Estado y ser Presidente de la República.

Estas dos maniobras tácticas son: el supuesto pacto AMLO-EPN y el otro supuesto pacto EPN-Barreiro (expresado, según su dicho, en la transmisión del segundo video que muestra sus conexiones de negocios, responsabilidades administrativas, en la trama con “los Barreiro”). Los panistas atacaron a AMLO durante una década diciendo que era el “mago de los complots”. Hoy Anaya para cubrir su retirada-derrota en la guerra electoral, se refugia en dos “complotsno demostrables, no constatables por nadie, supuestos surgidos a partir de su imaginación táctico-estratégica, en conjunción con Jorge Castañeda y Diego Fernández de Ceballos. Su equipo de estrategas, también, fracasó.

Tiene razón AMLO en señalar que quien rompió el pacto de impunidad con EPN es el propio Anaya, y el gobierno acabó por exhibir lo que sabía de él y le estaba guardando. No lo revelaría mientras fueran aliados. La estrategia política del gobierno era un “frente Anti-AMLO” con Meade como candidato, pero las pretensiones de Anaya se interpusieron y ello llevó al candidato de EPN-PRI-Gobierno al tercer lugar, y el estar refiriéndose reiteradamente al Presidente como un delincuente a quien él encarcelará, se paga. Despreció el poder que aún le quedaba a EPN. Eso, desde la lógica de dos líderes antiguos aliados, que se protegían mutuamente, también se paga, y se paga en serio. Si no gano yo, tampoco tú. Es distinto si AMLO lo dice, siempre ha sido opositor y es anti-sistema, no ha estado “en los brazos” del jefe de Estado recibiendo halagos y favores y colaborando en todo con él, como Anaya.

Hoy la batalla es por el segundo lugar con todo lo que ello implica en diputados federales, senadores, diputados locales, presidencias municipales y gubernaturas. Se reflejará en el tercer debate. En esa línea está la demanda contra Anaya del Presidente del Senado de filiación panista-calderonista, hoy en el equipo de Meade, Ernesto Cordero, porque quieren bajarlo del segundo lugar como sea, para aparentar luego que Meade está imparable hacia el 1º de julio. Y es que en el camino del control absoluto del PAN, Anaya dejó muchos enemigos que se la cobrarán también.

Toda esta realidad que rodea a Anaya, no puede ocultarse con las estridencias de un intelectual venido a menos como Jorge Castañeda, quien afirma que “AMLO, Meade y el gobierno federal, son del mismo equipo”, o las de Anaya que dice que “por haber propuesto una fiscalía para investigar al Presiente Peña Nieto le inventan video y lo atacan brutalmente”, o la del muy  honesto y desinteresado del dinero proveniente de la política, Diego Fernández de Ceballos, diciendo que “el gobierno está obsesionado con que Anaya no llegue a la Presidencia”, o el ex presidente más grotesco de México, Vicente Fox, que apenas hace unos días dijo que apoyaba a dos candidatos a Meade y a Anaya, y esperó con su matraca a Anaya en el Aeropuerto, quien al verlo corrió a sus brazos, cuando portaba una cartulina diciendo “vamos a ganar con muchos huevos”. Patético, sencillamente.

Todo esto expresa el amargo sabor de la derrota. Los supuestos “complots AMLO-EPN, EPN-Barreiro”, son el sudor de una calentura largamente anunciada, su maniobra en retirada, su aceptación implícita de que fue derrotado, por AMLO y por sus propios garrafales errores. AMLO nunca necesitó pactar con EPN para estar muy arriba, de principio a fin, todo México lo sabe, y Anaya-Castañeda también.

Hoy su cuarto de guerra se bate en retirada, “echará su resto” en el tercer debate, Ricardo Anaya paga un millón de pesos diarios en propaganda solo en las redes, es el candidato que más dinero ha gastado en su campaña (lo dice el INE) y ni así le alcanzará. Bye joven Anaya. Todavía tiene mucho que aprender. ¿Estará buscando que la elección se anule? Lo sabremos pronto.