lunes 18 de junio de 2018 | 06:20
Columnas

México, el basurero de Trump

@diaz_manuel mié 13 jun 2018 22:44
¿Cuál es realmente el interés de Trump de condicionar el TLCAN?
¿Cuál es realmente el interés de Trump de condicionar el TLCAN?
Foto propiedad de: Internet

Si tienes capacidad de distinguir entre verborrea y hechos entonces entenderás que los dichos de Trump pueden ser ofensivos pero sus hechos muestran un apoyo al país que ni los “amigos” nos habían dado; deportaciones a la mitad, muro inexistente, Dreamers al congreso, TLCAN avanza, inversiones al nivel máximo ¿qué estamos haciendo bien que el mundo no?

¿Cuál es realmente el interés de Trump de condicionar el TLCAN?

El interés de Estados Unidos y de su presidente, es claro que está en que México se convierta, no solo en su aliado en contra de las medidas medio ambientales, que afectan sus proyectos petroleros, sino que además que nuestro país se convierta en el consumidor de su basura.

Como lo comentamos, prácticamente las principales naciones de mayor industrialización y producción se han sumado a las propuestas del acuerdo de París, incluyendo China, lo que provoca que buena parte de la producción de Estados Unidos quede condicionada y/o fura de los mercados internacionales, por no aceptar las reglas medio ambientales.

Esto lo obliga a dos cosas, por una empezar su transformación energética y dos a deshacerse de sus inventarios que no serán aceptados en mercados como Europa o Asia. Para deshacerse de esos inventarios requiere necesariamente un basurero que les pague por eso y dos que ese basurero produzca refacciones y mantenimiento a lo que de alguna manera están obligados los fabricantes, es decir, a seguir utilizando tecnologías obsoletas y altamente contaminantes.

En la visión imperialista de Trump, el país que requiere para ser su basurero es México. Aquí mandarán la producción de sus vehículos de combustión a gasolina mientras sus armadoras entran en el mercado estadounidense a competir con europeos y asiáticos en el mercado de híbridos y eléctricos y esto se puede multiplicar a toda la cadena productiva, manteniendo a México en un estatus como de la década de los cincuenta y sesenta (Desarrollo estabilizador y desarrollo compartido).

De ahí que a pesar de que los equipos negociadores de los tres países, como trascendió, en el mes de mayo ya tenían prácticamente listo el acuerdo de modernización, que al final rompió Donald Trump, previo a las elecciones de México. 

Después de más de ocho rondas de negociaciones, las cosas volvieron a cambiar, pero no por el desacuerdo comercial, sino, otra vez, por las declaraciones incendiarias de Trump, ratificadas por su asesor económico en la Casa Blanca, Larry Kudlow, de que pretenden sostener conversaciones separadas con Canadá y México para llegar a acuerdos comerciales separados con ambos países, no es nuevo, como ya lo mencionamos anteriormente.

Sobre la parte comercial, queda claro que los tres países saben bien donde están y que es lo mejor para la región y de hecho se puede advertir, que ya están plenamente de acuerdo en lo comercial. Incluso desde antes del inicio de las negociaciones, y viendo el comportamiento errático y vacilante del presidente Trump, ya se hablaba que la salida podría darse a través de acuerdos bilaterales con Estados Unidos y con Canadá y en aquellos sectores y productos en que es necesario por simetría de economía y fortaleza regional, negociar acuerdos trilaterales, como lo sugerí hace más de un año (https://www.sdpnoticias.com/nacional/2017/05/04/la-muerte-anunciada-del-tlcan), lo que permitiría reducir, inclusive el riesgo político.

Pero esto de alcanzar el acuerdo del TLCAN o un bilateral que garantice a México mantener su posición frente a Estados Unidos como con el resto de los mercados internacionales como hasta ahora, requiere que México no se cierre, que siga produciendo bajo las reglas del mercado internacional, sobre todo contemplando los aspectos medio ambientales y reglas de la OMC, de lo contrario nos convertiremos en el basurero de los Estados Unidos y regresaremos a tiempos insospechados.