domingo 21 de octubre de 2018 | 04:21
Columnas

La Sociedad de los Tecnócratas Muertos

@jcma23 mié 13 jun 2018 12:31
Meade, el delfín de Peña Nieto, dice que él ha disminuido la pobreza en México, con cifras que nadie cree.
Meade, el delfín de Peña Nieto, dice que él ha disminuido la pobreza en México, con cifras que nadie cree.
Foto propiedad de: Internet

 

Mérida, martes, junio, noche, fecha de defunción de la sociedad de los tecnócratas. Ciudad Blanca en la que José Antonio Meade, por el PRI-Panal-Verde, dio fin a la era de los tecnoburócratas convertidos en políticos; aquellos que no saben articular más que discursos planos, sin conexión, tecnicistas, como si México fuera una hoja de cálculo. El adiós a la tecnocracia en el mundo maya. Noche de funerales y despedida de los De la Madrid, los Salinas de Gortari, los Zedillo, los Fox, los Calderón y los Peña Nieto; retirada de los simbolismos de "la técnica al servicio de la patria".

Meade, el delfín de Peña Nieto, dice que él ha disminuido la pobreza en México, con cifras que nadie cree. Números para doblarse de la risa, sacados de la manga del ritual académico, de la estadística corporativa, de la gráfica de barras, del anexo oficialista. Discurso técnico no rupturista, de lógica simple y contradictoria, previsible: "sé mucho porque fui Secretario de Hacienda dos veces", mensaje errático por revelador, pues se descubre a sí mismo como ineficiente y continuista. "Meadegaray" no como candidato, sino como representante del poder; dueño de un lenguaje estructurado, pero inentendible, de un ideario repetitivo "para que nada cambie", porque las "reformas estructurales son correctas, son las que México requiere".

Noche de cuchillos largos, no de debate. Más cercano a un examen profesional, que a una sesión para discutir ideas. Con un desafortunado diseño de tiempos recortados, contrario a los principios de la política, que es, sobre todo, deliberación, argumentación, exposición verbal. Con moderadores que fungen no como tales, sino como sinodales de alguna licenciatura en "Todología". Con uno de ellos, Leonardo Curzio, sin ubicación escénica, pues equivocó el formato de la mesa, pues actúa como ponente, no se da cuenta que éste no es un foro de Canal Once. Con otro, Carlos Puig, de Milenio, que formula un interrogatorio más para lucirse que para obtener información o inducir a la reflexión. Una sesión de entrevistas prefabricadas, no debate, en la cual solo hubo ausencia de preguntas punzantes, inteligentes, inesperadas, creativas, sorprendentes. Una jornada política gris, con un guion gris, una mesa gris, diseñado, todo, por un INE gris.

 

Y Gabriela Warkentin que toma la pose de periodista crítica, pero intrascendente, para el olvido, que solo atina a decir: "su tiempo ha terminado"; "no puede usar el celular", "gracias candidato".

La mesa de análisis, no de debate, mal diseñada para políticos que no son especialistas, académicos, "comentócratas"; el escenario que marca el fin de la clase tecnocrática, aquella que usa tendenciosamente las cifras maquilladas, los datos crudos, fríos; la clase de los fraudes electorales documentados; la élite de la cuantificación de los sueños, del registro de las aspiraciones, del cálculo de la vida. Último acto de la comedia tecnocrática mexicana, en la cual solo se dejan ver palabras de campaña, palabras huecas, que no son palabras de gobierno; candidatos sin un comentario inspirador, ni una nota clara; cerebros de dos neuronas sin una sola idea accesible al público.

Noche yucateca en la que el abogado técnico, Ricardo Anaya, repite la fórmula histriónica del licenciado litigante, de barandilla, colocado desde la racionalidad técnica jurídica, con poses sobreactuadas, reeditadas, reentrenadas, que dejan a la vista, en el fondo, a su mentor Diego Fernández de Ceballos, vuelto el Geppetto de esta historia. Abanderado del PAN, PRD y MC, una especie de Frente de Frankestein, que no cambia el chip clasemediero, charro del paso de la muerte; aspirante puesto en su zona de desconfort, que no tiene en su horizonte un proyecto serio de país, de largo alcance, en materia científica y tecnológica. Candidato que muestra su pobreza intelectual con propuestas demagógicas, pues solo alcanza a balbucear la idea de dotar de "teléfonos inteligentes a todos". Anaya es la versión clonada de un Steve Jobs desdibujado; copia mexicana de un genio digital que proviene no de California, sino del Querétaro Valley.

La parte catártica de la sesión: Anaya que amenaza con meter a la cárcel al presidente Enrique Peña, pero que, paradójicamente, es amenazado por su par casi priista, Meade, que a la vez señala al panista como "indiciado", pues éste ha sido demandado, esta semana, por su correligionario, Ernesto Cordero, por lavado de dinero. Gran final. Conflicto de familia, enmedio de un velorio.

Reunión peninsular de formato academicista, donde ninguno de los contendientes evocó, sin embargo, la magia yucateca ni conmemoró la riqueza cultural de la belleza del sureste. Nadie que pronunciara la palabra "Historia del Mundo Maya", ni el vocablo "Humanismo". Nunca la reivindicación de las Ciencias Sociales. Para ellos, la ciencia y la técnica se reduce a las aplicaciones y a la resolución de problemas sociales tangibles. No alcanzan ni siquiera el calificativo de Positivistas. La de anoche, no obstante, fue ocasión para firmar el acta de defunción de las élites técnico burocráticas, representadas por Meade y Anaya. Más que la mafia en el poder, ayer la nación presenció el ocaso de esa era. El tiempo se agotó en el uso de la palabra; en el uso del poder. Adiós al continuismo del "todo está bien", del "sólo hace falta corregir". No, es la hora de concluir, Andrés Manuel dixit, con el régimen de privilegios.

Despedida de la tecnocracia en el pleno de un debate que no fue debate. Donde Meade aprovecha el foro para echar porras al Tri futbolero. Para celebrar a la generación que grita en las canchas: "eeeeeeeeeeeeeeeeeeeehhh... puto"!!! Ocasión inédita para que el Bronco pidiera besos entre candidatos; y la foto de Elba Esther en la cartera. Donde López Obrador habla de "privatización" de la educación por instrucciones del FMI. Tiempo y lugar en que Anaya muestra fotos, cartones y enlaces de sitios web como parte de sus sesgados argumentos. Momento para que AMLO, en su rol de casi mandatario de la nación, hiciera el nombramiento de una de sus colaboradoras, al frente del CONACyT.

Fecha para recordar los simbolismos que no se evocan. Fecha para olvidar por lo estéril de los discursos en sus contenidos y estrategias. Crónica de un no-debate-examen profesional, con sinodales que nadie recordará. Noche alegre para la democracia en la tierra del Mayab. Día negro para la "Tecnoburocracia en el Poder". Suelo que vio nacer a Felipe Carrillo Puerto. Tierra donde se oye, a lo lejos, una vieja versión de "Peregrina", como fondo nostálgico, al tiempo en que los poderosos lloran, en pleno verano, el adiós a la sociedad de los tecnócratas muertos.

 

 

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