martes 23 de octubre de 2018 | 02:33
Columnas

La miseria del debate

@ruizjosejaime mié 13 jun 2018 15:19
Andrés Manuel López Obrador, un viejito cansado, aburrido, sin gracia. Impotente políticamente, a Andrés Manuel le ganará su equipo, no por la derecha ni la izquierda, sino por la corrupción.
Andrés Manuel López Obrador, un viejito cansado, aburrido, sin gracia. Impotente políticamente, a Andrés Manuel le ganará su equipo, no por la derecha ni la izquierda, sino por la corrupción.
Foto propiedad de: Internet

Algo se pudrió en Dinamarca: el Tri en su 2-0. Nada quedará de Rusia: el “hackeco” y sin futbol, los ratones verdes existen de nuevo. Cuando los posdebates son mejores que el debate, ¿qué hacer?

Ya lo decía Engels: “Nuestros conservadores son cabalmente nuestros mayores revolucionarios”. Así en una nunca conservada Europa, así en un disputado México. ¿Somos artífices de tan estúpidos políticos? Sí.

 “…hemos querido protestar contra este doble error”, escribió Marx. Batear desde debatir. Lo miserable. Tenían todo, dieron nada. El doble error: ni ser de izquierda ni ser de derecha.

Andrés Manuel López Obrador, un viejito cansado, aburrido, sin gracia. Impotente políticamente, a Andrés Manuel le ganará su equipo, no por la derecha ni la izquierda, sino por la corrupción.

Avejentado, López Obrador no es ni será Mandela ni Pepe Mujica. Joroba visual, le ganan sus hijos. Confía ganar, no ha ganado.

José Antonio Meade no sabe en qué está metido, o lo disimula. La corrupción del gobierno de Enrique Peña Nieto lo anula. Tiene propuestas, no respuestas. Tiene intenciones, nunca votaciones. ¿Es el más cuerdo? Sí. Pero no representa certidumbre, representa “cerdidumbre”. Los cochinos habitan el sistema político mexicano.

Ricardo Anaya pudo y no fue. Anaya no despierta a ningún ciudadano, da sueño y pesadillas. Bostezo electoral, Ricardo ya perdió. Lo suyo no es coalición, lo eterno es división. No son los videos, son los sondeos. No hay habitación electoral para Ricardo, los suyos lo deprecian, los ciudadanos lo desprecian. Ni el voto útil, la candidatura inútil. No habrá PAN después de Anaya.

Cuando los posdebates son mejores que el debate, algo anda mal en el país, perder con Dinamarca, ¡qué güeva! Como el Tri, condenados a ganar algo y a perder todo. La esperanza de nuevo espera. Parodio a mi admirado Marx: “El lector comprenderá que, en esta labor ingrata, hemos tenido que abandonar frecuentemente la crítica del señor López Obrador para dedicarnos a la crítica del futbol de la selección mexicana y hacer al mismo tiempo algunas observaciones sobre la torpeza política”.

 

Niños sin posmodernidad.

Aprendan.