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Columnas

Estertores de la campaña: la dura pelea por el segundo lugar

@sarayagripina mié 13 jun 2018 07:19
“La mejor arma contra un enemigo es otro enemigo”
“La mejor arma contra un enemigo es otro enemigo”
Foto propiedad de: Internet


 

“The winner takes it all/ The loser standing small/ Beside the victory/ That’s her destiny…” ABBA

 

 

El ganador se lleva todo

No hay lugar para discutir quien está en el primer lugar de esta contienda presidencial. Se da por descontado la victoria de Andrés Manuel este primero de julio. Todas las encuestas serias —y las no tanto—, lo dan como ganador. Y más allá de ello, 12 años de campaña y con las condiciones “óptimas” por las que atraviesa el país para atender su llamado, no hay posibilidad de que él pierda. 

Andrés Manuel está tan seguro de su triunfo que invita a los ciudadanos a que también voten por los candidatos de "su” Morena para el Congreso y Senado. Busca llevarse el “cayuco completo”, si bien la mejor opción para el país sería que, tanto en el Congreso como en el Senado, hubiera una mayor pluralidad, y no todo dependiera de un solo ganador.

 

No llores como niño lo que no supiste defender como hombre

La frase se atribuye a Aixa, madre de Boabdil, cuando éste rindió Granada. Si bien injusta en su momento, es precisa para lo que pasa en esta actualidad. Ricardo Anaya rasgándose las vestiduras y culpando a todo el mundo porque no logrará ser presidente. 

Desde el mito del PRIMOR hasta elevar su apuesta de meter a la cárcel a Peña, sin dar una razón jurídica de ello. O, en contestación a la demanda de Cordero ante la PGR, intentar hacer lo mismo contra AMLO y Meade. Un niño llorón en acción. En lugar de probar que la verdad legal le asiste y que no tiene nada que ver de las acusaciones que se acumulan, prefiere el lloriqueo. 

El problema para Anaya es que ha sembrado discordia en el PAN y ahora nadie quiere/puede defenderlo. Destrozó su partido en aras de un proyecto personal y en el camino defenestró a quienes podían haberse convertido en su red de salvación. 

Hoy, que se ve perdido, decide repartir culpas con la oposición, con los gobernadores de su alianza que le han dejado y, dentro de poco, también lo veremos hacer lo propio con su mismo equipo. En fin, que llorará como plañidera lo que no supo hacer como candidato.

Las acciones de Anaya socavaron las bases del sistema democrático de Acción Nacional como tal, en la medida en que lo derrocó con su discurso, apropiación e iniciativas capaces de volverlo un ente democrático en los estertores de su ocaso.

Sin posibilidad de asalto. Si ganas la guerra, no necesitas dar explicaciones. Si pierdes, no deberías estar allí para explicar.

Mientras AMLO disfruta de su indiscutible primer lugar, Meade y Anaya se han dado con todo para quedarse con el 2° lugar. Penosa exhibición de quienes se saben sin posibilidad de asalto al primer sitio. 

¿Para qué luchar si un segundo lugar o tercero son sinónimos de quedarse como el chinito “nomás milando”? Fácil: porque aunque ellos no queden, sus coequiperos pueden lograr o perder espacios por el comportamiento y cierre de los primeros.

Las pocas encuestas a nivel estatal lo señalan. En general, la intención del voto para gobernador y para senador en las entidades federativas se observa que los candidatos del Frente están por arriba de los números de Anaya. Esto es, en realidad quienes están “jalando” la marca del PAN hacia arriba son ellos, mientras que el candidato estrellado les resta. 

Meade y la marca

En el caso se los priistas, su candidato Meade está un poco por encima del promedio de lo que sucede a nivel estatal, y él es quien los está “jalando/empujando” hacia arriba. Ante la “losa” de la marca, Meade es el único que ha logrado “empujar” al PRI, con lo cual su elección como representante del ex partidazo fue buena, pero imposible que un solo hombre cargue sobre sus hombros tanto descrédito acumulado y logre cambiar todo. 

Hasta este momento, Meade sigue “luchando”, mientras que Anaya, sólo reparte culpas del por qué no logra alcanzar a AMLO. Anaya ya destrozó a su partido y,  cuando esto termine, emigrará a Atlanta, porque seguramente este país le resultará “insulting and unacceptable”.

La mejor arma contra un enemigo es otro enemigo. Friedrich Nietzsche

La cuenta regresiva ha comenzado, en dos semanas termina la campaña, en 19 días serán las elecciones y en 20 sabremos —de manera oficial— quién gana las elecciones. Ni Anaya ni Meade entendieron que no ganaban nada si no conquistaban de inmediato la segunda posición. El reguero dejado por esta campaña se contabiliza en muertos, ceniza, desilusiones y en los estertores de dos opositores que no supieron/pudieron pelear por el primer lugar. 

Uno de ellos llevó a su partido a la miseria, el otro, aun haciendo lo imposible, no logró sacar al suyo de la misma.