jueves 16 de agosto de 2018 | 09:02
Columnas

En Contexto. ¿En verdad fue un encuentro maravilloso?

@lusacevedop mié 13 jun 2018 12:50
Donald Trump y Kim Jong-un
Donald Trump y Kim Jong-un
Foto propiedad de: Internet

No es exagerado decir que el encuentro entre los líderes político fue un tema crucial.

Las circunstancias, las presiones, los insultos, las amenazas, las descalificaciones y, hasta los preparativos habían creado un clima de elevadas expectativas para definir el futuro.

Y las cosas se desarrollaron en el lugar y a la hora prevista. Eso sí, en medio de un clima de tensión para cada una de las partes.

Que si la vestimenta, el saludo y la despedida podían cambiar las expectativas de la opinión pública, pero como se deberían establecer definiciones de Estado que podrían afectar a multitudes, los símbolos eran fundamentales.

Y así sucedió.

No había de otra: la riña o el apretón de manos.

Fue el apretón de manos que, de inmediato, inundó las redes sociales y es la imagen de portada en diarios y noticiarios.

Donald Trump y Kim Jong-un sonrieron para los medios de comunicación con una frase emblemática que salió de la boca del estadounidense: “Fue una reunión fantástica”.

Ojalá lo sea, porque de la prolongada reunión (no tanto como la de Andrés Manuel López Obrador con los miembros del Consejo Mexicano de Negocios) fue privada, sin grabaciones y coronada con una comida, al parecer proverbial para el coreano y el compromiso de que “muy pronto” se podría firmar un acuerdo de desarme nuclear en Corea del Norte.

A diferencia del encuentro entre ya sabes quién y los empresarios, los traductores que estuvieron en la reunión, al igual que sus familiares y amigos, deben estar muy preocupados, porque los dos jerarcas acordaron no difundir su conversación. Así que cualquier trascendido puede ser cobrado con la vida.

Recordemos que para Kim Jong-un los derechos humanos son palabras sin contenido, tanto que él, como su familia desde hace 70 años, mantienen un estado de esclavitud y existen más de 100 mil presos políticos.

Lo que si sabemos es que el coreano ya se ganó una visita de Estado a la Casa Blanca con todos los gastos pagados, junto con su comitiva y familiares.

Ese viaje será al mismo nivel que lo ha hecho Trump con otros mandatarios como Macron, el canadiense Trudeau -al que en la reunión del G7 insultó- o como con Ángela Merkel y, seguramente también, convertiría al joven dictador en un aliado de Estados Unidos.

Así están las cosas, y nosotros con los apuros de las elecciones presidenciales en puerta.

@lusacevedop