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Columnas

El tercer debate, los científicos mexicanos en el extranjero y el Conacyt

@riclandero mié 13 jun 2018 09:20
¿Por qué un 30% no quieren regresar y los demás demuestran interés, pero no lo hacen?
¿Por qué un 30% no quieren regresar y los demás demuestran interés, pero no lo hacen?
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En el tercer debate se habló de un tema fundamental para la ciencia y tecnología en el país, el de los investigadores mexicanos que viven en el extranjero por que tienen mejores condiciones para desarrollarse que en el nuestro. El candidato Meade habló de que hay 1.2 millones de investigadores mexicanos viviendo fuera y que el 70% ha mostrado interés por regresar.

¿Por qué un 30% no quieren regresar y los demás demuestran interés, pero no lo hacen?

Una de las razones fundamentales es porque durante décadas no han encontrado el apoyo de las autoridades mexicanas y el gobierno, equivalente al que reciben en otros países que si valoran su aportación al conocimiento. El punto de quiebre no está en el programa de repatriación de CONACYT solamente, sino en el entramado laboral y burocrático al que se someten una vez que llegan a los centros de investigación en México.

La primera trampa a la que enfrentaron nuestros científicos fue el régimen laboral, ya que los centros de investigación de CONACYT son organismos descentralizados, que por ley pertenecerían al apartado B del artículo 123 Constitucional, es decir, se consideraban trabajadores al servicio del Estado. Lo que sucedía entonces, es que al llegar los contrataban como empleados de confianza, situación que desde luego ellos desconocían pues venían del extranjero, generalmente dedicados a las ciencias exactas, pero al tener algún problema laboral su mundo ideal se desvanecía, el truco estaba en que los empleados de confianza de la burocracia no tienen derecho a la estabilidad laboral, por lo que al ser despedidos perdían todos sus derechos sin mayor defensa. Los investigadores repatriados eran sujetos de burocracias y decisiones arbitrarias, de decisiones sin fundamento legal alguno, simplemente se les notificaba su baja y estaban despedidos.

Pero no fue el gobierno quien corrigió esta situación, fueron los científicos quienes tuvieron que pelear por años en los tribunales, hasta que se logró demostrar que sus centros de trabajo de investigación del CONACYT no tenían que considerarse parte del Estado, por lo tanto, su régimen legal era el del apartado A del artículo 123 Constitucional, logrando con ello el pleno reconocimiento de derechos y la oportunidad de demandar la estabilidad en el empleo. Personalmente he patrocinado como abogado cientos de demandas de esta naturaleza, hasta que logramos, junto con otros juicios análogos, la jurisprudencia 1/96 de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación, abriendo un panorama de derechos individuales y colectivos para los trabajadores de los organismos descentralizados, incluyendo todos los centros de investigación de CONACYT.

La situación persiste, el pasado 5 de abril se mandó al Senado una iniciativa de reforma a la Ley de Ciencia y Tecnología, que cambiará el régimen laboral de los investigadores del país al centralizar sus relaciones laborales. El gobierno les sigue dando la espalda. Una nueva lucha que habrá que emprender.

Hablemos en serio candidatos. Se escuchan muy bien los números y las buenas intenciones en campaña, pero la verdad es que los investigadores del país no han tenido el apoyo y las condiciones ideales para el desarrollo de la ciencia en México. Es tiempo de cambiar esto.

Maestro en Derecho UNAM.

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