lunes 18 de junio de 2018 | 06:14
Columnas

¿Alguien ganó? Sí, AMLO de la mano de Esteban Moctezuma

@sarayagripina mié 13 jun 2018 10:04
La mano del hoy presidente de Fundación Azteca se dejó entrever en el fino —y difícil— balance que planteó Andrés Manuel de conciliar actores del sector educativo
La mano del hoy presidente de Fundación Azteca se dejó entrever en el fino —y difícil— balance que planteó Andrés Manuel de conciliar actores del sector educativo
Foto propiedad de: Internet

 

“Somos nuestra memoria;/ somos ese quimérico museo de formas inconstantes,/ ese montón de espejos rotos”. Jorge Luis Borges

Con 40 cámaras, tres conductores —uno bueno, una regular, uno malo—, un escenario soberbio (realizado, no obstante, con una financiación problemática), un payaso y tres candidatos, se llevó a cabo el debate en tierras mayas.

Seguir las preguntas de los internautas fue acertado porque demostró las inquietudes y necesidades de los mexicanos, particularmente de los más informados/interesados. Sin embargo, el mismo ejercicio volvió un poco desordenada la forma en que contestaban los candidatos, pues no todas las interrogantes versaban sobre el mismo tema.

Desafortunadamente, el único debate que realmente trató asuntos de fondo y en el que los contendientes plantearon ideas sustantivas, fue poco atractivo... ¿O quizá por eso mismo? Nos hemos acostumbrado a lo superfluo, lo banal. Ya hasta nos gusta.

Desde la primera pregunta, Anaya empezó a quejarse del “acoso” del cual es objeto. Aun cuando la conductora le pidió contestar la pregunta, él se aferró a decir que el “aparato” estaba en contra de él.

Meade, antes de contestar una pregunta de Warkentin sobre mujeres, inició hablando del Mundial. Perdió tiempo precioso, cuando debió dar propuestas y no “patear la pelota”.

En cambio, a AMLO se le veía sobrado, tranquilo y —para variar— nada le hizo mella. Por cuanto a concepciones, pareciera que sólo le importaba lo que decía Meade (lo veía y escuchaba con atención). Lo dicho por Anaya, siempre le sacó una sonrisa de desdén.

Su mejor participación: la burla descarada destinada a JAMK y RAC, diciendo que no lograrán remontar por un debate y que se pueden seguir peleando por un lejano segundo lugar.

El momento clímax, cuando Anaya —como buen boxeador de sombras— le dijo a AMLO que si le demostraba unos contratos debía renunciar. Carlos Puig salvó a Andrés Manuel de un KO. Anaya no salió de atacar y de que no recuerda lo que propone. Mientras Meade, si bien es bueno en sus propuestas, tiene un gran “pero”: parece que dicta una conferencia en lugar de explicar de forma más sencilla lo que dice.

Debate que se volvió bananero cuando el Bronco le preguntó a Andrés Manuel si traía en su cartera la foto de la maestra Elba Esther…

Pero, justamente, lo realmente importante y meritorio de destacarse no fue eso. Sin duda, el tema más importante de la noche fue la educación. Lo rescatable son los planteamientos de Andrés Manuel en materia de transformación educativa.

Si bien quedó por fin clara su decisión de tirar la #ReformaEducativa, se dejaron entrever —algo más que percibir— las propuestas confeccionadas por el próximo secretario de Educación, Esteban Moctezuma, en el sentido de continuar con la evaluación docente, pero privilegiando la formación inicial de los profesores y otorgando al resto todas las oportunidades de capacitación y orientación que son justas. Se subrayó dar prioridad, como obligación de Estado, el garantizar la calidad educativa de la niñez mexicana.

La mano del hoy presidente de Fundación Azteca se dejó entrever en el fino —y difícil— balance que planteó Andrés Manuel de conciliar actores del sector educativo. Comenzó por mencionar el rol fundamental que tendrán los padres de familia en participar de esa transformación y es de notar que, salvo El Bronco y en plan de crítica social, los otros dos candidatos no lo mencionaron. AMLO no mencionó la palabra “privatización” de la educación, desmarcándose de los opositores más beligerantes de la Reforma Educativa y dejando advertir que está considerando la inversión y el involucramiento conjunto de la iniciativa privada y del Estado en construir la evolución educativa que requiere el país.  

Que no nos quepa la menor duda: el futuro de México transita por el tema educativo. No en balde, a partir de que se pasó a otros temas, la calidad y lo atractivo del debate comenzó a declinar…