lunes 18 de junio de 2018 | 06:18
Columnas

Saldos de un debate que no fue

@ocielmora mar 12 jun 2018 16:43
Tal vez urgidos por las ansias de salir airosos desde los primeros escarceos suscitados entre los debatientes, los morenovallistas se excedieron en su táctica de “echar montón”,
Tal vez urgidos por las ansias de salir airosos desde los primeros escarceos suscitados entre los debatientes, los morenovallistas se excedieron en su táctica de “echar montón”,
Foto propiedad de: Internet

Finalmente la noche del lunes se llevó a cabo el único debate que los aspirantes a gobernador en el estado de Puebla lograron pactar. Digo pactar porque los representantes de los partidos Morena y Revolucionario Institucional demandaron la realización de más de un encuentro de intercambio de propuestas, pero hasta donde se supo, la aspirante de la coalición del PAN-PRD se opuso. Incluso un consorcio de empresarios y la Universidad Popular Autónoma de Puebla (vinculada con el partido Acción Nacional) fracasaron en su intento de organizar un debate entre candidatos previo al oficial, por oposición de la aspirante y la coalición de partidos que la postula. Al parecer, debatir de cara a la población no es lo suyo. O no es una prioridad.

Finalmente si algo quedó claro sobre el debate del lunes en la noche entre los candidatos a gobernador de las distintas denominaciones partidistas es que el único partido que no se encuentra dentro de los dominios del moreovallismo es el de Andrés Manuel López Obrador, Morena. Rafael Moreno Valle Rosas no sólo ha demostrado con creces que tiene el control de los llamados partidos chiquitos o bisagra. Durante la noche del debate vimos que también ejerce una férrea autoridad sobre el Partido Revolucionario Institucional, el otrora indómito PRI. La actitud de brazos caídos del señor Enrique Doger (aspirante del PRI) no fue ninguna novedad. Durante estos últimos ocho años vimos cómo el ex gobernador panista postró a sus pies a diputados, senadores y dirigentes del PRI. Fueron ellos quienes en el Congreso, en una actitud de mansedumbre nunca vista, aprobaron tantas como cuantas leyes ordenó el ex mandatario. La ley de la privatización del agua, que hoy todos repudian, fue aprobada por unanimidad en el Congreso.

Tal vez urgidos por las ansias de salir airosos desde los primeros escarceos suscitados entre los debatientes, los morenovallistas se excedieron en su táctica de “echar montón”, y en el exceso, me parece, perdieron lo mucho o poco que pudieron haber ganado en buena lid. Al final de la jornada el mensaje es claro y contundente: la disputa por ganar la gubernatura de la entidad poblana es entre dos posturas. La encabezada por el partido del señor Andrés Manuel López Obrador y la del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas. Fue el dato que permeó en quienes se asomaron al debate con un espíritu ajeno a las filiaciones partidistas. Un debate que, por lo demás, se llevo a cabo a hurtadillas. Los pocos que lo vieron fue gracia a las redes sociales. Al final del día, la contienda se polarizó hasta quedar reducidas en dos opciones. La de Miguel Barbosa, bajo el cobijo de AMLO y Morena; y la de la señora Marta Erika Alonso, bajo el cobijo del PAN y del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas. O como han dicho por ahí, la pelea es entre seguir por la misma ruta trazada durante los últimos ocho años, o virar hacia un cambio en las propuestas hechas por AMLO.