jueves 18 de octubre de 2018 | 03:35
Columnas

Pleito de barandilla: probable escenario del debate de hoy

@jlca007 mar 12 jun 2018 00:07
La verdad es que Anaya está prácticamente fuera de combate casi desde el segundo debate.
La verdad es que Anaya está prácticamente fuera de combate casi desde el segundo debate.
Foto propiedad de: Internet

 

Hoy en Mérida, Yucatán se llevará a cabo el tercer y último debate entre los candidatos a la presidencia de la República.

A raíz de los recientes acontecimientos que se han suscitado como la difusión de video o de plano la de acusar de ratero a uno de los contendientes, se vislumbra que este debate no será muy diferente de los anteriores en cuanto al nivel de discusión que manejarán los aspirantes: es decir que los ataques y las descalificación quitarán el espacio a las propuestas acerca de soluciones a los grandes problemas nacionales.

No habrá seguramente una discusión acerca de programas o plataformas de gobierno sino que muy probablemente el debate se parezca a un alegato de barandilla. 

Contrario a los debates anteriores, es previsible que ahora el saco de boxeo que recibirá la mayoría de los golpes será, el candidato de Por México al Frente, Ricardo Anaya Cortés, esto debido a la difusión del ya famoso video que lleno en apenas minutos las redes sociales, edición en la que aparece Juan Barreiro, hermano menor del empresario queretano, Manuel Barreiro, describiendo el modus operandi por medio del cual el candidato presidencial panista se estaría haciendo de recursos para financiar su campaña por medio del lavado de dinero.

Como respuesta al multicitado video, Anaya Cortés despotricó en contra del presidente Enrique Peña Nieto a quien culpó directamente de la difusión de la grotesca y descarada representación.

Pero no conforme con esa furibunda respuesta, Anaya se fue más allá y responsabilizó a Peña Nieto de cualquier cosa que pudiera pasarle a él o a su familia.

El candidato de la coalición Todos por México, José Antonio Meade, aprovechó muy bien el momento de furia de Anaya y en ese ambiente de pleito de cantina lo calificó como “un vulgar ladrón”, y respaldó la exigencia hecha a las autoridades para que prioricen la investigación y aclaren los señalamientos de presunta corrupción, lavado de dinero y tráfico de influencias que pesan sobre el chico maravilla.

Ricardo Anaya no tardó en responder y reviró otra vez con un coraje de musulmán ofendido: llamó “cínico, corrupto e ingenuo” a su contrincante José Antonio Meade de quien dijo “es muy ingenuo, porque no se ha enterado que el PRI y el gobierno ya lo abandonaron”.

Con estos antecedentes tan frescos  de confrontación entre los candidatos del PRI y del PAN, es evidente pensar que los ataques arreciarán cuando se vean las caras. Lamentablemente el tono rijoso con el que seguramente se agredirán hoy en el último debate, las injurias estarán hoy ocupando el espacio que debieran tener las propuestas.

Ricardo Anaya también podría colgarse de la editorial que ayer  publicó el diario estadounidense The New York Times, medio del cual son socios, el magnate Carlos Slim y el expresidente Carlos Salinas de Gortari. Con la información proporcionada por tres personas con conocimiento del tema, el periódico asegura que “el Gobierno de México tiene suficiente evidencia para presentar cargos contra funcionarios vinculados al escándalo de corrupción de la empresa brasileña Odebrecht, pero no actúa porque podría afectar al PRI de cara a las elecciones presidenciales.

Por cierto, ante la confrontación que libran con todo Anaya y Peña Nieto, el tabasqueño seguramente solo observará la golpiza desde una distancia prudente muy lejos del pleito, lo cual le permitiría seguir manteniendo su amplia ventaja sobre ellos.

La verdad es que Anaya está prácticamente fuera de combate casi desde el segundo debate.

 

Tuvo un leve aliento de recuperación después de su asistencia a la Ibero y del fallo del Tribunal de Tamaulipas sobre el caso Ayotzinapa, caso en el que están involucrados hasta la médula seguidores del queretano como Emilio Álvarez.

Parecía pues que la campaña del panista tendría un leve repunte, cosa que no ocurrió porque se vio diluida rápidamente con la sombra de sospecha, de que el Gobierno tiene elementos de mayor peso para acusar al panista de defraudador fiscal.

Y que en caso que de ser remitida la denuncia a la PGR, el indiciado iría de inmediato a prisión, sin alcanzar siquiera el beneficio de una fianza que mediante un amparo pudiera obtener para llevar su juicio en libertad.

Es una realidad verdaderamente lamentable que el último debate previo a las elecciones del próximo 1 de julio, pudiera estar desierto de propuestas y se convierta en un alegato de barandilla.

Sería una sorpresa que los aspirantes pudieran ceder ante tal tentación y se concentrarán solamente en las propuestas y como las llevarían a cabo, que es lo que los mexicanos quieren escuchar, sobre todo los indecisos.

Sería un milagro en el supuesto que se oyeran los ruegos de la sociedad que clama: “Hazlos Dios de tu rebaño”.

 

Pero Son tercos como las mulas.