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Columnas

No es Andrés, es el sistema

@JuanDavilaTovar mar 12 jun 2018 15:49
Andrés no solo es favorito en encuestas y sondeos de opinión, sino que tal simpatía aumenta y se consolida al paso del tiempo por todo el país
Andrés no solo es favorito en encuestas y sondeos de opinión, sino que tal simpatía aumenta y se consolida al paso del tiempo por todo el país
Foto propiedad de: Internet

  Luego de que Andrés Manuel López Obrador superó el 50 por ciento en intención de voto en varias evaluaciones, El País pronosticó al candidato presidencial 92 por ciento en probabilidades de triunfo electoral. La metodología utilizada en el modelo del diario español, básicamente fue la suma y promedio de diferentes encuestas considerando un margen de error. Una predicción tan contundente llama la atención pues el candidato favorito ha competido ya en dos ocasiones por el Poder Ejecutivo, sin embargo en elecciones previas no alcanzó ventaja siquiera similar.

Andrés no solo es favorito en encuestas y sondeos de opinión, sino que tal simpatía aumenta y se consolida al paso del tiempo por todo el país. El último balance de Reforma daba a AMLO 52%, Anaya 26% y Meade 19%. Como vemos, hay 26 puntos porcentuales entre el primero y segundo lugar, no solo es un margen amplio, sino que Obrador nunca gozó tal ventaja en las dos elecciones anteriores ¿Cómo se explica este fenómeno siendo el mismo aspirante? ¿Por qué Andrés hoy cuenta con una preferencia mucho mayor que en 2006 y 2012, incluso con la aceptación de una parte de la élite política y económica?

Un hecho es que el personaje favorito ha permanecido básicamente igual. En por lo menos 20 años, Andrés ha mantenido fundamentalmente la misma esencia como político aunque se identifican ligeras variaciones de carácter o posturas en algunos temas, no obstante la mayoría de sus propuestas son idénticas: política económica, corrupción, campo, educación y programas sociales en favor de los desfavorecidos. Basta leer sus libros y proyectos de nación para confirmarlo. Pero entonces si AMLO ha sido el mismo ¿por qué a 20 días de la elección su triunfo es casi indiscutible?

En 1845 el alemán Karl Marx consideró que los filósofos se habían limitado a interpretar el mundo de distintos modos, pero de lo que se trataba era de transformarlo. Un siglo después Niklas Luhmann, también alemán y uno de los sociólogos más destacados dedicaría gran parte de su vida intelectual no a interpretar o transformar, sino a observar y describir con precisión la complejidad del mundo moderno; de este modo surge su original y valiosa contribución a la sociología: teoría de sistemas. Luhmann en pocas palabras afirma que el sistema social está constituido por subsistemas: político, económico, educativo, científico, mediático, religioso, artístico, jurídico, etc. Su teoría se constituye por sistemas, no por sujetos. Los distintos subsistemas pueden tener alteraciones, irritaciones que modifican la estabilidad de los mismos, pero con un proceso autorreferencial de acoplamiento entre las distintas estructuras la estabilidad del sistema social permanece.

Ahora bien, ante la coyuntura nacional como la que nos encontramos, ampliamente descrita por analistas, académicos, políticos e intelectuales como crisis en distintas materias: desigualdad, corrupción, impunidad, violencia, Estado de Derecho. Luhmann llamó irritación a hechos que modifican el sistema social. En otras palabras, en nuestro país los diversos sucesos a lo largo del tiempo que han provocado un fenómeno social de hartazgo ciudadano, podrían explicar desde la teoría del sociólogo alemán, la amplia preferencia electoral que hoy goza el candidato AMLO; seguramente diría Luhmann que no es Andrés, es el sistema lo que se ha modificado, el subsistema social, económico, político, mediático, son las condiciones sociales, circunstancias que ahora favorecen a un candidato y rechazan a los otros tres, no como individuos o sujetos, sino como sistemas. “Los acoplamientos estructurales solo pueden suscitar irritaciones, sorpresas y perturbaciones. Los conceptos de acoplamiento estructural y de irritación se encuentran condicionados entre sí de manera recíproca”.

En suma, lo que tenemos en nuestra sociedad actual es precisamente un desfase estructural y bajo la dinámica de esta teoría, la estabilidad del sistema social sucederá por encima de los sujetos. Para Luhmann lo decisivo no es la política, sino la sociedad. Por lo tanto en la elección más costosa y compleja de la historia de México, Andrés ganará, le guste o no a la minoría privilegiada de siempre.

 

"¿Qué sucedería si la ciencia política tomara en serio la sociología bosquejada por Luhmann acerca del sistema político"  kai Uwe Hellmann