jueves 18 de octubre de 2018 | 08:45
Columnas

Anaya y Meade, la fiera lucha por el tercer lugar

@NietzscheAristo mar 12 jun 2018 10:21
AMLO  ganará con amplia ventaja
AMLO ganará con amplia ventaja
Foto propiedad de: Internet


                                

No es broma, encuestas recientes han aproximado a Anaya y Meade en la intención del voto; algunas los ponen en el terreno del empate técnico o de plano, como en la más reciente de SDPnoticias, se les coloca en un empate literal. Eso sí, muy lejos del líder, López Obrador.

Y si por algún tiempo algunas mediciones dieron el segundo lugar a Meade y muchas otras se lo otorgaban a Anaya, hoy no existe un segundo lugar que pudiera tener una mínima posibilidad de competir con el líder opositor. Lo que hay es una lucha por empatar en tercer lugar entre un panista del PRD descendente y un panista del PRI ajustando 1-2 puntos a la alza.

Por supuesto, hay que descalificar a Massive Caller y Gea/Isa, instrumentos de Anaya y Castañeda Gutman. También a las encuestas dadas a conocer por el portal 24hrs y por Pop Group, al servicio de Meade y Nuño. Aunque pareciera que las dos primeras ya no han estado recibiendo puntualmente los depósitos respectivos de Anaya y Castañeda, pues de pronto se alocan y ubican a López Obrador con gran ventaja. De la encuesta científica y sentimental del Brinco en Facebook, ni hablar.

La pesada carga priista y peñista que sobrelleva Meade le da su ubicuidad no sólo en las encuestas, sobre todo entre la sociedad que tampoco cree en su ceguera y sordera frente a la corrupción de sus correligionarios. La pesada carga panista y perredista ha ubicado a Anaya. El fardo personal de corrupción duplica al menos el peso del bulto del pan-perredista. Y así estamos ante una política de bultos que compiten no por el segundo, sino por el tercer lugar.

El pleito se ha vuelto fiero, como se percibe en las mutuas descalificaciones del fin de semana. Mientras Anaya quiso victimizarse después de darse a conocer el video “argentino” -donde aparece el hermano del socio que ahora niega, Barreiro, vinculándolo con mecanismos de lavado de dinero y con la promesa de jugosos negocios en caso de llegar a la presidencia- y acusa a Peña y López Obrador de haber pactado, de manera inusual Meade realizó un ataque crudo, sin contemplaciones: “es un vulgar ladrón, que desde el poder se robó dinero, lo cacharon y debe pagar las consecuencias”.

Y el panista del PRD, airado, contestó al priista: “con esa carita de mosquita muerta que tiene, la verdad es que es un cínico corrupto igual que todos los del PRI” (con los que pactó durante casi todo el sexenio y que ahora quiere olvidar). Y ahora, un nuevo adherente del candidato priista, Ernesto Cordero, asistió a la PGR a presentar una denuncia contra su compañero de partido para que sea investigado por lavado de dinero y enriquecimiento. Pleitos de familia, pues; del PRIAN. López Obrador, como es natural, les ha sugerido que se serenen.

Mientras tanto, en el México que tiene deseos de cambio, López Obrador continúa infatigable y triunfante con un impresionante paso en los múltiples mítines, como un fenómeno social que no sólo recoge, como se ha dicho, el malestar, el enojo, el hartazgo social, sobre todo, concita la esperanza.

Y así llega al tercer y último debate: dos candidatos empatados en tercer lugar y un primer lugar que los mira de lejos. Y de continuar la fiera batalla de uñas y dientes por el ambicionado tercer lugar, acaso el líder opositor incremente su ventaja y la historia de la elección 2018 concluya más o menos así: López Obrador con un 65% de los votos, Meade con 16%, Anaya con 14%, 3.5% de votos nulos (que incluyan los de Zavala) y el Brinco con un generoso 1.5% dedicados a su caballo.