miércoles 17 de julio de 2019 | 12:44
Columnas

AMLO y la reforma que anuncia en educación superior

@EduardoBackhoff sáb 09 jun 2018 20:28
¿Estará proponiendo esto solo para ganar votos, sabiendo que es imposible instrumentarlo? Espero que en el último debate presidencial aclare lo que está inquietando a mucha gente
¿Estará proponiendo esto solo para ganar votos, sabiendo que es imposible instrumentarlo? Espero que en el último debate presidencial aclare lo que está inquietando a mucha gente
Foto propiedad de: Internet


Ahora que se acerca el último debate presidencial hay que pensar en los temas importante de educación, dado que los candidatos han dicho poco al respecto.

Mucho se ha hablado de la reforma educativa y de su posible derogación, modificación o continuación. En estos términos se han manifestado, respectivamente, AMLO, Anaya y Meade. Sin embargo, la reforma educativa de 2013 solo atendió el tramo de la educación obligatoria, dejando afuera a la educación superior, con excepción de alguna reglamentación de las escuelas Normales.

Muy poco se ha dicho sobre los planes que los candidatos tienen respecto a la educación superior. Solo AMLO se ha referido a este nivel educativo, prometiendo que dará becas a todos los estudiantes que deseen estudiar una licenciatura y que cancelará los exámenes para ingresar al nivel de educación superior. El lema que ha impulsado en su campaña al respecto es: “becarios sí, sicarios no”.

Sin embargo, AMLO no nos dice qué mecanismo va a utilizar para seleccionar a los aspirantes a ingresar a las universidades, toda vez que sería imposible que todos ellos ingresen a la institución y carrera de su elección. El caso más emblemático es el de la UNAM que acepta a menos del 10% de los aspirantes. Así, para cumplir con su promesa, AMLO solo tiene tres caminos: 1) incrementar el presupuesto a las universidades para que crezcan tantas veces como sea necesario, de tal manera que no quede afuera ningún aspirante (para el caso de la UNAM, esto supondría un financiamiento de 400 mil millones de pesos anuales), 2) incrementar la oferta de los sistemas educativos a distancia universitarios (lo que también supondría una selección para determinar quiénes estudian en este sistema), 3) abrir nuevas Instituciones de Educación Superior (lo que implicaría un mayor presupuesto que hacer crecer a las ya existentes). En cualquier caso, siempre habrá estudiantes que deseen estudiar en una institución, carrera o modalidad educativa (presencial o a distancia) y que por el cupo limitado de la institución no puedan acceder. En este caso, el único mecanismo que se me ocurre que AMLO puede estar pensando es el que utiliza la Universidad de la Ciudad de México (UCM): el sorteo de ingreso. Con este mecanismo se selecciona al azar a los estudiantes que ingresan a la institución.

Sin embargo, este mecanismo presenta muchos inconvenientes. El primero de ellos es que rompe con la racionalidad del mérito y del esfuerzo. Ya no serán los estudiantes más destacados que ingresen a las mejores universidades, sino que todas las IES tendrán estudiantes igualmente formados (buenos, regulares y malos). Los alumnos que vivan cerca de una universidad tampoco tendrán ninguna prioridad para estudiar en ella, lo que generará que estudiantes que vivan fuera de la Ciudad de México puedan acceder en igualdad de condiciones azarosas a la UNAM. De cualquier manera, habrá quienes, por razones fortuitas, de lejanía o de falta de interés por estudiar en una universidad que la suerte los eligió,  se desestimulará que los estudiantes hagan su mejor esfuerzo para prepararse y poder ingresar a la universidad y carrera de su elección.

Por otro lado, me pregunto ¿qué pasará con las escuelas de Medicina o de Ingeniería? las cuales requieren de estudiantes altamente formados, capacitados y motivados. Ahora, solo ingresan a estas carreras quienes tienen un promedio escolar muy alto y quienes, además, obtienen las calificaciones más altas en los exámenes de ingreso. ¿Será que AMLO está pensando en que cualquier estudiante, independientemente de su aprovechamiento escolar, tenga las mismas oportunidades para ingresar a estas carrearas altamente demandadas y demandantes? Si fuera el caso, el fracaso de este modelo se evidenciaría inmediatamente, toda vez que en los primeros semestres habría una gran deserción escolar, mucho mayor a la existente.

Desgraciadamente, la experiencia de utilizar este mecanismo, al menos en la Universidad de la Ciudad de México, es muy mala. A 15 años de su creación, esta universidad se destaca por su poca calidad académica, por tener un gran ausentismo de docentes y alumnos y por su baja eficiencia terminal. De acuerdo con El Financiero, en 2015, esta universidad tuvo un presupuesto cercano a los 1.2 mil millones de pesos y desde 2001, solo se han inscrito cerca de 50 mil alumnos, de los cuales apenas 700 se habían titulado para ese año. Me pregunto, ¿éste es el modelo que quiere impulsar AMLO en todo el país? ¿Creerá que los rectores y la sociedad en general dejarán que se haga un experimento social de tal magnitud y de enorme riesgo? ¿Estará proponiendo esto solo para ganar votos, sabiendo que es imposible instrumentarlo? Espero que en el último debate presidencial aclare lo que está inquietando a mucha gente.

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(El autor es miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Fue consejero presidente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y actualmente preside Métrica Educativa, A.C.)