martes 23 de octubre de 2018 | 03:37
Columnas

Crónica política. Zopilotes tras los votos de Margarita

@rosyramales jue 17 may 2018 09:49
Seguramente hay razones de fondo, que Margarita prefirió callar.
Seguramente hay razones de fondo, que Margarita prefirió callar.
Foto propiedad de: Internet

Los por qués quizá estén de más. En medio de la voracidad electoral lo que ahora importa más es con quién se irán los simpatizantes de Margarita Zavala tras renunciar a la candidatura independiente a la Presidencia de la República. 

Porque si bien la preferencia electoral hacia ella apenas llegaba al 3%, en la democracia las elecciones se ganan o se pierden con un voto, entonces tal porcentaje vale oro para sus más cercanos competidores. 

De ahí que merodeen cual zopilotes, sobre todo el candidato presidencial de la coalición “Por México al Frente” (PAN-PRD-MC), Ricardo Anaya Cortés, quien seguramente clama un pronunciamiento a su favor por parte de Margarita Zavala. 

Por supuesto, con el propósito de atraer a los simpatizantes de la dimitente, quien no declinó públicamente a favor de ningún abanderado, lo cual sería como una inducción electoral hacia alguien determinado.

Nada más. Porque jurídicamente es imposible pasar los votos de un candidato hacía otro. 

Declinar por Ricardo Anaya Cortés habría sido la deshonra más grande de Margarita Zavala, pues fue el causante de su salida del PAN por negarse a democratizar la selección del candidato de este partido a la Presidencia de la República; poniéndole todo tipo de obstáculos para competir internamente.

Fue como una patada a Margarita.

Sumarse al candidato presidencial de la coalición “Todos por México” (PRI-PVEM-Panal), José Antonio Meade Kuribreña, sería criticable porque éste representa al partido opuesto a la ideología de Margarita Zavala.

Sin embargo, sería menos deshonroso porque Meade no es priista, sino un ciudadano arropado por el PRI y aliados electorales. Además, ella lo trató durante el sexenio de su esposo, Felipe Calderón Hinojosa, en el cual José Antonio fue titular de las secretarías de Energía y de Hacienda y Crédito Público.

En fin, públicamente Margarita Zavala no declinó por ninguno de los abanderados para dejar en libertad a sus simpatizantes de seguir y votar por el candidato presidencial que prefieran. ¿Qué harán sus simpatizantes? Quizá el voto de éstos se pulverice.

Aunque hay panistas que al renunciar Margarita a la candidatura presidencial, están inclinándose hacia el voto útil a favor de Ricardo Anaya; incluso, antes de la dimisión de la ex Primera Dama ya lo consideraban así al ver el poco crecimiento de ella en la preferencia electoral.

“Aunque no nos guste, pero es mejor votar por Anaya a que gane AMLO”, dicen algunos panistas.

Pero el destino de Ricardo Anaya tampoco es claro. Tiene pendiente el caso del supuesto lavado de dinero, investigado, incluso, por autoridades europeas.

Como tampoco es claro el destino del candidato presidencial por la coalición “Juntos Haremos Historia” (Morena-PT-PES), Andrés Manuel López Obrador, de quien en redes sociales ha circulado un video donde parece desvanecerse momentáneamente; cierto o falso, pero ha sembrado la duda sobre la salud del líder morenista.

En fin, a ver qué pasa. Por lo pronto, la renuncia de Margarita Zavala a la candidatura presidencial por la vía independiente mete en apuros al Instituto Nacional Electoral (INE), cuyo Consejo General primeramente tendrá que conocer formalmente la dimisión de la abanderada.

La ley es clara: Cuando las boletas electorales ya estén impresas, no podrán reimprimirse. Claro, el Consejo General del INE podría tomar el acuerdo de reimprimirlas, pero ello implicaría erogar varios millones de pesos que se salen del presupuesto electoral.

El seis de mayo inició la impresión de las boletas electorales de la elección presidencial, y según dijo el consejero Marco Antonio Baños el avance es ya del 45%. Por lo tanto, el INE revisará si es posible reimprimirlas o solamente ordenar excluir el nombre de Margarita Zavala del porcentaje de boletas que faltan por imprimirse.

El segundo debate, el acceso a los tiempos de radio a televisión y el financiamiento público que deja Margarita, es lo de menos; lo demás son las boletas electorales de la elección presidencial porque hay fechas fatales como la establecida para la distribución de las boletas a los 300 consejos distritales, y de ahí a los presidentes de las mesas directivas de casilla.

Entonces, la autoridad electoral está sobre el tiempo.

Margarita Zavala dejó la duda sobre la causa real de su renuncia a la candidatura presidencial por la vía independiente. Cierto, hacer campaña sin recursos económicos es equivalente a la nada, pero ella renunció al financiamiento público (el cual, por cierto, es pírrico para los independientes).

Pero cuando se tiene el firme propósito de pelear hasta el final, aún a sabiendas de la derrota segura, se sigue en la contienda. Margarita Zavala tenía el propósito, lo tuvo desde el momento en que renunció al PAN para lanzarse como independiente. ¿Por qué entonces dimitir a más de la mitad del camino?

Seguramente hay razones de fondo, que Margarita prefirió callar. ¿Presiones o amenazas? Sería muy grave para el país. Porque entonces determinados sectores o fuerzas fácticas pondrán al próximo Presidente de la República, no la voluntad popular.

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