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Columnas

Reforma, Evaluación Docente y Democracia

@jcma23 mié 16 may 2018 13:38
No es mucho pedir que cuando se hable de
No es mucho pedir que cuando se hable de "otros modelos" factibles o probados de evaluación docente y directiva
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Durante esta semana, las campañas políticas de los candidatos presidenciales, en México, se han focalizado en la discusión sobre si es viable o no la Reforma Educativa 2012-2018. Junto con este tema general, ha sido inevitable entrar también a la discusión sobre qué tipo de evaluación de docentes y directivos es la más pertinente para "mejorar" la educación pública en el país; así como analizar qué papel juega dicha evaluación en el propósito general, supuestamente consensuado y establecido a nivel constitucional, de "elevar la calidad" de la educación.

En ese contexto, pienso que con la publicación reciente del documento “Educación para la Democracia y el Desarrollo de México”, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), a través del cual ese organismo público dio a conocer un conjunto de propuestas para fortalecer al Sistema Educativo Nacional (SEN), elevar la calidad de la enseñanza y promover la equidad e inclusión en la escuela, se reinicia también, implícitamente, un interesante debate en torno a qué modelo de evaluación de docentes y directivos escolares requiere la educación pública.

Existen dos modelos principales de evaluación docente que tienen influencia y dominan, en los planos nacional e internacional, la discusión actual sobre este tema. Me refiero a la opción que hoy reivindica la Junta de Gobierno del INEE, como institución pública, autónoma, del Estado mexicano, por una parte, y la otra opción que se propone desde los círculos académicos independientes.

Para describir la primera opción o modelo de evaluación docente, cito nuevamente un párrafo del documento antes mencionado “Educación para la Democracia y el Desarrollo de México” (1), tal como lo hice en mi colaboración publicada la semana pasada ("Democracia para la Educación", SDP Noticias, 11 de mayo, 2018), ya que ahí se establecen las bases administrativas de este modelo: “El Servicio Profesional Docente debe revisarse y mejorarse, no obstante, el mérito individual (ponderado a través de la evaluación docente) ha de ser la única llave que abra el ingreso a la profesión magisterial y a la promoción a cargos de dirección, supervisión y asesoría técnica pedagógica, así como a la asignación de estímulos. Por otro lado, la profesionalización docente tiene la encomienda de fortalecer la vocación, los conocimientos y capacidades óptimos para que los docentes alcancen un alto desempeño en el salón de clases y en la escuela. La evaluación docente es un medio para promover la permanente superación del profesorado. Sería desafortunado no mantener el esfuerzo iniciado y retornar o reproducir malas prácticas y arbitrariedades del pasado.” (pp. 27-28; ver también documento completo: pp. 57-58, Punto 6). Léase bien "...Única llave..."

La segunda opción o segundo modelo de evaluación docente ha sido expuesto en varios espacios académicos por el doctor Ángel Díaz Barriga. En éste se sugiere que la evaluación a docentes no sólo debe ser individual, sino también colegiada, es decir, entre pares (también se le llama "evaluación social"). En palabras del investigador universitario del IISUE, estos son los argumentos:

"En México ha privado, hasta este momento y en todos los niveles del sistema, y en todas sus acciones, la visión gerencial administrativa por sobre la visión que podría provenir de las ciencias de la educación. En las ciencias de la educación lo que se busca es mejorar el proceso educativo. Buscamos trabajar sobre procesos, no tanto sobre resultados. Y comprender qué es lo que está pasando, qué es lo que explica un proceso. Si un sujeto aprendió o no aprendió, si un maestro pudo trabajar... por ejemplo, lo que nos preguntamos es ¿qué es lo que está permitiendo que esto acontezca? Buscamos una explicación. Porque si no damos una explicación, no vamos a tener elementos de acción. La visión administrativa, en cambio, busca tomar decisiones. Para mí la meta de la evaluación, desde la perspectiva de las ciencias de la educación, es mejorar. Su mecanismo es la comprensión, su función intrínseca es retroalimentar." (2)

Continua así su exposición el doctor Díaz Barriga: "Desde la perspectiva de las ciencias de la educación, la evaluación implica un espacio de auto y co-reflexión sobre procesos y resultados con la finalidad de formar un proyecto de cambio. ¿Cuándo puede un alumno cambiar su actitud ante el aprendizaje? Cuando él dice “me estoy dando cuenta de lo que estoy haciendo y deseo aprender”. ¿Cuándo puede un profesor mejorar? Cuando encuentra que tiene condiciones de hacer mejor lo que está haciendo. Mientras no logremos llegar a ese nivel no podremos hacer grandes cambios." (p. 198)

"La evaluación formativa tiene que asumir una dimensión personal, tiene que implicar involucramiento por parte de los participantes, tiene que despertar el entusiasmo, justo lo contrario de lo que está pasando en México. Requiere que cada uno asuma este proceso de evaluación y que se realice coevaluación y autoevaluación. Si en las escuelas se trabajaran proyectos de evaluación formativa, los profesores podrían asumir acciones de coevaluación o autoevaluación, quizá a nivel escuela, quizá a nivel de supervisión escolar, dependiendo de cada región, de cada localidad y del liderazgo que el docente tenga en su comunidad."

"Este método de auto confrontación —que surgió de la Antropología— es el que está siendo utilizado por los investigadores que analizan con el profesor el video que él permitió que se grabara (en un ejemplo sobre lo que se ha aplicado en Chile), y se utiliza para revisar por qué tomó ciertas decisiones, por qué en tal momento resolvió la situación cognitiva de tal forma, etc. El método permite que no sólo se haga con un profesor, sino entre dos o tres profesores. Yo creo que este método está bastante bien fundamentado y que podría ser una de las estrategias que se siguieran para la autoevaluación. No hay que olvidar, como dice Barbier, la necesidad de reconocer factores subjetivos y aleatorios, es decir, de contar con información adicional."

"El modelo de evaluación que se estableció en el país (México) es un modelo individualista, de alumnos, de docentes, de programas, etc. Estamos compitiendo todos contra todos: qué estímulo te compete en la universidad, qué nivel tienes en Carrera Magisterial, cuánto estás obteniendo en la prueba a gran escala… Y, además, el reconocimiento que se hace es individual. En años anteriores los alumnos con los puntajes más altos en la prueba ENLACE iban a una ceremonia con el presidente (de la República) para que les diera una recompensa; también los maestros. Por eso no sé si deberíamos hablar de la necesidad de un modelo social o un modelo integral de evaluación, donde cada institución sea el eje de la evaluación. Y que en este modelo social se permita evaluar el contexto, el proyecto, la integración académica y los alumnos. Lo veo más o menos de esta manera. Con datos del INEGI podemos hacer comparaciones de escuelas y establecer, por ejemplo, que tal escuela de Chiapas es comparable con tal escuela de Oaxaca y con tal escuela de Guerrero. Obtendríamos así un criterio respecto de las condiciones socioeconómicas que produciría unidades, o bloques de instituciones. Ya se evalúa la infraestructura; de esto tenemos mucha información. Pero lo que no se evalúa en la escuela es el ambiente y el proyecto pedagógico, esto es, cómo está integrado el grupo de profesores, cuál es la calidad de liderazgo que ejerce el director, de dónde provienen los profesores, si realmente han podido construir un proyecto común o asumir un proyecto de trabajo común. Y después, de ahí se puede pasar a evaluar a los alumnos y a los docentes, pero todo interrelacionado, de manera que en un momento dado se pueda decir de una escuela: “nos vamos a dedicar por los próximos dos o tres años a fortalecer el aprendizaje de las matemáticas”, y que el Consejo Técnico formule el programa de trabajo escolar para uno, dos o tres años. Y que se autorice. Esto va contra ciertas ideas de estandarización, pero a mí me parece que sería deseable que los consejos técnicos pudieran intervenir en decisiones de este tipo. Y que esto tenga que ver con qué tipo de formación se va a demandar para la escuela, y qué tipo de métodos se van a experimentar con los estudiantes, de suerte que en tres años se realice una evaluación donde nos digan si efectivamente lo que propusimos en nuestra meta escolar lo lograrnos o no lo logramos. Creo que tendríamos un cambio de mediano plazo, pero sería un cambio mucho más consistente que lo que tenemos en este momento."

No es mucho pedir que cuando se hable de "otros modelos" factibles o probados de evaluación docente y directiva, por ejemplo, sociales o integrales, las autoridades educativas estén dispuestas (lo digo por el titular de la SEP y los miembros de la Junta de Gobierno del INEE), a discutir estas ideas, y específicamente a dilucidar las conexiones o vinculaciones estrechas que existen entre procesos de evaluación docente y directiva, y los procesos de valoración escolar entre pares. Dicho en otras palabras: Estar abiertos a debatir la posibilidad de cambio o modificación de los términos de la Ley General del Servicio Profesional Docente (como ya lo ha manifestado el INEE), pero más allá de la ideología de la "meritocracia"; y concebir las grandes aspiraciones de la Reforma Educativa (que tiene que ver implícitamente con la necesidad del "cambio"), junto con los procesos de "horizontalización" (y de democratización, o menos verticalidad) de los asuntos o procesos educativos, y dentro de ellos, por qué no, los asuntos y procesos inherentes a la evaluación de docentes y directivos escolares.

 

Fuentes:

(1)  INEE (2018) “Educación para la Democracia y el Desarrollo de México. Versión digital.

(2) Rueda Beltrán, Mario; Schmelkes, Sylvia; Díaz-Barriga, Ángel. La evaluación educativa. La evaluación en la educación superior. Perfiles Educativos, vol. XXXVI, núm. 145, 2014, pp. 190-204 Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, UNAM.

 

 

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