martes 22 de mayo de 2018 | 12:51
Columnas

Preguntar por su salud pasa, aunque la insistencia sea mucho pasar. Pero, ¿inventarle enfermedades a AMLO?

@FedericoArreola mié 16 may 2018 07:47
Si la columna de este miércoles de Raymundo la escribió para justificar lo que ayer hizo su amigo Pancho Garfias, qué bueno: la amistad es para eso. Pero, ni hablar, Pancho se fue un poco o un mucho más allá de lo debido
Si la columna de este miércoles de Raymundo la escribió para justificar lo que ayer hizo su amigo Pancho Garfias, qué bueno: la amistad es para eso. Pero, ni hablar, Pancho se fue un poco o un mucho más allá de lo debido
Foto propiedad de: Internet


Ayer cuestioné a un respetado y querido columnista de Excélsior, don Pancho Garfias, no por preguntar cuál es en la actualidad el estado de la salud de Andrés Manuel López Obrador, sino por repetir algunos chismes infundados de redes sociales que hasta males psiquiátricos atribuyen al candidato presidencial de Morena.

Andrés Manuel, a pesar de su enorme ventaja en las encuestas, todavía no gana y, por supuesto, si se equivoca y sus rivales se ponen listos, puede perder, a la buena o a la mala, para el caso es lo mismo: se quedaría otra vez, haiga sido como haiga sido, sin llegar a la Presidencia de México.

Ahora bien, como lo más probable es que AMLO resulte victorioso en la contienda presidencial, sus enemigos siembran versiones perversas acerca de su salud.

Coincidiendo con la columna de Garfias, periodista muy influyente, y con la campaña sucia de internet sobre los males reales e inventados de Andrés Manuel, ayer circuló en WhatsApp un viejo video, de hace bastantes años, en el que el candidato de Morena se marea un poco.

Sí, Andrés tuvo un infarto y lo superó. Está tan bien de salud que es el candidato presidencial que más giras por el país realiza. 

Desde luego, se vale preguntar por su salud, como lo hizo ayer Francisco Garfias en Excélsior y como lo hace hoy, en El Financiero, Raymundo Riva Palacio.

Lo que no se vale es difundir enfermedades inexistentes de López Obrador, lo que en un exceso inusual en él ayer sí hizo Garfias, y hoy no hace Riva Palacio.

Si la columna de este miércoles de Raymundo la escribió con el propósito de justificar lo que ayer hizo su amigo Pancho Garfias, qué bueno: la amistad da para eso y para más.

Pero si Raymundo vuelve a leer el artículo de Garfias, encontrará que el más importante columnista de Excélsior y, sin duda, uno de los más destacados de México cayó en un exceso, que Pancho debe reconocer: el de no solo preguntar por la salud de AMLO, sino añadirle a sus enfermedades reales —bien tratadas y por lo tanto superadas— nuevos padecimientos creados por los cerebros perversos de los estrategas especializados en guerra sucia electoral.