jueves 18 de octubre de 2018 | 08:44
Columnas

En contexto. Candidatos ciegos a la ciberdelincuencia y apartados de las TIC

@lusacevedop mié 16 may 2018 08:46
La vulnerabilidad del sistema de pagos quedó en evidencia y mostró también que el programa gubernamental quedó rebasado por la ciberdelincuencia
La vulnerabilidad del sistema de pagos quedó en evidencia y mostró también que el programa gubernamental quedó rebasado por la ciberdelincuencia
Foto propiedad de: Internet

Los ataques frontales al sistema de pagos representada por los ciberataques a la banca mexicana exhiben el notable atraso tecnológico de nuestro país y reflejan la vulnerabilidad de la sociedad mexicana frente a la globalización.

También confirman la opacidad de las autoridades para informar oportunamente de un problema que se ha registrado en varias ocasiones y en contra de varias instituciones, sin que esos “incidentes” afecten el patrimonio de los usuarios de los servicios financieros.

El tema no es menor para nadie por varias razones, cada vez más mexicanos utilizan la llamada banca en línea ya sea para hacer pagos o cobros de nómina, entre muchos más, pero también para llevar a cabo múltiples transacciones electrónicas que pueden ser desde la compra de boletos para algún espectáculo o hacer negocios.

La confianza, en consecuencia, es indispensable para el sistema financiero.

Hace unos meses, en octubre del año pasado, el gobierno federal informó con una estruendosa propaganda mediática sobre la creación de un “robusto” programa de Fortalecimiento de la Ciberseguridad para la Estabilidad del Sistema Financiero Mexicano para proteger, detectar fallas y vulnerabilidades en los sistemas de información, a fin de responder con absoluta oportunidad.

El “cibercrimen es un riesgo latente por lo que hay que estar listos cuando suceda”, se dijo en los discursos coronados por el entonces secretario de Hacienda, José Antonio Meade, el presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Jaime González Aguadé, que no imaginaba sumarse a la campaña presidencial, y también por Agustín Carstens, aún gobernador del Banco de México.

Se ofreció “agilidad y la capacidad de detectar temprano vulnerabilidades en los sistemas de defensa” ante cualquier ciberataque al sistema de pagos.

Pero como ha ocurrido con casi todo lo que involucra tecnología operada por el gobierno, el Programa de ciberseguridad no solo se quedó corto, sino que es ineficaz.

Antes del “hackeo” que ahora nos confirman en contra de varios bancos, supimos del ataque a instituciones del sector público como el Banco Nacional de Comercio Exterior (BANCOMEXT), el Banco del Ejército y la Armada (BANJERCITO), pero también al SAT.

En este año la ciberdelincuencia mostró que es más ágil que el programa gubernamental y que los bancos privados, amparados en la propaganda gubernamental, tampoco han hecho su tarea completa o se quedaron con los “esquemas de vanguardia del año anterior” y, por eso, desde el 27 de abril hay ataques en la operación del SPEI, que es el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios desarrollado por el Banco de México que permite transferir dinero entre cuentas de depósito a través de internet, aplicaciones y teléfonos celulares, además de que es el más cercano a nuestros bolsillos.

La vulnerabilidad del sistema de pagos quedó en evidencia y mostró también que el programa gubernamental quedó rebasado por la ciberdelincuencia

Aunque el SPEI no se desplomó, ni se afectó el patrimonio de los usuarios, los servicios financieros son lentos y eso afecta la confianza en las operaciones bancarias.

Los ciberataques en México no son novedad. Cada año se reportan incidentes de este tipo que representan un costo del orden de 5 mil millones de pesos, según datos de la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de la Comunicación y de las Tecnologías de la Información (Canieti).

Pero organizaciones como Microsoft y PWC estiman que la industria del secuestro de información es de más de mil millones de dólares. Recordemos que el ataque de “Wanna Cry que afectó a unos 250 equipos de cómputo en el mundo dejó en claro que la ciberseguridad es el tema.

Cisco, la principal desarrolladora global de tecnología de la información considera que diariamente se registran más de 20 mil millones de ciberataques en el mundo. Fuentes del gobierno mexicano reconocen extraoficialmente que del total de los casos conocidos de “hackeo”, 64 por ciento se dan en contra de instituciones públicas y que un 32 por ciento afectan a la estructura financiera, pública y privada.

Y lo peor, la reciente Ley Fintech no contempla ciberseguridad.

Sorprende, además de la opacidad en la información sobre la crisis en el sistema electrónico de pagos, que ninguno de los candidatos presidenciales manifieste interés por el tema de la digitalización como punto de partida para la solución de los problemas nacionales en materia de combate a la corrupción, bienestar social y rendición de cuentas; asuntos que necesariamente tienen que ver con la confianza.

A partir de estos “incidentes” financieros los candidatos deberían plantearse que no basta con prometer Internet para Todos, sino pensar que el futuro se basa en la digitalización, como herramienta indispensable para la modernización, y en la ciberseguridad como expresión de la certidumbre y sin riesgos o peligros.

@lusacevedop