martes 14 de agosto de 2018 | 10:41
Columnas

Debate y ópera: Meade, matar a Desdémona; AMLO, ser el Otello exultante, y Anaya, el perverso Yago

@FedericoArreola mar 15 may 2018 23:39
“Los tres deberán representar los extremos. Meade, el Otello aguerrido, celoso, agresivo. Anaya, el que ya dijimos, el celoso y ambicioso del poder popular de Otello. López Obrador, el guerrero exultante, victorioso, estentóreo del primer acto“
“Los tres deberán representar los extremos. Meade, el Otello aguerrido, celoso, agresivo. Anaya, el que ya dijimos, el celoso y ambicioso del poder popular de Otello. López Obrador, el guerrero exultante, victorioso, estentóreo del primer acto“
Foto propiedad de: Internet


La otra noche escuchaba la estación radiofónica de música clásica de la Ciudad de México, propiedad del gobierno naturalmente.

Alguien hablaba sobre las dificultades de cantar la ópera Otello, de Verdi. Por lo que entendí —la voz del Waze y algunas llamadas telefónicas no me permitían concentrarme—, el que explicaba esa situación era el tenor mexicano Francisco Araiza, pero no puedo estar seguro.

Dijo el hombre que se expresaba en la radio que él fue amigo de Pavarotti y que una vez el legendario cantante italiano le confió que le había ido muy mal interpretando alguna aria del Otello.

Pavarotti dijo que como él no era celoso, no podía meterse en el personaje, además de que su voz no era la adecuada para esa composición.

Pensé en José Antonio Meade: no es agresivo por naturaleza, pero si quiere tener una oportunidad en el segundo debate presidencial, tendrá que esforzarse para serlo: se le debe ver no solo al ataque, sino tambièn como alguien capaz de encabronarse, es decir, como lo que él no es ni nunca será.

Y también pensé en López Obrador: Andrés Manuel tendrá que dejar el ánimo peleón en su casa. En el primer debate fue ofensivo con sus rivales en la peor forma en que se puede lastimar a alguien: despreciándolos. Sus expresiones corporales de “me da hueva compartir un foro con estos cabrones” son agresivas de más. El domingo próximo, para evitarse problemas, tendrá que volver ser el AMLO alegre que se encamina a la victoria y que, por lo tanto, es magnánimo con sus enemigos.

¿Y Ricardo Anaya? Creo que será siempre fiel a su naturaleza, como el alacrán de la fábula, así que él en el segundo debate será todo lo mentiroso que su estrategia le exija para intentar salirse con la suya.

Como de música sé muy poco —voy a conciertos cuando puedo, lo que ocurre con menos frecuencia de la que quisiera—, decidí preguntar algunos detalles sobre lo dicho anteriormente a un cantante profesional de ópera que colabora en SDP Noticias, Héctor Palacio, @NietzscheAristo en Twitter.

Me entregó sus reflexiones por escrito. Las transcribo y le agradezco el tiempo que se tomó para redactarlas:

Otello; Francisco Araiza y Luciano Pavarotti; los tres candidatos

Saludos Federico

Me dices que escuchaste una entrevista en Radio Imer con quien pudo haber sido el tenor mexicano de enorme prestigio, sobre todo en México y Alemania (para mi uno de los dos mejores tenores mexicanos de la historia junto con Ramón Vargas), Francisco Araiza. No estás seguro de que era él, pero es muy probable porque, según me entero, Araiza cantará en próximo 17 de mayo un concierto en Bellas Artes.

El tema de tu interés con el entrevistado es que, como amigo de Luciano Pavarotti que dijo ser, él asegura que la ópera Otello de Giuseppe Verdi (basada, naturalmente, en la obra de Shakespeare) no la pudo cantar bien el tenor italiano por dos razones, una vocal y una histriónica: 1. Que no le iba bien a la voz. 2. Que él no era celoso.

En cuanto a lo primero, estoy absolutamente de acuerdo. Siendo Pavarotti un tenor lírico era prácticamente imposible que cantara un personaje que requiere la vocalidad de un tenor lírico-spinto o dramático, como un Mario del Mónaco o Ramón Vinay. Grabó esta ópera, sí, y cantó fragmentos en concierto pero no estoy seguro de que la haya representado en vivo (habrá que investigar un poco al respecto). Como quiera que sea, habría sido un fracaso; no tenía la voz para ello, para la densidad orquestal, el dramatismo que requiere. Pavarotti era estupendo en el repertorio lírico ligero y lírico. Ejemplos: La hija del regimiento, Elíxir de amor, Lucía di Lammermoor, La bohemia, etcétera.

Lo segundo. Todo mundo sabe que junto a la gran voz de Pavarotti iba aparejado un malísimo actor; y no necesariamente por su volumen corporal. Es natural entonces que no pudiera histriónicamente representar a Otello (tampoco pudo con Canio, el protagonista de la ópera Payasos, que exige de un gran actor; aunque llore Javier Lozano). Me parece más bien que usó esta buena excusa para justificar su falta de condición vocal para esta ópera.

Y bueno, en tu idea, hablamos también de qué tendrían que hacer los candidatos presidenciales en el próximo debate en relación a Otello. Personaje que pasa de la exultación a la ternura y de ésta al crimen de Desdémona por celos injustificados (al feminicidio se diría ahora).

Creo que dices bien, Meade tiene que jugar su última oportunidad. Tendría que ser un Otello aguerrido, dramático. Pasar de la delicadeza al crimen. López Obrador, acaso deba recobrar su naturaleza perdida en el primer debate y ser el guerrero exultante que en la apertura de la ópera canta al pueblo lleno de júbilo por la victoria; lo que hace en los mítines. Anaya acaso sea el mismo que en el primer debate, el perverso, el calculador, el mentiroso, intrigante, calumniador: Yago. El empleado de Otello que acaba traicionándolo y llevándolo a la desesperación, a los celos y al crimen.

Los tres deberán representar los extremos. Meade, el Otello aguerrido, celoso, agresivo. Anaya, el que ya dijimos, el celoso y ambicioso del poder popular de Otello. López Obrador, el guerrero exultante, victorioso, estentóreo del primer acto. 

                                                                                                                             Héctor Palacio.